Santiago

El lenguaje de la posmodernidad: memes, códigos y acción comunicativa 

Foto: El Mostrador

Por Leonardo Innamorato

Haciendo un poco de historia, "Hermes", en la antigua Grecia, era el Dios de la comunicación. Pues era el mensajero divino, patrón de los viajeros y protector de los oradores. Conocido por su astucia y velocidad, su capacidad para cruzar fronteras lo convirtió en el mediador perfecto entre los dioses, los mortales y el inframundo. Ya en la modernidad, nuestro rico lenguaje español y recursos de la oralidad -se la debemos en gran medida- al gran Cervantes. 

Pero, en esta realidad situada que entra por una pantalla, "para entenderte mejor, déjame espiar tus redes sociales, tus fotos, tus publicaciones y hasta tus memes". Parece mentira, pero aparentemente los jóvenes juzgan en estos tiempos, acceder a una persona por su lenguaje, sus gestos y posturas haya sido cambiado previamente por sus publicaciones digitales. Entender cultura simbólica y gramatical es fundamental.

Cada época de la humanidad refleja posturas, ideologia o modas. No es necesario relacionar quiebres de nuevos vocablos como por ejemplo en la época del "destape español" o la Perestroika de la ex URSS. De tal forma, el lenguaje, la oralidad, las oraciones, sus reglas ortográficas y hasta los refranes en estos últimos tiempos fueron reemplazados en torno a esta nueva tendencia de reinterpretar la acción comunicativa, que es subjetiva en base a la cultura digital. Sos "in" o sos "out" si entiendes las nuevas frases y comportamientos a través de una interfaz de dispositivos celulares. Se me viene a la memoria, la fotografía: que antiguamente se la tomaba, y debías esperar a ser revelada reflejaba un instante, un tiempo, un ambiente y una época, donde a través de la cultura del coleccionismo ya sea guardar para la posteridad era valorada; quedaba palpable en un diseño tangible. Pero ¿cómo es que entendemos estos nuevos hábitos actuales del nuevo lenguaje mediático, editado, en videos, en memes, reels y del TikTok?

Si observamos, miles de imágenes se crean diariamente y son capaces de "hablar y narrarnos" varios contextos, traspasando fronteras geográficas y lingüísticas. Este fenómeno digital, nombrado como "meme" (imágenes caricaturesta que sintetiza emociones y vivencias) y en su comienzo muy empleado por los mexicanos (término adaptado de la sociología) es relacionado comúnmente con la burla, la parodia, y académicamente hablando ha sido estudiado desde diferentes posturas, pero principalmente desde la lingüística y el análisis del discurso.

 Más en términos visuales, los procesos de replicación memética están más relacionados con intercambios comunicativos que a su vez se hacen virales (nueva palabra), altamente creativos, que suelen ignorar el estilismo y parecen, en muchos casos, denotar sobre su relación de sentido con un original, más que centrarse en discursos de humor o de entretenimiento. Escuchar –sobre todo en la cultura adolescente – frases tomadas del facebook, y de publicidades ingeniosas nos hacen pensar que la acción comunicativa, esa que tanto Habermas hacía hincapié en torno a su famosa teoría de la "acción comunicativa".

Pinceladas de frases compartidas, eso sí, "cortitas", sagaces e irónicas, nos demuestran que van ganando terreno sobre aquellas mejores elaboradas o más racionales. Es que la cultura joven, valora las frases cortas, lo ácido, hasta con sus errores ortográficos o con carencias semánticas.

Lo cierto, si se fijan a diario, que de alguna manera todos ahora somos periodistas, reporteros de videos llamativos, copistas, editores, y hasta creadores de contenidos que tengan que ver con alguna última noticia de esta realidad, que de alguna manera, -nos guste o no-, el dispositivo celular es una extensión de nuestro cerebro y de nuestros ojos, donde esta realidad – por cierto- es tergiberzada, reinterpretada y hasta censurada. 

Comprender estas tipologías empleadas en su mayoría por los jóvenes en sus léxicos novedosos, lenguaje y formas de comunicarse, nos develan que la acción comunicativa es dinámica y va mutando con los nuevos tiempos. Descifrar estas nuevas reglas de la oralidad no es cuestionar las fases y momentos de validación, investigación y unificación del idioma español, que vienen desde la Real Academia Española, sino es más bien, incorporar, contrastar y "alfabetizar" donde encontremos conveniente situaciones que tengan que ver con cierta distorsión comunicativa y textual. Seguro, tarea pendiente para la docencia. 

Quizá, una observación como punto positivo, una viñeta de esto: la comunicación es más directa. Si no se requieren asesoramiento de publicistas o locutores al momento de promocionar en las redes nuestros productos. Gracias a la cultura "Maker", (hazlo tú mismo), grábate, llegá vos mismo a la gente con tu mensaje. ¿Será que estamos explorando y produciendo nuevas maneras gramaticales de lexicalización, etimologización y tipificación de este fenómeno?

Vivir esta nueva oralidad, esta forma de entender el mundo tiene que ver más con el color que con lo gris, lo blanco y lo negro; tiene que ver más con el pixel, la memoria RAM y la volatilidad, que todo va pasando y quedando en el olvido antes que la lectura, la escritura y evitar los prejuicios gramaticales, si una persona se expresa o no con lenguajes inclusivos o frases – como sostenía Alejandro Dolina- tomadas de "lugares comunes".

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