Ébola en el Congo: ya hay 4.018 muertos y 8.300 casos confirmados
El brote de ébola en la República Democrática del Congo alcanzó los 8.300 casos confirmados y 4.018 fallecidos. El virus se expandió a siete provincias y las autoridades enfrentan graves dificultades para contenerlo por la violencia, la falta de recursos y problemas en el sistema sanitario.
La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo se convirtió en el brote más letal registrado en el país. El último balance del Ministerio de Salud elevó a 4.018 la cantidad de personas fallecidas sobre un total de 8.300 casos confirmados, mientras que más de 2.000 pacientes lograron recuperarse.
El brote fue declarado el 15 de mayo en la provincia de Ituri y posteriormente se extendió a otras regiones. Actualmente, el virus fue identificado en siete provincias, incluida Kivu del Norte, en el este del país. En algunas zonas de Ituri se observaron señales de desaceleración de la transmisión, aunque el avance continúa en otras áreas.
La epidemia está provocada por el virus del Ébola de la especie Bundibugyo, una variante que ha generado menos brotes que la especie Zaire. La actual epidemia ya superó en cantidad de víctimas al brote registrado entre 2018 y 2020 en el Congo y se convirtió en la segunda epidemia de ébola más mortífera documentada, solo por detrás de la registrada en África Occidental entre 2014 y 2016.
La expansión territorial representa uno de los principales obstáculos para las autoridades sanitarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre la llegada del virus a nuevas zonas sanitarias, una situación que pone bajo presión a un sistema que dispone de recursos limitados.
A las dificultades sanitarias se suma la situación de inseguridad que atraviesa el país. Los enfrentamientos y la presencia de grupos armados complican el desplazamiento de los equipos médicos y dificultan el acceso a comunidades donde se necesita realizar tareas de detección, aislamiento y seguimiento de contactos.
En ese contexto, el personal de salud también reclama por problemas laborales. Trabajadores de Ituri denunciaron demoras en el pago de sus salarios y realizaron protestas en una de las zonas más afectadas por el brote. Al menos 50 trabajadores sanitarios murieron tras contraer el virus, de acuerdo con los reportes sobre la situación.
Uno de los episodios más graves ocurrió esta semana en las inmediaciones de Bunia, capital de Ituri. Un campamento para personas desplazadas fue incendiado durante una operación militar en busca de armas. El lugar también funcionaba como centro de tránsito para pacientes afectados por el ébola.
El incendio provocó el desplazamiento de unas 19.000 personas, entre ellas pacientes infectados, lo que generó preocupación por el riesgo de nuevos contagios y complicó todavía más la respuesta sanitaria.
La falta de infraestructura especializada constituye otro de los problemas centrales. Los centros destinados al tratamiento del ébola necesitan personal, equipamiento y financiamiento constante, recursos que actualmente resultan insuficientes en varias de las zonas afectadas.
Para acelerar la identificación de nuevos contagios, las autoridades recurren además a laboratorios móviles. Esta estrategia permite reducir considerablemente el tiempo de espera para los resultados: análisis que anteriormente podían demorar hasta 72 horas ahora pueden obtenerse en alrededor de seis horas.
La situación mantiene en alerta a los organismos internacionales. La epidemia congoleña ya es considerada la de más rápido crecimiento registrada hasta ahora, mientras la violencia, las dificultades para acceder a determinadas comunidades y la escasez de recursos complican las tareas para frenar la transmisión.
El antecedente más grave sigue siendo el brote de África Occidental de 2014-2016, que provocó más de 11.000 muertes y más de 28.600 infecciones en Guinea, Liberia y Sierra Leona.