Nunzia Locatelli y Cintia Suárez revelan las cartas de Mama Antula, con Gaspar Suárez y Ambrosio Funes
La periodista italiana recibió a EL LIBERAL en Buenos Aires y contó acerca de lo que manifiestan estas cartas. Cómo conoció al papá Francisco.
"Correspondencias" es el nuevo libro de las periodistas Nunzia Locatelli y Cintia Suárez. En una entrevista exclusiva con EL LIBERAL , en Buenos Aires, Nunzia, biografía de Mama Antula junto con Cintia, destacó que la nueva obra reúne la totalidad de las cartas de Mama Antula, Gaspar Juárez y Ambrosio Funes. El libro se va a imprimir a la brevedad por la Universidad Católica de Santiago del Estero.
- ¿Qué revelan las cartas entre Mama Antula, Gaspar Juárez y Ambrosio Funes, que son el fundamento de "Correspondencias", el nuevo libro que ha escrito con Cintia Suárez?
Las cartas revelan algo extraordinario: la dimensión más humana y cotidiana de personajes que hoy vemos desde la historia. Allí Mama Antula no es todavía la santa de los altares, sino una mujer que organiza, pide ayuda, consigue recursos, enfrenta dificultades y cuenta sus proyectos. Gaspar Juárez y Ambrosio Funes forman parte de una verdadera red de comunicación entre América y Europa. Esa triangulación epistolar nos permitió reconstruir acontecimientos, relaciones y también el clima político, religioso y cultural de finales del siglo XVIII. Las cartas tienen la capacidad maravillosa de devolverles la voz a sus protagonistas.
- ¿Por qué abordan la vida del naturalista, botánico y sacerdote jesuita santiagueño Gaspar Juárez?
Porque Gaspar Juárez es un santiagueño extraordinario y todavía insuficientemente conocido. Fue sacerdote jesuita, naturalista, botánico y un intelectual de enorme formación. Expulsado de América junto con los jesuitas, desarrolló en Roma una actividad científica muy importante y estuvo vinculada al Huerto Índico del Vaticano. Investigando en Italia descubrimos además sus relaciones con el mundo académico y científico de la época. Nos pareció fascinante rescatar a este santiagueño que, desde el exilio, siguió pensando en su tierra y manteniendo un puente intelectual y afectivo con América.
- ¿Cómo se forjó la gran amistad entre Mamá Antula y Gaspar Juárez?
Los unía Santiago del Estero, pero sobre todo una misma espiritualidad y el vínculo profundo con la Compañía de Jesús. Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, quedaron separados por un océano, pero la correspondencia mantuvo viva esa relación. Mama Antula le contaba sus avances, dificultades y proyectos; Gaspar era para ella un interlocutor de confianza en Europa.
Me conmueve pensar que, en una época en la que una carta podía tardar meses en llegar, sostuvieron durante años una amistad y una causa común a millas de kilómetros de distancia.
- ¿De qué elementos narrativos se valieron para escribir "Correspondencias"?
Fundamentalmente de fuentes documentales. Las cartas son la columna vertebral porque queríamos que los propios protagonistas contaran la historia. A eso sumamos documentos de archivos argentinos e italianos, bibliografía histórica y el trabajo de campo que venimos realizando desde hace años. Con Cintia intentamos hacer algo que nos interesa mucho: investigar con rigor, pero después narrar de una manera accesible. Un documento del siglo XVIII puede parecer lejano; nuestro desafío es encontrar allí las emociones, los conflictos y las decisiones humanas que siguen siendo comprensibles tres siglos después.
- ¿Qué enseñanzas te dejaron las 300 cartas manuscritas de Mama Antula en el Archivo de Estado de Roma?
Encontrarlas fue uno de los momentos más emocionantes de mi trabajo como investigadora. Frente a esos manuscritos entendí que Mama Antula era mucho más complejo de lo que conocíamos. En sus cartas aparece una mujer tremendamente práctica: administra recursos, organiza casas, busca donaciones, resuelve problemas y construye redes. Hay más acción que contemplación. Y comprendí también la enorme importancia de los archivos: a veces nuestra historia está esperando, silenciosamente, dentro de una caja que nadie abrió durante décadas. Investigar significa ir a buscarla.
