Kashe Quest, la niña prodigio que sorprendió al mundo con su coeficiente intelectual
Kashe Quest alcanzó un coeficiente intelectual de 146 puntos cuando tenía apenas dos años y se convirtió en una de las integrantes más jóvenes de Mensa. Hoy, con seis años, combina una educación personalizada con actividades propias de su edad.
La historia de la niña nacida en Los Ángeles, California, comenzó a llamar la atención cuando, alrededor de los 17 meses, ya reconocía el alfabeto, números, colores y figuras geométricas. Su madre, Sukhjit Athwal, educadora, fue quien advirtió desde temprano sus particulares capacidades.
A los dos años, Kashe fue sometida a una evaluación cognitiva y obtuvo 146 puntos de coeficiente intelectual, un resultado que la ubicó dentro del 2% de las personas con mejores desempeños en este tipo de pruebas.
El resultado permitió su ingreso a Mensa, una organización internacional que reúne a personas con altos resultados en pruebas de inteligencia. Según los reportes de su evaluación, la niña se destacaba especialmente en áreas como la memoria, el razonamiento lógico y la resolución de problemas.
Entre sus habilidades se encontraban contar hasta 100, reconocer los 50 estados de Estados Unidos en un mapa, identificar elementos de la tabla periódica, comunicarse en inglés y español y manejar alrededor de 50 señas del lenguaje de señas estadounidense.
Una educación adaptada
Actualmente, con seis años, Kashe estudia en The Modern Schoolhouse, una institución fundada por su madre en 2020 con un modelo educativo personalizado.
Sin embargo, su familia busca evitar que sus capacidades intelectuales la alejen de una infancia normal. La niña disfruta de actividades como leer, jugar al tenis y cocinar, además de compartir tiempo con otros chicos de su edad.
Su madre también remarcó que, pese a sus capacidades, Kashe continúa teniendo comportamientos propios de cualquier niña, como berrinches y negociaciones.
El caso volvió a poner en debate la importancia de detectar y acompañar a tiempo a los niños con altas capacidades, pero también de encontrar un equilibrio entre la estimulación intelectual, el bienestar emocional, el juego y la integración social.