☰
✕
Policiales

Condenaron a un enfermero del PAMI en Rosario por robar y vender fentanilo por redes sociales

La justicia continúa con las pesquisas del caso (Foto NA).

Luis Emmanuel Benavidez recibió una pena de cuatro años y medio de prisión tras admitir que sustraía estupefacientes y medicamentos peligrosos de su lugar de trabajo para comercializarlos. La investigación en su contra comenzó tras la muerte de un hombre en 2023.

La Justicia federal sentenció a cuatro años y seis meses de prisión a un enfermero del Policlínico PAMI II de la ciudad de Rosario que se dedicaba a comercializar fentanilo, bromuro de vecuronio y otras sustancias de uso exclusivo hospitalario. Según difundió el portal Fiscales.gob, el fallo también incluye la inhabilitación para ejercer cargos públicos y su profesión por el mismo período de tiempo.

La resolución fue homologada el 4 de septiembre por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros, luego de que Luis Emmanuel Benavidez aceptara los cargos en el marco de un acuerdo pleno con la fiscalía. Los delitos que se le imputaron incluyen comercio de estupefacientes, venta de sustancias medicinales peligrosas disimulando su carácter nocivo, hurto y tenencia ilegítima de arma de fuego, todo en concurso real.

El origen de la causa y el vínculo con una muerte

El caso salió a la luz tras la denuncia radicada en julio de 2025 ante el Ministerio Público Fiscal de la Nación por el padre de un hombre de 37 años. La víctima había fallecido el 9 de agosto de 2023 y su familia apuntaba directamente contra el enfermero como el proveedor del fentanilo y el bromuro de vecuronio (un fármaco que produce parálisis neuromuscular y se utiliza para facilitar la anestesia general) que su hijo había consumido.

La investigación peritó el teléfono celular del fallecido, donde se encontraron capturas de pantalla y conversaciones clave de WhatsApp. En esos intercambios, Benavidez le ofrecía ampollas de fentanilo y lo apuraba para cerrar la transacción argumentando que tenía otro comprador en espera. Además, le indicó que había conseguido bromuro de vecuronio, advirtiéndole que era "dos veces más fuerte" que el fentanilo.

El mismo día del deceso, el imputado le envió a la víctima un mensaje de voz de 17 segundos brindándole indicaciones precisas para inyectarse las sustancias y alertándolo sobre el peligro de una sobredosis. Al no obtener respuesta a los mensajes posteriores, el hombre fue hallado sin vida en su departamento, junto a una jeringa y un frasco del mencionado bromuro.

Respecto a la autopsia, la causa de la muerte fue caratulada como indeterminada, aunque los forenses aclararon que no se podía descartar un origen toxicológico. En el ámbito provincial, el expediente había sido archivado debido a que los laboratorios no disponían de la tecnología necesaria para detectar bromuro de vecuronio y valproato de sodio en la sangre.

Sustracción de medicamentos y allanamientos

Benavidez formaba parte del personal del Policlínico PAMI II desde el año 2014, desempeñándose desde 2016 en la Central de Materiales y Esterilización, un área que depende de Farmacia pero que no incluye entre sus funciones la custodia de drogas ni estupefacientes.

El 30 de septiembre de 2025, efectivos de Gendarmería Nacional llevaron a cabo dos operativos. En el domicilio del acusado en Rosario se incautaron cuatro ampollas de fentanilo de cinco mililitros, 99 frascos de bromuro de vecuronio distribuidos en cuatro cajas, 98 jeringas, ampollas de adrenalina, diversos medicamentos y una bolsa con material vegetal con características similares al cannabis.

Al cruzar la información de los lotes incautados, las autoridades confirmaron que los fármacos pertenecían a los ingresos del PAMI II. Además, el número de lote del bromuro coincidía exactamente con el del frasco secuestrado en el departamento de la víctima.

En paralelo, se allanó la vivienda de los padres del condenado en la ciudad de Concepción del Uruguay. Allí se encontró una pistola Bersa calibre .22, un cargador y 51 municiones. Posteriormente, el Registro Nacional de Armas confirmó que el enfermero no poseía la credencial de legítimo usuario.

Para establecer el monto de la pena, el Ministerio Público Fiscal valoró como atenuante que Benavidez no contaba con antecedentes penales. Sin embargo, pesaron como agravantes el desvío de los medicamentos desde la institución de salud pública, la gran variedad y cantidad de sustancias retenidas, y el abuso de su posición y conocimientos como profesional de la enfermería.

Ir a la nota original

MáS NOTICIAS