Prevención del suicidio: cómo aprender a estar presentes
Por Karen Hutch.
La prevención del suicidio no empieza únicamente cuando una persona está en una crisis evidente. También puede construirse antes, creando relaciones y espacios donde sea posible hablar del dolor, la desesperanza y la necesidad de pedir y recibir ayuda.
Escuchar y conversar no solo es para alguien que está mal
Las relaciones de apoyo y la sensación de conexión son factores protectores importantes. Aunque el suicidio es un fenómeno complejo que no suele depender de una sola causa, sí podemos contribuir a mejorar la salud mental de alguien más.
El CDC señala precisamente que el riesgo de suicidio responde a múltiples factores y que el apoyo de la familia, amigos y pareja, así como sentirse conectado con otras personas, pueden actuar como protección.
Cuando no hay un espacio para forjar un vínculo
¿Qué ocurre cuando una persona no encuentra un momento, un vínculo o un espacio donde pueda desahogarse y responder honestamente "no estoy bien"?
No podemos esperar a que alguien esté visiblemente mal para acercarnos y hablar sobre el sufrimiento. La prevención del suicidio empieza mucho antes. Requiere atención profesional, políticas públicas y acceso a servicios de salud; pero también se relaciona con algo profundamente humano: la posibilidad de sentirse conectado, escuchado y especialmente acompañado.
Según datos del INEGI, durante 2025, en México, 8,846 personas se quitaron la vida. Como prevención, el Gobierno mexicano recomienda hacer lo siguiente:
1- Escuchar atentamente
2- Generar un ambiente de comunicación franca
3- Mostrar empatía y sensibilidad
4- Evitar juzgar e interrumpir a la persona
5- Explorar la disponibilidad de apoyo social
6- Exponer la posibilidad de pedir ayuda profesional
7- Ofrecer recursos protectores para su bienestar
Hacer la diferencia
Una familia o comunidad no puede garantizar que nadie sufrirá una crisis, pero sí puede trabajar para que pedir ayuda no sea algo vergonzoso, fortaleciendo la conexión social.
Una clave para promover la salud mental , es importante aclarar que, cuando alguien manifiesta sentirse mal, no es beneficioso responder con frases como "todo va a estar bien", "tienes que ser fuerte" o "ve el lado positivo"; más bien, se recomienda tomarlo con seriedad y responder "estoy aquí para escucharte", "¿desde cuándo te sientes así'" o "no tienes porque pasar por esto solo".
Quizá no podamos resolver el sufrimiento de quienes amamos, pero podemos contribuir a que las conversaciones difíciles no tengan que esperar hasta que alguien ya no pueda más.
Fuente: Aleteia