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Espectáculos

El Día de los Muertos, según Ricardo Arap Bethke

En un mano a mano con EL LIBERAL, brindó detalles exclusivos sobre el impacto logístico del rodaje, los descubrimientos simbólicos de los altares.

El prestigioso actor mexicano Ricardo Arap Bethke Galdames conduce y produce "México entre dos mundos", miniserie de cuatro capítulos que comenzará a emitirse desde hoy por la señal de History.

Se trata de una nueva producción original realizada en México para Latinoamérica. Aborda en esta realización una nueva perspectiva el Día de Muertos, a través de historias que conectan culturas, emociones y realidades.

Rodada en Toluca, Puebla y Ciudad de México, la producción propone un recorrido para descubrir qué hay detrás de una de las celebraciones más emblemáticas y reconocidas de la cultura mexicana.

A través de encuentros con familias y distintas generaciones de artesanos, cocineros, artistas, místicos, tradicionalistas y religiosos, explora los distintos aspectos que dan vida al Día de Muertos.

-¿Cómo surgió la idea de hacer "México entre dos mundos"?

-El concepto nace de la creatividad de nuestro querido César Sabroso de History y de muchas conversaciones que habíamos tenido de diferentes temas, pero también de la necesidad de contar lo que sucede detrás de la celebración de Día de Muertos, que es algo que conocemos todos en el mundo, se ha puesto muy de moda últimamente y pues es algo que nos llega muy al corazón en México. Pero este recorrido no es el típico retrato del Día de Muertos, sino lo que queríamos es ver qué sucede detrás, cómo se prepara la gente, cómo son esas horas y horas de trabajo de las familias que tal vez llevan generaciones haciendo, por ejemplo, el pan de muertos, o cultivando las flores de cempasúchil. Todo lo que hay antes de que llegue la gran celebración. Entonces, fue muy interesante poder conocer a todas estas familias y artesanos que trabajan durante tanto tiempo para hacer esta gran celebración, pero también es entender el por qué de cada una de las cosas en un altar, qué representa, de dónde viene. Es un recorrido antropológico para entender el por qué, pero también es ver hacia el futuro, dónde está esa celebración hoy en día y como se ha ido transformando.

-¿Cuál fue el mayor reto para hacer este documental en el que conectas culturas, emociones?

Uno de los grandes retos fue la logística de hacer que suceda como todos los documentales, el coordinar todos los elementos. Hay que tener mucha flexibilidad para irse adaptando. Y también el retratar esto con el respeto y el tacto que se merece, porque mucha gente dedica su vida a esto. Entonces encontramos panaderos, artesanos, floricultores, chocolateros, que llevan literalmente el horno de pan a donde fuimos a ver el pan de muertos, llevan cinco generaciones haciendo pan de muerto. Entonces el poder llegar y hablar con ellos y meterte a la cocina y de pronto tener estas conversaciones tan profundas puede ser un reto porque tienes que tener ese tacto de saber hasta dónde sí, hasta dónde no, pero también es muy enriquecedor porque aprendes muchísimo y te das cuenta como está familias lo hacen con muchísima pasión, dedicación y se enorgullecen de llevar cinco generaciones haciendo pan de muerto. Y aprendí a hacer pan gracias a doña Estelita y tuvimos unas conversaciones increíbles. Hay grandes retos, pero también grandes satisfacciones.

-¿Qué descubriste en todo este trabajo de campo que hiciste?

-Una de las cosas que descubrí, que más me sorprendieron y que vamos a ver a lo largo de este recorrido que invitamos al público también a que descubra con nosotros, es el significado de cada uno de los elementos que hay en el altar. Por qué las flores de cempasúchil, qué significan las veladoras, qué representa el papel picado. Cada uno de los elementos tiene un simbolismo muy peculiar. Para mí fue muy revelador y muy bonito encontrar y descubrir de la mano de estos artesanos qué simbolizan cada uno de esos elementos.

-¿En qué momento de tu vida descubriste la importancia de esta tradición?

-Yo llegué a México (nació en Nairobi) cuando tenía como 6 años y cuando llevábamos creo que como dos o tres años aquí mi mamá un día puso un altar, murió su papá, entonces decidió ella poner un altar. Me gustaba porque compartíamos historias de mi abuelo y después murió mi abuela y entonces fuimos poniendo cada año más fotos de personas que ya no estaban. Y en 2012 murió mi papá y ahí decidí que yo iba también tomar la batuta de esta tradición y empezar a hacer mi propio altar. Entendí que la muerte a pesar de ser un momento doloroso también existe la opción de recordarlos con un poco de cariño. Tampoco es que sea una fiesta por ser una fiesta, el Día de Muertos es una fiesta que se hace con respeto, que se hace con honor y homenaje a los que ya no están, pero hay una cuestión de celebración, de música, de cariño, de alegría, no necesariamente ponernos tristes por la muerte de alguien sino celebrar su vida.

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