Todo puede cambiar
Por Eduardo Mondino.
Estamos transitando el tercer año del gobierno de Javier Milei o el experimento libertario, denomínelo como más les guste, mientras en el país existe una dualidad manifiesta.
En lo económico, un fuerte desarrollo en materia energética (petróleo y gas), minería y el agro con cosechas récord, con precios internacionales altos, es decir, ingresos importantes de dólares.
La otra cara es una fuerte recesión que afecta la industria y el comercio, la destrucción de empleo, la caída abrupta del consumo interno y el permanente cierre de pequeñas y medianas empresas.
En lo social, un deterioro importante de los salarios, el crecimiento de la informalidad, el endeudamiento para cubrir necesidades básicas, una pauperización de las prestaciones básicas del Estado en salud, educación, seguridad social. Un Estado ni ausente ni presente, simplemente indiferente ante estas problemáticas de la mayoría de la sociedad (40 millones de personas).
La contracara es un sector de la población (entre 5 y 7 millones) que consume, viaja, gasta dólares fuera del país vía turismo o compras online, y disfruta de una burbuja que suele ser temporal. Como vemos, una Argentina dual en lo económico y en lo social, con realidades absolutamente distintas.
¿Ante esto en qué anda la agenda política? Las PASO, es decir el cambio del sistema electoral. En los países que funcionan medianamente bien los sistemas electorales, salvo pequeños retoques o excepciones, tienen casi 100 años o más de vigencia.
Otro tema la ley de Presupuesto, pomposamente denominada "ley de leyes", que en realidad es una cáscara ya que después a través de la delegación de facultades y la ley de administración financiera el Poder Ejecutivo reasigna partidas discrecionalmente.
Y como si fuera poco, el Gobierno con esa obsesión en recortar fondos a las políticas de discapacidad y a la educación pública. Inexplicable.
Luego tenemos la "malvinización" que comenzó con una bandera que desde una tribuna llegó a la cancha con la inscripción "Las Malvinas son argentinas" en un partido del Mundial y nuestros jugadores agitaron.
Meses después el presidente de Estados Unidos lo puso en el tapete, por un enojo con los británicos. Con ese empuje nuestro presidente "Galtierizó" el tema Malvinas en una cadena nacional (muy a pesar de lo que hace poco eran sus convicciones), pero bueno la gente cambia, vio...
Cabe recordar que Trump es de las personas que se meten en problemas -y a veces meten a otros- que después no pueden resolver, o aún peor los resuelve mal (véase Irán, Groenlandia, UE, aranceles, etc.). Esperemos que no sea este caso y nos meta en problemas a nosotros, roguemos que no.
En la política propiamente dicha el Gobierno está lanzado frenéticamente a buscar la reelección de Milei, mientras el Peronismo atraviesa un debate interno (que no ocurría hace mucho tiempo) en un proceso desordenado, semicaótico (si no, no sería peronismo) con una resolución aún incierta.
Pero hay cuatro eventos antes de fin de año que pueden cambiar todo, que están vinculados a la política internacional, que siempre es lo más importante: primero las elecciones presidenciales en Brasil, el 4 de octubre y posible segunda vuelta 25 del mismo mes.
Elecciones en Israel 27 de octubre, donde se decide la suerte de Netanyahu. Luego las elecciones en Estados Unidos el 3 de noviembre donde está en juego el liderazgo de Donald Trump.
Y finalmente está la visita del Papa León XIV a la Argentina entre el 8 y 11 de noviembre, que se vislumbra como un acontecimiento que tendrá una fuerte repercusión política y social.
Hoy el mundo está en presencia de una nueva guerra fría como la del siglo XX, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, pero muy diferente, ya aquella tenía un componente ideológico, político y militar.
La del siglo XXI entre Estados Unidos y China tiene una impronta basada en lo científico/tecnológico y comercial.
Estados Unidos tropieza con sus contradicciones y China silenciosa, pero sin pausa, construye tecnología y desarrolla en lo comercial la nueva ruta de la seda que se expande por el mundo.
Mientras, nosotros estamos con las PASO y la malvinización, al fin y al cabo, son las delicias de nuestra querida y amada Argentina.
Pero todo puede cambiar, tengamos fe.
Fuente: Infobae.