Convenio de cooperación entre la provincia y Cruz Roja
Responde a la necesidad de garantizar la formación de personal capacitado bajo el paradigma de la atención primaria de la salud.
El Ministerio de Desarrollo Social, Promoción Humana y Relaciones Institucionales de la provincia y la Cruz Roja Argentina Filial Santiago del Estero celebraron un convenio marco y específico de cooperación institucional y asistencia técnica mediante el cual será dictado un curso de formación de cuidadores domiciliarios de adultos mayores.
El titular de la cartera provincial, Ángel Niccolai, firmó el convenio junto con el presidente de la organización humanitaria, Rómulo Alejandro Scarano, en un acto que contó con la presencia de la directora general de Adultos Mayores, Lucía Witte, quien coordinará la capacitación a realizarse en la Residencia del Larga Estadía para Adultos Mayores Mama Antula de la ciudad de La Banda.
El convenio responde a la necesidad de garantizar la formación de personal capacitado bajo el paradigma de la atención primaria de la salud, la humanización del trato y el pleno respeto de las personas mayores.
Interacción institucional inédita
Además, marca una interacción institucional inédita mediante el cual la Cruz Roja y el Ministerio de Desarrollo Social mancomunan infraestructura y profesionales a efectos de brindar la mejor calidad de formación.
El curso comenzará el 6 de octubre y está destinado a personas mayores de 18 años con domicilio en la ciudad de La Banda y zonas de influencia. Tendrá una duración total de 2 meses equivalentes a 80 horas reloj.
Atención de calidad
Cabe destacar que la formación de cuidadores domiciliarios de adultos mayores es fundamental para garantizar una atención de calidad, promover la autonomía de las personas mayores y profesionalizar una labor esencial
Es importante puntualizar que la formación de cuidadores domiciliarios de adultos mayores permite brindar un cuidado integral que abarca los aspectos físicos, emocionales y sociales.
También ayuda a mantener las capacidades de la persona mayor el mayor tiempo posible, fomentando su independencia. Reduce la probabilidad de caídas, úlceras por presión (escaras) y maneja de forma adecuada la administración de medicamentos.
Asimismo, facilita que los adultos mayores permanezcan en su entorno familiar y retrasa o evita la institucionalización en residencias.
Entre otros beneficios para el cuidador y la familia es que otorga herramientas de autocuidado y manejo del estrés para evitar el agotamiento físico y mental conocido como "sobrecarga del cuidador".
Además, valida la tarea de cuidar como un empleo digno. Alivia la tensión de los familiares directos al delegar responsabilidades en personal capacitado