Insólito robo en una capilla: entró, se guardó un florero debajo del buzo y se persignó antes de escapar
El hecho ocurrió en el templo La Montonera, en pleno centro. El sujeto ingresó disimulando, ocultó el botín entre sus prendas y realizó la señal de la cruz antes de huir.
Un insólito episodio delictivo causó indignación y sorpresa entre los fieles y vecinos de la zona céntrica. Un hombre ingresó a la capilla La Montonera, ubicada sobre la calle Catamarca casi esquina 24 de Septiembre, sustrajo un florero del interior del templo y, en un llamativo gesto antes de darse a la fuga, se persignó frente al altar.
La secuencia tuvo lugar durante la tarde del martes, minutos antes de las 20:00. De acuerdo con el registro del hecho, el individuo se detuvo en el acceso principal con el rostro parcialmente cubierto por un barbijo blanco e inspeccionó con cautela el recinto mientras sostenía un objeto contra el pecho.
Tras constatar la ausencia de testigos, avanzó hacia el interior y tomó asiento en el primer banco ubicado sobre su margen derecha. Una vez acomodado, procedió a bajarse el barbijo y colocarse una gorra para luego ejecutar la maniobra: se estiró hacia un costado, tomó un florero, quitó las flores que contenía y lo ocultó debajo de su buzo, apoyándolo directamente sobre el estómago.
Con el botín ya escondido entre sus prendas, el desconocido agarró una bolsa con la que había ingresado y emprendió la salida hacia la calle. Sin embargo, antes de cruzar la puerta realizó un último ademán que no pasó desapercibido: llevó su mano hacia la frente e hizo la señal de la cruz en señal de respeto religioso, mostrando una llamativa contradicción entre su accionar y sus creencias.
Los encargados de la institución advirtieron la sustracción al momento de cerrar las puertas del templo, tras encontrar las flores sueltas y apoyadas contra la pared. Más allá del escaso valor material del elemento robado, el hecho generó un profundo repudio en la comunidad debido a la vulneración de un espacio de culto y oración.