Crónica del viento
Por Belen Cianferoni
Vino agosto a llevar todo lo que no esté sujeto.
El mes de Leo, el mes de mi cumpleaños. Mi abuela siempre dijo que era un mes intermitente e interminable.
"Largo y angosto como el mes de agosto", decía doña Nelly mientras tocaba el anillo de oro de su marido. Me imagino que pensaba en el tiempo que se apuraba y la empujaba hacia el abismo del abrazo de mi abuelo.
Más adelante leí lo que decía don Borges: "Dios no me necesitaba hasta 1899 cuando nací. Fui dejado de lado hasta entonces". En mi caso, me necesitaron desde 1987 en este planeta. El viento te pone reflexivo y cuestionador; veo a mis plantas rendirse ante el viento y abandonar su tan amada quietud para salir a bailar con la ráfaga de viento.
Tomaba mate en el patio y me reía, porque me imaginé que estaban bailando esa canción de cumbia que dice:
"Al pasar el tiempo te olvidaste y te fuiste de mi lado Pero igual yo te sigo amando Fue como una ráfaga tu amor, me enamoro Después solito me dejo, y se marcho"
Algunas plantas luchan por sobrevivir y otra decidió entregarse y sucumbir ante la nueva vida. Sí, me pone triste, pero la dejaré ir. ¿Quién soy yo para retenerla?
¿Se dieron cuenta de que estoy más cerca de los 60 que de los 15? Yo no. Por eso sigo así, en mi forma casi cursi e infantil de ver el mundo.
Quiero crear un mundo en el que mis preciados niños puedan ver y soñar. Quiero que contemplen el colorido misterio de la pasionaria en flor, y se animen a jugar con su matemático color. Quiero que la dulzura de las uvas y de las naranjas los acompañe a soñar en viajes contra el calor.
Es difícil hacer un patio; diseñarlo es saber que este fruto es un destino que estará pintado por muchos años. Es una apuesta al destino como Pascal, es una opción aleatoriamente salvaje. Es un sí o un no. ¿Lo sigo haciendo? ¿Poniendo mi esfuerzo y mis fuerzas en esto que es posible que no funcione?
¿Sigo moviendo esta página aunque no estoy segura de que el concepto me funcionará?
¿Sigo escribiendo aún sin saber si esto me lleva a ojos que me leen?
Una nunca sabe. Como todo en esta vida, todo es un acto de fe y unaapuesta al destino.
No sé qué haré. A veces vivo planeando, otras veces a lo bruto. Pero siempre, en el viento de agosto, pensando y existiendo. Reitero... una nunca sabe. Lo comprobaremos el domingo que viene. Saludos, mis pequeños grandes croniqueros.