La Banda

"Hace 35 años le camino a San Gil, mi amor por él lo es todo": el emotivo testimonio de un promesante santiagueño

Hugo, vecino del barrio 17 de Octubre, peregrina de manera ininterrumpida desde hace más de tres décadas para agradecer por favores concedidos. Su historia refleja el fervor colectivo de una manifestación religiosa que se consolida entre las más importantes del noroeste argentino.

La festividad en honor a San Gil volvió a convocar a una multitud de promesantes que acompañaron el recorrido a lo largo de los caminos de la provincia. Entre el sonar de los bombos, el flamear de banderas rojas y amarillas y muestras de profunda emoción, la marcha ratificó el arraigo cultural y espiritual que se transmite entre las familias de generación en generación

A lo largo del trayecto, los caminantes compartieron las vivencias que los impulsan a participar año tras año. Uno de los testimonios más destacados fue el de Hugo, vecino del barrio 17 de Octubre, quien camina al santuario desde hace 35 años. "Me da mucha emoción... Muchas promesas me ha cumplido. Mi amor por San Gil lo es todo", expresó emocionado al referirse a su devoción.

Claves de una festividad multitudinaria

La gran mayoría de los asistentes realiza la caminata como un gesto de agradecimiento por intenciones concedidas en materia de salud, trabajo y bienestar familiar.

La convocatoria reúne a delegaciones, agrupaciones y familias de diversos barrios de la Capital y de parajes vecinos.

La peregrinación se sostiene a lo largo de las décadas como un hito identitario fundamental para la fe popular de la región.

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