Tensión y negociaciones entre el Ejecutivo y la Iglesia por la agenda del Papa
Entre el 8 y el 11 de noviembre llega el Pontífice. En Casa Rosada planean escuchar y no cambiar nada de fondo.
A medida que se aproxima la visita del papa León XIV al país, programada entre el 8 y el 11 de noviembre, los ruidos y las fricciones entre la Iglesia y el Gobierno nacional se intensifican. Desde la perspectiva del Episcopado, las críticas hacia la administración de Javier Milei se centran en los altos índices de pobreza, la falta de diálogo institucional y la morosidad en distintas áreas de gestión, sumando además contrapuntos en temas clave de la agenda pública.
Entre los puntos de mayor tensión figuran la inteligencia artificial frente al rechazo oficial de regulaciones y las advertencias del Sumo Pontífice en su encíclica Magnifica humanitas, el avance de la ludopatía tras el Mundial, el debate por la baja de la edad de imputabilidad, los recortes presupuestarios en discapacidad y la paralización de obras en los barrios populares.
Por su parte, en Balcarce 50 descartan de plano modificar sus políticas a raíz de la visita papal. La estrategia de la cúpula gobernante centralizada por Karina Milei junto al Presidente y Santiago Caputo se limita a garantizar toda la logística del viaje a través de Mara Gorini, evitando concesiones de fondo a los reclamos eclesiásticos que mantienen abierta una relación marcada por antecedentes de alta tensión política.