Santiago

Lenguaje expresivo en la escuela: organizar las palabras para organizar el pensamiento

DESAFÍO. "Expresarse no es solamente hablar. Implica poder encontrar las palabras adecuadas", advierten.

Hoy, el lenguaje de los niños y adolescentes transcurre a través de mensajes breves, audios, imágenes, emojis y respuestas inmediatas. Cómo revertir esta situación y el rol fundamental de la escuela.

En tiempos en los que gran parte de la comunicación cotidiana de niños y adolescentes transcurre a través de mensajes breves, audios, imágenes, emojis y respuestas inmediatas, la escuela enfrenta un desafío que adquiere especial relevancia: generar oportunidades sistemáticas para desarrollar y enriquecer el lenguaje expresivo.

"Expresarse no es solamente hablar. Implica poder encontrar las palabras adecuadas, organizar una idea, construir enunciados cada vez más elaborados, establecer relaciones entre conceptos, narrar acontecimientos de manera coherente, explicar un procedimiento, fundamentar una respuesta o sostener una opinión mediante argumentos", define la Lic. Anita Lemos, fonoaudióloga, orientadora escolar, en un exclusivo diálogo con EL LIBERAL.

Cuando un estudiante intenta explicar qué piensa y por qué lo piensa, está haciendo mucho más que responder una pregunta: está organizando su pensamiento a través del lenguaje, sostiene la especialista.

"Por eso, el desarrollo del lenguaje expresivo no debería quedar circunscripto a los primeros años de escolaridad ni ser considerado exclusivamente una tarea del área de Lengua. Es una competencia que continúa desarrollándose y complejizándose durante toda la trayectoria escolar y que necesita ser promovida intencionalmente tanto en el Nivel primario como en el Secundario", explica.

De respuestas breves a discursos elaborados

En situaciones escolares, las preguntas admiten respuestas muy breves: una palabra, una fecha, una opción correcta, un resultado. Sin embargo, conocer un contenido no implica solo poder identificar la respuesta correcta. También supone poder explicarla, relacionarla con otros conocimientos, fundamentarla y comunicarla de manera comprensible. "Preguntas como ¿por qué piensas eso?, ¿cómo llegas a esa conclusión?, ¿podrías explicarlo con tus palabras?, ¿qué argumentos sostienen tu respuesta?, ¿qué relación encuentras entre estas dos ideas? o ¿cómo se lo explicarías a alguien que no conoce el tema?, producen un cambio significativo.

"Ya no alcanza con responder. Es necesario construir una respuesta. Y en ese proceso se ponen en juego diferentes componentes del lenguaje: vocabulario, organización morfosintáctica, coherencia y cohesión, establecimiento de relaciones causales y temporales, jerarquización de la información y adecuación del discurso al interlocutor y a la situación comunicativa", sostiene Lemos.

El lenguaje expresivo como organizador del pensamiento

"Poner una idea en palabras obliga a ordenarla, establecer relaciones, seleccionar aquello que resulta relevante y encontrar una estructura que permita comunicarla. Por eso, cuando un estudiante explica oralmente cómo resolvió un problema, relata un acontecimiento siguiendo una secuencia, compara dos conceptos o fundamenta una opinión, no solamente está mostrando lo que sabe. También está elaborando y reorganizando ese conocimiento. La posibilidad de expresarse de manera progresivamente más precisa y compleja contribuye, entonces, al aprendizaje mismo. Esto adquiere especial importancia en una época caracterizada por comunicaciones cada vez más rápidas y fragmentadas. Frente a la inmediatez de muchas formas actuales de intercambio, la escuela puede ofrecer algo diferente: tiempo para pensar, elaborar, expresar, escuchar y reformular", advierte.

Del lenguaje expresivo a la producción escrita

Existe una relación entre el desarrollo del lenguaje expresivo y la escritura. "Muchas veces solicitamos a los estudiantes producciones escritas coherentes, organizadas y argumentadas sin preguntarnos cuánto hemos trabajado previamente esas habilidades a través del lenguaje. Escribir requiere planificar qué queremos comunicar, seleccionar vocabulario, organizar ideas, establecer relaciones entre ellas, construir secuencias, considerar a quien recibirá el mensaje y revisar si aquello que expresamos resulta comprensible. Estas habilidades pueden comenzar a construirse y ejercitarse en situaciones de intercambio verbal. El lenguaje expresivo puede constituirse así en un puente entre el pensamiento y la escritura".

No se trata de una responsabilidad exclusiva del docente de Lengua

Desarrollar estas habilidades no debería ser responsabilidad exclusiva del docente de Lengua.

"Cada disciplina ofrece oportunidades para trabajar el lenguaje expresivo. En Matemática, cuando se solicita explicar cómo se llegó a un resultado. En Ciencias Naturales, cuando se formulan hipótesis, se describen procesos o se justifican conclusiones. En Historia, cuando se establecen relaciones entre acontecimientos y se explican causas y consecuencias. En Geografía, cuando se comparan fenómenos. En Educación Artística, cuando se fundamenta una elección o se describe una producción. Incluso frente al error existe una oportunidad valiosa. Preguntar "¿Cómo has pensado esta respuesta?" permite acceder al razonamiento del estudiante y, al mismo tiempo, lo invita a organizar lingüísticamente aquello que hizo. Así, trabajar el lenguaje también es una forma de enseñar los contenidos de cada disciplina", explica la fonoaudiología, Lic Anita Lemos.

Enseñar a construir respuestas

Para que esto ocurra, no alcanza con pedirles a los estudiantes que "desarrollen más" sus respuestas. Muchas veces es necesario enseñarles cómo hacerlo.

Ir a la nota original

MáS NOTICIAS