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 A 20 años de un fallo histórico: la condena a Miguel Etchecolatz por genocidio y la desaparición de Julio López

Un 19 de septiembre de 2006, la Justicia argentina dictaba una de las sentencias más trascendentales de su historia reciente al condenar a reclusión perpetua al excomisario Miguel Etchecolatz (Foto Google).

El excomisario fue sentenciado a reclusión perpetua en 2006 en el primer fallo judicial que utilizó la figura de genocidio tras la anulación de las leyes de impunidad. El proceso quedó marcado por la búsqueda de la beba Clara Anahí Mariani y la desaparición del testigo clave Jorge Julio López.

Un 19 de septiembre de 2006, la Justicia argentina dictaba una de las sentencias más trascendentales de su historia reciente al condenar a reclusión perpetua al excomisario Miguel Etchecolatz. El represor fue enviado al penal de Marcos Paz tras ser hallado culpable de múltiples secuestros, torturas y asesinatos perpetrados durante la última dictadura militar.

Entre los crímenes que cimentaron esta condena se encuentra el brutal operativo represivo que arrasó con una vivienda en la ciudad de La Plata. En aquel ataque, las fuerzas de seguridad asesinaron a los ocupantes de la casa y se llevaron a la beba Clara Anahí Mariani, quien entonces tenía apenas tres meses y medio de vida y que al día de hoy continúa desaparecida.

El fallo marcó un verdadero punto de inflexión en la jurisprudencia del país. Durante años, Etchecolatz había logrado eludir la cárcel amparándose en la Ley de Obediencia Debida. Su condena se convirtió en la segunda dictada tras la anulación de las leyes de impunidad (Punto Final y Obediencia Debida), siendo el único antecedente previo el de Julio Simón, alias "El Turco Julián". Sin embargo, la gran novedad y el peso histórico de la sentencia a Etchecolatz radicó en que el tribunal enmarcó formalmente sus crímenes bajo la figura de "genocidio".

Pese a la trascendencia del veredicto, el proceso judicial quedó atravesado por un hecho trágico e irresoluto que aún conmociona a la sociedad. Apenas un día antes de que se diera a conocer la sentencia condenatoria, desapareció el albañil Jorge Julio López, sobreviviente de los centros clandestinos y testigo clave cuyas declaraciones habían sido fundamentales para acorralar al excomisario. Hasta la fecha, nunca se volvió a tener noticias sobre su paradero.

Tras este histórico fallo de 2006, la maquinaria judicial continuó avanzando sobre el represor. En los años siguientes, Etchecolatz debió sentarse nuevamente en el banquillo de los acusados, sumando más condenas por otros crímenes de lesa humanidad que terminaron unificándose en una sola pena definitiva de reclusión perpetua.

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