Yomif Kejelcha ganó la Media Maratón de Buenos Aires y estableció un récord mundial
El atleta mendocino se destacó en los 21K porteños y terminó como el mejor representante argentino. La inscripción tuvo un valor de $100.000 para residentes y, en esta edición, la organización no entregó remera oficial a los participantes
Ignacio Erario tuvo una actuación destacada en la Media Maratón de Buenos Aires 2026 y se convirtió en el mejor argentino de la competencia, luego de completar los 21,097 kilómetros con un registro inferior a los 61 minutos.
El mendocino cerró una jornada de alto nivel y celebró especialmente haber conseguido bajar la barrera de la hora y un minuto, una marca que le permitió ratificar su crecimiento dentro del atletismo nacional.
"Estoy contento de haber bajado de la hora uno. Ya con eso me consagro como atleta internacional", expresó Erario luego de cruzar la línea de llegada.
La prueba tuvo además un ganador internacional. El etíope Yomif Kejelcha se quedó con el primer puesto y estableció un registro extraordinario de 56 minutos y 50 segundos, según los datos de la competencia.
La carrera comenzó a las 8 de la mañana desde la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Dorrego, con un recorrido de 21,097 kilómetros por distintos sectores de la Ciudad de Buenos Aires.
El trazado pasó por zonas emblemáticas como Palermo, Recoleta, Retiro, Monserrat y el Microcentro, en un circuito plano y veloz que favoreció la búsqueda de grandes registros.
Uno de los datos particulares de la edición 2026 fue el kit entregado a los participantes: la organización no otorgó remera oficial, aunque cada corredor recibió el dorsal identificatorio y el chip de cronometraje, elementos necesarios para la identificación y el registro de los tiempos durante la competencia.
Otro de los aspectos que llamó la atención fue el costo de participación. Para la edición 2026, la inscripción para residentes en Argentina tuvo un valor de $100.000, mientras que para extranjeros fue de 100 dólares.
La prueba fue organizada por la Fundación Ñandú y contó con la fiscalización de la Confederación Argentina de Atletismo y la Federación Atlética Metropolitana.
La competencia también demandó un amplio operativo de tránsito, con cortes totales y parciales en distintas arterias porteñas para garantizar el desarrollo de la carrera.