Los mensajes que dejaron Mama Antula y Enrique Shaw
- En tiempos de individualismos, del sálvese quien pueda, ¿qué mensajes nos dejaron Mama Antula y Enrique Shaw, empresario sobre quien, junto con Cintia, escribieron un libro?
Los separan casi dos siglos, pero tienen algo profundamente contemporáneo en común: ninguno entendió su vida como un proyecto exclusivamente individual. Mama Antula caminó millas de kilómetros para llevar los Ejercicios Espirituales y reconstruir una obra que parecía condenada a desaparecer.
Enrique Shaw entendió la empresa como una comunidad humana y al trabajador como una persona cuya dignidad debía estar en el centro. Los dos demuestran que la fe no es solamente una declaración: se vuelve concreta de la manera en que uno trata a los demás.
- ¿El verdadero éxito se mide solo en lo material o en la huella de santidad que dejamos?
Creo que las vidas que investigamos nos obligan justamente a revisar nuestra idea de éxito. Enrique Shaw pudo haber tenido una vida de privilegios y, sin embargo, eligió poner su puesto al servicio de los demás. Mamá Antula murió sin haber buscado poder ni reconocimiento y, más de dos siglos después, su obra sigue viva. Para mí el verdadero éxito tiene mucho que ver con la coherencia: que existe la menor distancia posible entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Esa quizás sea una forma muy concreta y contemporánea de entender la santidad.
- ¿Cuáles han sido los mayores desafíos que han enfrentado con Cintia Suárez para escribir la biografía de Mamá Antula?
El principal desafío fue reconstruir una mujer del siglo XVIII evitando dos riesgos: convertirla solamente en una figura religiosa o mirarla con categorías del siglo XXI. Fueron muchos años de investigación, viajes, archivos y documentos dispersos entre Argentina Uruguay e Italia. Con Cintia tuvimos además una ventaja: nuestras miradas son complementarias. Ella es santiagueña y yo italiana. Mamá Antula nació en Santiago del Estero, pero una parte decisiva de su historia quedó conservada y difundida en Europa. De alguna manera, nuestras propias procedencias reproducen ese puente.
- ¿Qué ha significado para vos que, siendo italiana, hayas realizado un inmenso aporte para que nuestro país, y Santiago del Estero especialmente, tuviera su primera santa?
Es algo que me emociono profundamente. Yo llegué a la Argentina como italiana y este país terminó convirtiéndose también en mi casa. Que una parte importante de mi trabajo haya sido recuperar la historia de una mujer nacida en Santiago del Estero y contribuir a que fuera más conocida en Argentina y en Italia tiene para mí un significado muy especial. Pero siempre digo que nosotras no "hicimos" santa a Mama Antula: la santidad era de ella.
Nuestro trabajo fue investigar, encontrar documentos y contar una historia extraordinaria que durante demasiado tiempo no había recibido la dimensión que merecía. Y todavía queda mucho por descubrir.
"El camino del Ángel", El documental que acercó a nunzia al papá Francisco
- El documental "El camino del Ángel", que se produjo en el 2014, ¿fue tu primera aproximación a Jorge Mario Bergoglio, luego papá Francisco?
Sí, fue mi primera gran investigación sobre Jorge Mario Bergoglio. Empezamos a trabajar en El camino del Ángel poco después de su elección como Papa y decidió comenzar por sus raíces: viajé a Italia, reconstruí la historia de los Bergoglio en Portacomaro, entrevisté familiares y personas que habían conocido a la familia y después seguimos ese camino hasta la Argentina y el Vaticano. Ese documental me enseñó algo que luego apliqué a todas mis investigaciones: detrás de una figura universal siempre hay una historia pequeña, familiar, hecha de decisiones, encuentros y circunstancias aparentemente insignificantes. Para comprender al Papa Francisco había que empezar por Jorge Mario Bergoglio y por aquella familia italiana que un día decidió cruzar el océano.