El riesgo país trepó a su nivel más alto del año y el dólar marcó un nuevo récord ante las dudas financieras
El índice elaborado por JP Morgan cerró en 628 puntos y acumuló diez ruedas consecutivas en alza. La menor absorción de reservas por parte del Banco Central, la proximidad de los compromisos de deuda de 2027 y la caída de la actividad económica profundizan la cautela en los mercados.
El termómetro financiero volvió a exhibir señales de tensión en la plaza local. Tras encadenar diez jornadas seguidas de incrementos, el riesgo país rebasó la barrera de los 600 puntos y alcanzó un pico intradiario de 642 unidades, el registro más elevado en lo que va del año, para luego finalizar la rueda del lunes en 628 puntos. De este modo, el indicador acumuló una disparada superior al 22% en el transcurso de septiembre. En simultáneo, las cotizaciones del tipo de cambio oficial operaron en techos históricos: el billete cerró a $1545 para la venta en las ventanillas del Banco Nación y se ubicó en $1524,50 en el circuito mayorista.
Esta dinámica alcista responde a una interacción de factores domésticos y externos. En el ámbito internacional, el incremento en las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense restó atractivo a los activos de economías emergentes, a lo que se acopló la suba del crudo con su consecuente presión inflacionaria global. Sin embargo, los desequilibrios propios han ganado protagonismo en la percepción de los inversores.
Freno en la acumulación de divisas y demanda de cobertura
Uno de los principales focos de inquietud radica en la pérdida de tracción del Banco Central (BCRA) para sumar reservas netas, en un momento signado por una mayor inclinación hacia la cobertura en moneda extranjera. Según estimaciones de la firma Cohen, pese a que las liquidaciones del sector agropecuario se sostuvieron en torno a los US$150 millones diarios durante la semana previa, la autoridad monetaria apenas pudo retener US$29 millones. En la operatoria del lunes, la entidad monetaria adquirió únicamente US$11 millones.
Al analizar esta dinámica, los analistas de Cohen puntualizaron: "De mantenerse este ritmo, el mes cerraría con compras netas por solo US$270 millones. Si bien no es un número alarmante, es una luz amarilla considerando que la oferta del agro superaría los US$3000 millones, por lo que habría una persistente suba de la demanda que podría ponerle más presión al mercado en los próximos meses cuando la oferta del agro tienda a disminuir salvo que los precios internacionales sigan subiendo".
El desafío de los vencimientos de 2027 y la comparación regional
La capacidad del BCRA para fortalecer sus arcas incide de manera directa en las previsiones hacia el próximo año. Con un ritmo de absorción más pausado, el Estado cuenta con menor margen de maniobra para saldar pasivos con divisas propias y queda supeditado a la obtención de crédito alternativo. De acuerdo con proyecciones de Fundación Capital, los compromisos de deuda en moneda extranjera previstos para 2027 se aproximan a los US$25.000 millones.
La estrategia oficial prevé reunir recursos a través de distintas vías: US$4900 millones mediante adquisiciones del Tesoro al Central, US$5000 millones a partir de colocaciones en la plaza doméstica, US$2000 millones provenientes de créditos bilaterales y US$1500 millones derivados del proceso de privatizaciones.
No obstante, los expertos advierten que ampliar el resguardo de divisas resulta indispensable para mitigar eventuales turbulencias. En su reporte, Fundación Capital remarcó que las reservas brutas locales equivalen al 7,1% del Producto Bruto Interno (PBI), una proporción considerablemente reducida en comparación con otros países sudamericanos: Colombia exhibe un 12,5%; Chile, un 13,2%; Brasil, un 13,9%; Uruguay, un 19,9%; y Perú lidera el segmento con un 25,4%.
Actividad económica bajo presión y el radar electoral
El frente financiero refleja también el deterioro de la economía real. La pobreza se situó en el 32,3% y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el INDEC arrojó para julio una retracción desestacionalizada del 2,9% respecto de junio, junto con una merma del 1,4% en el cotejo interanual.
Para sortear una recesión técnica definida por dos trimestres sucesivos de retroceso, los analistas calculan que el nivel de actividad debería expandirse un 3% tanto en agosto como en septiembre. La recuperación se presenta compleja para actividades intensivas como el comercio, la industria manufacturera y la construcción, rubros condicionados por la evolución del crédito y del poder adquisitivo de los hogares.
Sobre este punto, desde Cohen advirtieron: "Con los sectores más intensivos en empleo cada vez más rezagados, se achica el margen para mejorar el ánimo social justo cuando empieza a asomar el calendario electoral de 2027".
Bajo este contexto, la política comenzó a gravitar con mayor fuerza en las decisiones de inversión. Fundación Capital observó una dispersión en los rendimientos de los títulos soberanos AO27 y AO28 que traduce reacomodamientos en las expectativas hacia el mediano plazo. En sintonía, la falta de certezas respecto al armado de alianzas electorales sumó cautela; el economista Gustavo Ber remarcó en este sentido que las mediciones de confianza vigentes todavía no aportan las señales indispensables para reanimar el interés de los inversores.