Opinión

Malvinas: la soberanía exige coherencia

Marianella Lezama Hid

Por Marianella Lezama Hid.

Escuché el discurso del presidente Javier Milei sobre Malvinas y creo que hay algo que debemos reconocer: que el Presidente de la Nación afirme con claridad que las Malvinas son argentinas, que sus recursos nos pertenecen y que los habitantes implantados por el Reino Unido no constituyen un pueblo con derecho a la autodeterminación es importante. Es la posición histórica de nuestro país.

Pero justamente porque Malvinas es una causa nacional, la soberanía exige coherencia.

Si el Gobierno va a sancionar a las empresas que pretenden explotar ilegalmente el petróleo de nuestras islas, corresponde acompañar esa decisión. Pero esa firmeza debe sostenerse frente a todos. En el proyecto Sea Lion participan la británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum. Milei debería llevar el reclamo también ante el gobierno de Israel, más allá de su cercanía política con Benjamin Netanyahu.

También me preocupa qué hay detrás del anuncio sobre la Base Naval Integrada de Ushuaia. Una cosa es fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y otra muy distinta es hacerlo subordinando una infraestructura estratégica a los intereses de Estados Unidos. El propio Milei vinculó públicamente ese proyecto con ese país y con la proyección hacia la Antártida. Eso requiere explicaciones, transparencia y debate. Más aún cuando se anuncian nuevos recursos para Defensa en una Argentina donde millones de familias atraviesan necesidades urgentes.

Hay además contradicciones que el Presidente no puede borrar con un discurso. Milei sostuvo anteriormente que los habitantes de las islas debían ser considerados en una eventual solución. Hoy afirma, correctamente, que no existe allí un pueblo con derecho a la autodeterminación. Si cambió de posición, bienvenido sea. Pero debería reconocerlo.

Lo mismo sucede con las expresiones populares sobre Malvinas. Hace pocas semanas se cuestionaba desde el oficialismo la utilización de nuestra bandera y nuestra causa durante el Mundial. Ahora el propio Presidente reivindica aquello que para nosotros nunca estuvo en discusión.

Las Malvinas son argentinas. No es odio, no es un "berrinche" y tampoco puede ser una bandera que se levanta solamente cuando conviene.

Y si Milei realmente quiere mostrar un cambio profundo en su posición sobre Malvinas, podría empezar también por revisar su reiterada admiración por Margaret Thatcher, responsable política británica durante la guerra de 1982.

Malvinas no pertenece a un gobierno ni a un partido. Es una causa nacional que atraviesa nuestra historia y exige una política de Estado sostenida en el tiempo.

Defender Malvinas es defender nuestra soberanía, nuestros recursos naturales, el Atlántico Sur y nuestra proyección antártica. Y eso requiere algo elemental: coherencia, autonomía nacional y ninguna subordinación.

Las Malvinas son y serán Argentinas

Marianella Lezama Hid - Concejala de Libres del Sur – Contadora Pública

Ir a la nota original

MáS NOTICIAS