León XIV y una historia profundamente latinoamericana
Por Pilar Bosca, directora general de Cultos de CABA.
La confirmación de la visita del Papa León XIV a la Argentina nos llena de una alegría inmensa. Será un acontecimiento histórico para nuestro país y la primera visita de un Papa a la Argentina desde la llegada de San Juan Pablo II en 1987.
Esta visita tiene, además, una particularidad que la hace especial para quienes vivimos en esta parte del mundo: León XIV es un Papa nacido en Estados Unidos, pero profundamente marcado por América Latina, una región que fue parte fundamental de su vida pastoral.
Durante casi dos décadas, Robert Prevost vivió en Perú, donde llegó como misionero agustino y desarrolló una parte central de su trayectoria religiosa. Allí aprendió español, conoció de cerca la realidad de comunidades vulnerables y compartió las dificultades y esperanzas de quienes viven en contextos de pobreza, migración y exclusión. Fue obispo de Chiclayo y construyó allí una estrecha relación con las comunidades que acompañó. En 2015, obtuvo la nacionalidad peruana, una decisión que expresa hasta qué punto aquel país se había convertido en parte de su propia historia. Años más tarde, Francisco lo convocó a Roma y, en 2023, le confió la conducción de la Pontificia Comisión para América Latina, una responsabilidad que profundizó todavía más su vínculo con la región. Ese mismo año, además, lo creó cardenal.
Este viaje apostólico tiene también el sentido de un pastor que sale al encuentro de su rebaño. León XIV viene a encontrarse con las comunidades que ya conoce de primera mano: viene a escuchar sus historias y a compartir con ellas. Y lo hace desde una experiencia latinoamericana que no le es ajena. Viene a una región que conoció de cerca y a un país cuya realidad ya había podido experimentar antes de ser elegido Papa.
Cuando hablamos del perfil latinoamericano de León XIV, hay una diferencia interesante respecto de su antecesor. Francisco fue latinoamericano desde su nacimiento. León XIV, en cambio, se convirtió en latinoamericano por elección. No por origen, sino por una decisión personal de vida: llegó a América Latina, caminó junto a sus comunidades e hizo de sus realidades una parte fundamental de su experiencia pastoral.
Hay también una continuidad entre ambos pontificados que puede encontrarse en una idea sencilla pero profunda: una Iglesia que sale al encuentro y que tiene lugar para todos. El lema elegido para este viaje apostólico, "Bienvenidos todos. Vayan y anuncien", expresa justamente ese espíritu. Es difícil no vincularlo con aquella frase que tantas veces escuchamos de Francisco: una Iglesia "para todos, todos, todos".
Dos expresiones que ponen en el centro un mismo mensaje: una Iglesia con las puertas abiertas, que recibe, escucha, acompaña y también sale al encuentro del otro.
Buenos Aires tendrá, además, un significado especial. Fue la ciudad de Francisco, donde Jorge Bergoglio creció, desarrolló su vocación pastoral y construyó una parte esencial de su historia. Hoy, con enorme alegría, esa misma ciudad abre sus puertas para recibir a León XIV. Y lo hace desde una identidad que también tiene mucho que aportar a esta visita: la de una ciudad abierta, diversa y profundamente acostumbrada al encuentro entre personas de distintas comunidades de fe.
La visita del Santo Padre encuentra en la Ciudad una agenda de diálogo interreligioso consolidada y con comunidades que, más allá de sus diferencias, comparten espacios, proyectos y preocupaciones. Por eso creemos que su llegada trasciende a la comunidad católica, y junto al Jefe de Gobierno, Jorge Macri, nos preparamos para un evento histórico. La presencia de un Papa en nuestro país es un acontecimiento que convoca a toda la sociedad y que puede ser una oportunidad para volver a poner en el centro valores que necesitamos especialmente: el encuentro, la solidaridad, el respeto, la paz y la capacidad de construir puentes aun cuando tenemos creencias diferentes.
Lo esperamos con los brazos abiertos y con la certeza de que esta visita será una oportunidad para mostrarle una Argentina diversa, plural y comprometida con el encuentro. Un país que tiene mucho para compartir y también mucho para escuchar.
León XIV llega a la Argentina con una historia latinoamericana construida a lo largo de muchos años, una historia que nació de una elección personal y de un compromiso pastoral profundo. Hoy viene a encontrarse con nosotros. Y quizás por eso el lema de su visita tenga tanta fuerza: "Bienvenidos todos. Vayan y anuncien".
Porque recibirlo también significa abrir nuestras puertas, encontrarnos y reconocernos en aquello que podemos construir juntos.
Lo esperamos con alegría, con esperanza y, sobre todo, con la convicción de que este encuentro será una oportunidad para seguir construyendo una sociedad donde haya lugar para "todos, todos, todos".