La industria profundizó su caída en agosto: el impacto en la construcción, el consumo y las proyecciones del sector
Diversos informes privados, encabezados por la UIA y FIEL, confirmaron una nueva contracción de la actividad fabril durante el octavo mes de 2026.
La actividad de la industria manufacturera en Argentina sumó un nuevo mes de retroceso durante agosto de 2026. Los relevamientos elaborados por distintas entidades privadas coinciden en la persistente debilidad del sector, alcanzando niveles de contracción que marcan un hito histórico. En este sentido, la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) advirtió que la actual dinámica de desplome supera la magnitud de la mitad de las etapas recesivas que ha atravesado el país desde 1980.
El impacto productivo según la UIA
De acuerdo con el informe preliminar difundido por el centro de estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción fabril experimentó una baja del 0,3% en comparación con julio. Con este desempeño, la actividad productiva acumuló en los primeros ocho meses de 2026 una caída del 3% frente al mismo período de 2025. Asimismo, el sector se mantiene un 11% por debajo de los volúmenes de producción registrados durante 2022 y 2023.
Al desglosar los rubros, los indicadores adelantados reflejan que las áreas vinculadas a la construcción fueron las que sufrieron el mayor impacto. En la serie desestacionalizada, los despachos de cemento padecieron una contracción mensual del 5,1%, mientras que el Índice Construya termómetro de las ventas de insumos para obras retrocedió un 3,1%.
El segmento metalmecánico tampoco logró repuntar y registró una merma del 4% frente a julio, fuertemente arrastrado por el desplome del 7% en la producción de acero. En contrapartida, la fabricación de aluminio exhibió un ligero incremento del 0,4%.
El sector de alimentos y bebidas, a la baja
A pesar de haber sido uno de los rubros menos castigados al inicio de la gestión de Javier Milei, el sector de alimentos y bebidas finalizó agosto en terreno negativo. Las principales caídas se observaron en bebidas (-8,5%), faena vacuna (-1,9%), producción porcina (-0,4%) y lácteos (-0,2%).
La gran excepción del bloque fue la molienda de oleaginosas, que experimentó un crecimiento del 8,6%, traccionada directamente por un salto del 16,1% en la liquidación de divisas del polo agroindustrial. Otros datos complementarios del mes exhibieron resultados mixtos: mientras el consumo de energía eléctrica industrial se redujo un 0,3%, la producción de la industria automotriz subió un 6%; sin embargo, las exportaciones hacia Brasil lideradas por el rubro de vehículos cayeron un 3%.
Divergencias entre consultoras privadas
Las mediciones del octavo mes del año presentaron matices según la metodología de cada consultora. FIEL trazó un panorama más severo, estimando una caída mensual del 0,9% (el tercer descenso al hilo) y señalando que la recuperación evidenciada a fines de 2025 se interrumpió en abril. Su índice general acumula una baja del 1,2% en 2026, golpeando con mayor dureza al rubro automotriz (-17,4%), minerales no metálicos (-6,1%), cigarrillos (-5,2%) y metalmecánica (-3,3%). En este esquema, solo destacaron con variaciones positivas los alimentos y bebidas (+2,8%) y los metales básicos (+5,6%).
Por el contrario, la consultora Orlando Ferreres & Asociados detectó un rebote del 1,4% mensual en agosto. No obstante, advirtieron que esta mejora fue insuficiente para revertir la fuerte caída del 2,2% reportada el mes previo. La consultora describe un año sin crecimiento real (acumula un -2,2%), caracterizado por fluctuaciones constantes desde el colapso de febrero y muy alejado de los picos alcanzados entre septiembre de 2024 y febrero de 2025. Según su análisis, las refinerías muestran el mayor dinamismo, frente a la contracción en maquinaria, textiles y plásticos.
Demanda interna y pesimismo laboral
La tendencia recesiva informada por los privados dialoga directamente con los últimos datos oficiales del INDEC correspondientes a julio, cuando la industria tocó su punto más bajo desde mediados de 2024 (-5% mensual), acercándose al piso registrado en los inicios de la actual gestión de gobierno. Entre las principales variables que explican el fenómeno se destacan el debilitamiento de la demanda, el encarecimiento de los costos operativos por encima de los precios de venta, las complicaciones para obtener financiamiento y la mayor competencia ante el ingreso de productos importados.
Las encuestas del organismo estadístico reflejan el complejo clima de negocios. En agosto, el 52,9% de los empresarios industriales operó con pedidos por debajo de los márgenes normales, y el 53,6% identificó a la falta de demanda interna como el principal freno a la producción. A futuro, apenas el 13,8% proyecta una mejora de las ventas entre septiembre y noviembre.
Este escenario de incertidumbre económica impacta de lleno en las expectativas de contratación: tan solo el 3,7% de las compañías tiene previsto sumar nuevo personal hacia fin de año, representando la tasa de intención de empleo más baja de las últimas cuatro mediciones oficiales, detalla Ámbito Financiero.