Francia refuerza la vigilancia para frenar los cruces de migrantes hacia el Reino Unido
Las autoridades francesas incrementaron la vigilancia en las costas del Canal de la Mancha mediante patrullas financiadas en parte por Londres. Los cruces en pequeñas embarcaciones cayeron este año, aunque las rutas clandestinas continúan activas y los traficantes buscan nuevas formas de evadir los controles.
Las autoridades de Francia reforzaron los operativos en la costa norte del país para intentar impedir que migrantes irregulares lleguen al Canal de la Mancha y embarquen rumbo al Reino Unido. La estrategia incluye una mayor presencia policial en las playas y una cooperación cada vez más estrecha con el gobierno británico.
El despliegue se concentra especialmente en zonas como Dunkerque y Calais, donde grupos de migrantes suelen intentar alcanzar la costa para abordar pequeñas embarcaciones. En uno de los operativos recientes, cerca de 40 personas fueron interceptadas antes de llegar al mar luego de refugiarse en un invernadero para evitar a los agentes.
Los controles parecen haber tenido impacto en las cifras. De acuerdo con datos del gobierno británico, unas 16.500 personas llegaron al Reino Unido en pequeñas embarcaciones hasta agosto, frente a alrededor de 29.000 durante el mismo período de 2025, lo que representa una reducción del 43%.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, atribuyó parte de este descenso al fortalecimiento de la cooperación entre Francia y el Reino Unido y al aumento de los controles en territorio francés.
Sin embargo, la disminución de los cruces no significó el final de la ruta migratoria. En los días posteriores a uno de los operativos realizados en Dunkerque, cerca de 500 personas lograron llegar a Inglaterra en pequeñas embarcaciones. Algunas tuvieron que ser rescatadas al no poder subir correctamente a los botes y, posteriormente, se registró la muerte de un migrante durante otro intento de atravesar el canal.
La situación también modificó las estrategias utilizadas por las redes de tráfico de personas. Frente al aumento de los controles, los traficantes comenzaron a utilizar diferentes sectores de la costa y embarcaciones de mayor capacidad. También aparecieron los denominados "taxis acuáticos", utilizados para recoger a los migrantes que ingresan al agua lejos de las zonas donde se concentra la vigilancia policial.
Las embarcaciones utilizadas son cada vez más grandes. Según las autoridades marítimas francesas, el promedio de pasajeros por bote pasó de 26 en 2021 a unos 65 actualmente. En un caso reciente, equipos de rescate llegaron a detectar una embarcación con alrededor de 230 personas a bordo.
Detrás de estos intentos aparecen historias de personas que atraviesan distintos países europeos antes de llegar a la costa francesa. Uno de los casos mencionados es el de un joven eritreo de 23 años que intentó cruzar el Canal de la Mancha en tres oportunidades. En el último intento, el bote inflable en el que viajaba junto a más de 160 personas se incendió.
Para muchos migrantes, el Reino Unido aparece como el destino final después de atravesar conflictos, persecuciones o largos recorridos por Europa. Algunos buscan mejores condiciones económicas, mientras que otros intentan evitar ser enviados nuevamente al país europeo por el que ingresaron inicialmente.
El gobierno británico también endureció su política migratoria y destinó fondos para respaldar la vigilancia francesa. Además, Londres y París implementaron un acuerdo que permite devolver a Francia a determinados migrantes que hayan cruzado ilegalmente el canal, a cambio de aceptar a otras personas que soliciten ingresar al Reino Unido por vías legales.
Hasta septiembre, más de 1.400 personas habían sido devueltas a Francia mediante este mecanismo, una cifra muy inferior a las decenas de miles que lograron llegar al Reino Unido mediante cruces clandestinos.
Expertos en migración advierten que el refuerzo de los controles puede reducir los intentos, pero no necesariamente elimina la ruta. Las condiciones climáticas, los conflictos internacionales, las políticas migratorias de los países europeos y la actividad de las redes de tráfico continúan influyendo en la decisión de quienes intentan atravesar el canal.
La presión sobre las autoridades francesas se extiende además a una zona costera cada vez más amplia. Los puntos de partida dejaron de concentrarse únicamente en Calais y ahora abarcan distintos sectores del noroeste de Francia e incluso áreas próximas a Bélgica.