Santiago

Una emotiva jornada se vivió en el Centro Nº 50 para Personas con Discapacidad Visual

Fue una celebración del niño que todos llevan adentro, un homenaje a esos momentos de alegría pura que acompañan desde la infancia.

El Centro Educativo Integral Nº 50 para Personas con Discapacidad Visual San Juan Pablo II se transformó en un espacio lleno de risas, recuerdos y emociones durante la actividad "Volver a la Infancia". Este evento, diseñado especialmente para personas con discapacidad visual, fue una celebración del niño que todos llevan adentro, un homenaje a esos momentos de alegría pura que acompañan desde la infancia.

La actividad comenzó con una escucha activa, donde cada alumno tuvo la oportunidad de compartir fragmentos de su niñez. Las voces resonaban en el aire, llenas de nostalgia y calidez, mientras recordaban canciones que solían cantar, juegos que disfrutaban y travesuras que hacían con amigos. Las anécdotas fluyeron como un río de memorias, evocando olores familiares que los transportaban a tardes interminables de risas y juegos en la calle, donde la libertad y la alegría eran el denominador común.

Los voluntarios de la ONG Sonrisas y Acciones Solidarias, conocidos como Payasos de Hospital, trajeron consigo juguetes de esa "época", que fueron identificados a través del tacto.

Fue un momento mágico, donde las manos de los alumnos exploraban texturas y formas, y las historias únicas emergían: algunas llenas de felicidad, otras teñidas de melancolía. Cada juguete era un puente hacia el pasado, un recordatorio de que la infancia, con todas sus luces y sombras, es una parte esencial de quienes somos.

La diversión continuó con juegos y canciones típicas como "Martín Pescador" y "La Farolera". Las risas resonaron en el aire, y la alegría se convirtió en un hilo que unía a todos los presentes. En ese instante, la discapacidad no fue un impedimento, sino una oportunidad para celebrar la vida.

"Todos, sin excepción, fuimos niños alguna vez, y en ese espacio compartido, entendimos que el juego, la música y la risa son universales, accesibles a todos. Los niños del establecimiento también se sumaron a la celebración, participando activamente y mostrando un interés genuino en las actividades. Este momento de inclusión fue un testimonio de que la diversidad enriquece nuestras vidas y que cada uno tiene un papel importante que desempeñar en la creación de un entorno solidario y empático", expresó Liliana Covi, referente de la ONG Sonrisas y Acciones Solidarias.

Y agregó: "El cierre de la jornada fue una charla reflexiva, donde se habló de cuidar, perdonarnos y mantener vivo a nuestro niño interior. Fue un momento de conexión profunda, donde cada uno pudo reflexionar sobre la importancia de cuidar de sí mismo y de los demás, y de nunca olvidar la esencia pura y auténtica que llevamos adentro.

"Volver a la Infancia" fue más que una actividad

Es fundamental visibilizar la discapacidad visual y recordar que quienes la viven no deben sentirse olvidados. "En cada visita, buscamos brindar herramientas y actividades únicas que les permitan sentirse valorados y escuchados. Nuestra labor como Payasos de Hospital es acompañar, empatizar y poner el corazón en cada interacción, recordando que la sociedad a menudo olvida que todos fuimos niños alguna vez y que, a veces, necesitamos sanar a ese niño interior que habita en nosotros", explicó.

"Volver a la Infancia" fue más que una actividad: cada sonrisa, cada historia contada, nos acerca un poco más a la comprensión de que, en el fondo, todos somos parte de una misma familia humana, donde cada niño, sin importar su capacidad, tiene un lugar especial.

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