La Banda

"Para mí San Gil lo es todo": el conmovedor testimonio del devoto que viaja hace 13 años desde Buenos Aires

Alberto mantiene viva la tradición heredada de sus padres y se desempeña como servidor en la festividad. Su historia refleja cómo la devoción por el "Santo Sanador" trasciende fronteras y convoca a peregrinos de todo el país.

En medio de la multitud, las banderas desplegadas al viento y el ambiente festivo que caracteriza a la tradicional manifestación de fe, la devoción por el Señor San Gil reúne cada año a miles de fieles que recorren extensas distancias para cumplir sus promesas, pedir y agradecer.

Entre las miles de historias que matizan la columna de promesantes sobresale la de Alberto, un devoto oriundo de Buenos Aires que viaja ininterrumpidamente a Santiago del Estero desde hace más de trece años para participar de las celebraciones patronales.

Una herencia familiar y una promesa de servicio

El peregrino relató que su vínculo con el venerado santo nació a la par de sus padres. Tras el fallecimiento de ambos, decidió continuar con el legado familiar de fe como una forma de homenajear su memoria y mantener viva la tradición.

Función de servidor: Durante el trayecto, Alberto luce el atuendo distintivo que lo identifica como colaborador activo en la logística, asistencia a caminantes y resguardo del paso de la estatuilla.

"Vengo a agradecer siempre por todo. Para mí San Gil lo es todo", afirmó durante la marcha.

El promesante remarcó que el sentimiento forma parte de su vida cotidiana y asegura que "cada vez que me toque venir a Santiago del Estero desde Buenos Aires, siempre me voy a dar una vuelta por San Gil".

La travesía continúa avanzando con el acompañamiento de agrupaciones de servidores, músicos, agrupaciones gauchas y miles de familias que reafirman una de las expresiones de fe popular más significativas de la región.

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