Santiago

A los gringos quiero nombrar, pioneros de Fernández

CONMEMORACIÓN El 4 de septiembre se celebra el Día del Inmigrante

Por Oscar Alberto "Tito" Sayago

Un párrafo del preámbulo de nuestra Constitución dice que el pueblo de la Nación argentina promueve el bienestar general y asegura los beneficios de la libertad "para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino".

En el año 1949 y por Resolución N° 21.340, el entonces Gobierno Nacional estableció el 4 de septiembre como Día del Inmigrante. Fue el reconocimiento de una Argentina de brazos abiertos, que recibió a todos los extranjeros principalmente europeos que ingresaron por los puertos del Río de La Plata y Paraná a poblar nuestro extenso territorio.

Los inmigrantes llegaron desde la mitad del siglo XIX, aunque las oleadas se intensificaron durante las tres cuartas partes del siglo XX, hasta nuestros días, debido a los cambios geopolíticos mundiales.

Muchos de ellos eligieron el norte de nuestro país y llegaron a Santiago del Estero, con mayor intensidad antes y después de la Segunda Guerra Mundial.

Por ejemplo, don Juan Woitquevich (1915), después de 30 días de adaptación, lo mandaron a Estación Retiro y partió hacia el Norte. Descendió en Estación Taboada portando su ropa y una caja de herramientas, ya que su oficio era herrero-soldador. Después de unos días de trabajar en un vagón del Ferrocarril, le llamó la atención al terrateniente Carol de la zona Cheej, quien lo contrató para sus servicios en su estancia. Al final, terminó uniéndose en matrimonio con una hija del patrón, Carmen Carol.

Tomando a la ciudad de Fernández, "La Capital del Agro Santiagueño", calificada también como "crisol de razas", podemos observar que para nuestro desarrollo fue importante la presencia del extranjero. Un profesor de música de la escuela Secundaria Nuestra Señora del Rosario, comentaba: "¡Qué manera de haber apellidos raros en Fernández!".

Aquí recordamos, de primera hora, los apellidos Fernández, tagliavini, Franco, anderson, Battan, Mikkelsen Loth, Manzanares, Beñatena, Celario, Uliana, sterling. Más tarde se fueron sumando otros, como stroibok, Kusmus, Hetmañiuk, Kovalchuk, Lund, Kusmus, saldari, Johnnyà, y le sigue un listado con 180 apellidos más. En estos lugares del interior santiagueño los peones hablaban en quichua. Por eso los hermanos Hetmañiuk (Juan y Lady) le dijeron a Elena (hermana menor de ellos, quien en una entrevista me narró esta historia): -Mira Elena, vos te vas a encargar de la casa, con todos los quehaceres y que no falte nada, principalmente la comida. te dejamos anotado, estas palabras en quichua para que digas: Yacuta apamuy (trae agua) ashcosta micuychish (hagan comer los perros), yantat cuchuy (corta leña), ninat ruay (hace o hagan fuego), aychay cancay (asen carne), etc.

Así todos los días y en un corto tiempo ella también hablaba como los empleados. Hoy Elena sabe polaco por su procedencia, ucraniano porque se casó con uno de ellos y castellano, por ser lengua de uso.

El recuento de estos apellidos, como una referencia, puede ser llegar a ser no solamente una lista de nombres, sino que puede convertirse en una especie de mapa humano de Fernández, mostrando cómo españoles, italianos, franceses, portugueses, ingleses, daneses, germanos, ucranianos y polacos, árabes, y otras corrientes, fueron llegando, e instalándose y contribuyendo al crecimiento y engrandecimiento de nuestra ciudad. Muchos de los apellidos sufrieron variaciones en el tiempo, una especie de americanización, pero se convive, en paz y armonía.

Un vals del extinto alfonso "Fonshino" Ledesma, integrante de "Los Cantores de santiago", dice en uno de sus versos: "Y a los gringos quiero nombrar, pioneros de mi ciudad" / "y al Dr. Patricio Carol, del acervo cultural". 

El músico reconoce tanto a los extranjeros como al profesional y músico de nuestra cultura popular. 

Otro verso reza: "Y nunca olvidaré al hachero patriarcal, hoy su sangre está manando medio el toma tal, / ya no están el algarrobo ni tampoco el quebrachal, hoy solo brilla el frutal, el algodonal, el trigal, el maizal //". Esas imágenes promueven en quien las escucha la sensación de trabajo, industria, educación y crecimiento. sentido de buena vida en una sociedad cosmopolita que en el transcurso de los años fue forjando su propia identidad.

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