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Opinión

Mi familia le falta el respeto a mi cónyuge, ¿qué hago?

Crédito: La Famiglia | La Famiglia

Por Karen Hutch.

Hay momentos en los que toca convivir con la familia política; sin embargo, ¿qué pasa cuando los comentarios en las convivencias familiares están disfrazados de "pequeñas bromas" hacia un cónyuge? Ante una falta de respeto, el problema no debería resolverse obligando a la pareja a "aguantar" para mantener la paz familiar. 

¿A quién defender: a mi familia o a mi pareja?

Quizás te preguntes esto y te sientas en medio de la situación. Principalmente, debes entender que ignorar el mal comportamiento no genera paz, por lo que no debemos minimizar cuando se falta el respeto a alguien, especialmente si se trata del cónyuge. 

No se trata de declarar la guerra a tu familia; sino de atender la situación con prudencia. Es necesario hablar del tema y tomar ciertas medidas para promover un ambiente familiar sano y respetuoso, respaldando a tu cónyuge

Aplica los siguientes pasos para conseguirlo: 

Escucha y valida

El primer paso es conversar con la pareja y saber cómo le hace sentir esta situación. Es importante que, durante el diálogo no se minimice la situación diciendo "déjalo pasar, así es mi familia" o "no lo tomes personal", eso puede ocasionar un distanciamiento emocional.  Valida los sentimientos de tu cónyuge y no lo dejes pasar.

Establecer límites con la familia

Expertos en consejería matrimonial recomiendan establecer límites para cuidar su matrimonio y esto no significa romper todo lazo con la familia, pero sí acercarse directamente a la persona que lanzó los menosprecios, comentarios irreverentes o las actitudes con descortesía para dejar en claro que no están dispuestos a aceptar ese tipo de conductas. 

Tomar distancia cuando sea necesario

Por otro lado, cuando hablar con la familia no funciona se puede tomar una cierta distancia, puesto que es primordial darle el lugar necesario a tu cónyuge, quien es prioridad, por encima de cualquier discusión. 

La importancia de proteger el matrimonio

La familia política puede no cambiar; pero la manera en que una pareja responde a esas situaciones sí puede cambiar. Amar a la familia de origen no significa permitir que invada o lastime el matrimonio. Así como poner límites tampoco significa dejar de amar a quienes nos dieron la vida. 

El objetivo no es construir un matrimonio contra la familia, sino un matrimonio suficientemente unido para poder relacionarse con ella desde el respeto, sin permitir que los conflictos externos terminen dividiendo a los esposos.

Para Aleteia.

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