Santiago

Poner límites en la crianza, ayuda a formar personas capaces de controlar sus impulsos

Cuando los límites son escasos, contradictorios o cambian constantemente, el niño puede tener dificultades para aceptar un "no", tolerar la frustración, esperar, o respetar normas.

Poner límites es una parte fundamental de la crianza. Los niños necesitan saber qué pueden hacer, qué no pueden hacer y cuáles son las consecuencias de sus conductas. Los límites no buscan generar miedo ni castigar, sino brindar seguridad, enseñar a convivir y ayudar al niño a desarrollar progresivamente autocontrol y responsabilidad.

Sobre este tema se refirió el médico pediatra, Dr. Ángel Muratore, quien se desempeña además como docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

El profesional resaltó en primera instancia que "cuando los límites son escasos, contradictorios o cambian constantemente, el niño puede tener dificultades para aceptar un "no", tolerar la frustración, esperar, respetar normas o aceptar que no siempre puede conseguir lo que desea".

En estas circunstancias, muchas veces se dice que el niño se vuelve "manipulador".

"Sin embargo, es importante entender que, especialmente en los más pequeños, generalmente no existe una intención consciente de manipular. El niño aprende, a través de la experiencia, qué conductas consiguen aquello que desea. Si descubre que llorando, haciendo una rabieta, gritando o insistiendo repetidamente logra que los padres cedan, es probable que vuelva a utilizar esa estrategia", explicó el Muratore, para dar paso a un claro ejemplo, que sucede muy a menudo en las familias.

"Por ejemplo, si después de un 'no' el niño insiste y finalmente recibe el teléfono, un juguete o permiso para hacer algo que estaba prohibido, aprende que insistir funciona. De esta manera se establece un círculo difícil de romper: el niño aumenta la intensidad de su conducta y los adultos terminan cediendo para evitar el conflicto. Por eso, el objetivo no es etiquetar al niño como 'manipulador', sino modificar la dinámica familiar. Los adultos deben establecer límites claros y sostenerlos con calma y coherencia".

Consejos

En ese sentido, el pediatra brindó una serie de recomendaciones, que pueden ser fácilmente aplicables en la crianza de un hijo:

* Establecer pocas normas, pero claras y firmes.

* Mantener criterios similares entre los adultos responsables.

* No modificar una decisión simplemente porque el niño hace una rabieta.

* Evitar gritos, amenazas, humillaciones y castigos físicos.

* Validar la emoción sin necesariamente conceder lo que el niño pide: "Entiendo que estés enojado, pero la respuesta sigue siendo no".

* Anticipar cambios de actividad y establecer rutinas.

* Reconocer y elogiar las conductas adecuadas.

* Enseñar progresivamente a esperar, compartir y tolerar la frustración.

* Establecer límites claros para el uso de pantallas.

* Dar responsabilidades acordes con la edad.

* Ser modelos de respeto y autocontrol.

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