Opinión

IA y pensamientos suicidas: ¿puede realmente ayudar?

Crédito: Tinnakorn jorruang | Shutterstock

Por Yohana Rodríguez.

Cada vez más jóvenes recurren a la IA (Inteligencia Artificial) para desahogarse, buscar respuestas o incluso hablar de aquello que no se atreven a contarle a otra persona.

La disponibilidad inmediata de estas herramientas puede hacer que, en momentos de angustia, una persona encuentre en una pantalla un espacio donde poner en palabras lo que está viviendo. La IA responde al momento, puede ofrecer información y alternativas y, en algunos casos, ayudar a ordenar los pensamientos.

El padre Alberto Carrara, sacerdote legionario de Cristo, decano de la Facultad de Filosofía del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum de Roma, miembro de la Pontificia Academia para la Vida y especialista en neuroética e Inteligencia Artificial, es autor del reciente libro Cristianos en tiempo de IA. Su experiencia permite profundizar en una pregunta cada vez más presente: qué lugar puede ocupar la Inteligencia Artificial cuando una persona atraviesa una crisis.

¿La Inteligencia Artificial puede ayudarnos?

La IA puede ser un primer puente hacia la ayuda, pero existe una diferencia fundamental entre recibir una respuesta y encontrarse realmente con otra persona.

El padre menciona la encíclica Magnifica humanitas del Papa León XIV para explicar esta diferencia:

"En Magnifica humanitas, León XIV advierte que la simulación de una comunicación humana puede ser útil, pero también puede hacernos creer que estamos dentro de una relación auténtica. En una crisis, esta distinción es decisiva: la IA puede ser un puente hacia la ayuda, nunca un sustituto del profesional, de la familia, de la amistad o de la comunidad".

Los sistemas de Inteligencia Artificial no sienten empatía ni pueden experimentar realmente el sufrimiento de la persona que tienen delante. Pueden ofrecer alternativas e información, pero sus respuestas no necesariamente responden a la situación particular de quien está atravesando una crisis.

"Puede simular comprensión, pero no habitar el sufrimiento del otro".

Uno de los riesgos que menciona el padre es que la IA puede convertirse en nuestro "lugar de apoyo". Aunque sabemos que estamos hablando con una máquina, podemos llegar a preferirla porque está disponible en cualquier momento, se adapta a nuestras necesidades y puede ofrecernos un alivio inmediato.

El problema aparece cuando ese alivio comienza a sustituir la interacción humana.

¿Qué hacer ante una posible crisis suicida?

Existen algunas señales que pueden indicar que una persona está teniendo pensamientos suicidas: la búsqueda de métodos, el acceso a medios para hacerse daño y la intención de actuar.

También pueden presentarse otras señales, como despedirse de manera inusual, entregar objetos importantes, preparar documentos, aislarse, aumentar el consumo de alcohol o drogas, presentar cambios extremos de ánimo o expresar que se siente como una carga para los demás o que la realidad le resulta insoportable.

Ante la sospecha de que alguien está atravesando una situación de este tipo, se recomienda contactar a un servicio de crisis o acudir a urgencias. Es una situación que debe atenderse.

El padre menciona que lo primero es mantener la calma y preguntar de manera directa y afectuosa: "¿Estás pensando en el suicidio? ¿Has pensado cuándo o cómo hacerlo?" Preguntar directamente no introduce la idea ni aumenta el riesgo. Por el contrario, puede abrir una conversación que salve una vida.

En estos casos debemos reconocer, escuchar, preguntar y conectar a la persona con ayuda competente. Si existe un riesgo inmediato, no conviene dejarla sola.

En estos casos debemos reconocer, escuchar, preguntar y conectar a la persona con ayuda competente. Si existe un riesgo inmediato, no conviene dejarla sola.

"La IA puede formar parte de una estrategia de prevención, pero no puede convertirse en la única barrera entre una persona y la muerte. Necesitamos evaluación científica, supervisión profesional, mecanismos claros de derivación, protección de datos y rendición de cuentas".

El padre reitera que en Magnifica humanitas se remarca que la tecnología es verdaderamente humana cuando su poder se acompaña de responsabilidad, justicia y cuidado de los más vulnerables.

La crisis suicida no es una falta de fe

La depresión y la crisis suicida "no son simplemente una debilidad espiritual". Por eso, aunque el acompañamiento espiritual puede ser fundamental, no es la única forma de tratar una situación de este tipo.

Debe existir también un tratamiento psicológico o psiquiátrico adecuado, dependiendo de las necesidades de cada persona.

En la fe cristiana, la esperanza es la certeza de que ninguna persona pierde su dignidad, ni siquiera cuando ha perdido la capacidad de percibir su propio valor. Cuando alguien ya no puede sostenerla, la comunidad puede hacerlo por él: acompañándolo y protegiéndolo.

Los jóvenes y la Inteligencia Artificial

Con los jóvenes, explica el experto, hay que hablar con claridad sobre la diferencia entre empatía simulada y encuentro humano.

Una IA puede ayudar a ordenar pensamientos, buscar información o incluso ensayar cómo pedir ayuda. Sin embargo, su disponibilidad permanente no significa fidelidad, ni su lenguaje afectuoso implica que exista 'alguien' capaz de cuidar.

"El objetivo no es formar jóvenes temerosos de la tecnología, sino personas capaces de mantenerla en su lugar".

El problema, entonces, no es simplemente preguntarnos si los jóvenes deberían utilizarla. La pregunta es qué lugar ocupa la IA cuando una persona está sufriendo y necesita ayuda.

Ante alguien que recurre a ella para contar lo que siente, el padre aconseja:

"Gracias por haber puesto en palabras lo que estás viviendo. Ahora no te quedes solo con la pantalla. (...) No tienes que resolver toda tu vida ahora; solamente dar el siguiente paso acompañado".

La Inteligencia Artificial puede responder, orientar e incluso ayudar a una persona a encontrar las palabras que no sabía cómo decir. Pero cuando está en juego una vida, la conversación debe salir de la pantalla y llegar a una persona real.

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