Santiago

El verdadero significado del Día del Niño: ¿tradición o negocio?

Crédito: Foto archivo web

Cada tercer domingo de agosto, en Argentina se celebra el Día del Niño, una fecha asociada a regalos, juegos y reuniones familiares. Pero detrás de la celebración existe una historia de protección de la infancia y el reconocimiento de sus derechos.

El Día del Niño tiene una historia mucho más amplia que la de una fecha destinada a comprar juguetes. Aunque en Argentina la celebración quedó fuertemente asociada al consumo y a los regalos, su origen está relacionado con una preocupación que comenzó a tomar fuerza a nivel internacional: reconocer a la infancia como una etapa que necesita protección y derechos específicos.

Las Naciones Unidas establecieron en 1954 el Día Universal del Niño, con el objetivo de promover la fraternidad entre los niños del mundo y fomentar acciones destinadas a mejorar su bienestar. La resolución también dejó en manos de cada país la elección de la fecha en la que realizarían la celebración.

Uno de los momentos centrales de esa historia ocurrió el 20 de noviembre de 1959, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. Tres décadas después, en la misma fecha de 1989, se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, un tratado internacional que reconoce a los menores de 18 años como sujetos de derechos y establece obligaciones para los Estados.

En Argentina, la fecha tomó una identidad propia y quedó establecida para celebrarse el tercer domingo de agosto. Con el paso de los años, se convirtió en una de las fechas comerciales más importantes para el sector de juguetes, indumentaria y entretenimiento infantil. Los regalos pasaron a ocupar un lugar central y la celebración comenzó a estar acompañada por promociones, campañas publicitarias y actividades especiales.

Reducir el Día del Niño al consumo sería dejar afuera la parte más importante de su historia. La Convención sobre los Derechos del Niño plantea que la infancia debe ser una etapa protegida, en la que los chicos puedan crecer, aprender, jugar y desarrollarse con dignidad. 

¿Qué significa realmente celebrar a los niños? 

Puede haber regalos y festejos, pero también puede ser una oportunidad para recordar que la infancia tiene derechos que deben garantizarse todos los días y no solamente una vez al año.

En definitiva, el Día del Niño tiene hoy dos caras. Una es la celebración familiar y comercial que se instaló en la sociedad; la otra es la historia internacional que llevó a reconocer que los niños no son simplemente futuros adultos, sino personas con derechos propios. Y quizás allí esté el verdadero sentido de la fecha: que por un día los regalos sean protagonistas, pero que durante todo el año lo sean también la protección, la educación, la salud, el juego y una infancia digna.

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