☰
✕
Mundo

Premio Nobel de Química: Henri Kagan y Kenso Soai fueron galardonados por resolver el enigma de las moléculas espejo

(Foto: Niklas Elmehed/Nobel)

La Real Academia Sueca de Ciencias distinguió al investigador francés y al científico japonés. Sus experimentos sobre la síntesis orgánica asimétrica lograron explicar cómo se produce la asimetría molecular en la naturaleza, un hallazgo clave para el desarrollo de nuevos medicamentos.

El Premio Nobel de Química 2026 ya tiene dueños. La Real Academia Sueca de Ciencias decidió otorgar el prestigioso galardón a los científicos Henri Kagan y Kenso Soai en reconocimiento a sus profundas investigaciones vinculadas a la autocatálisis y los efectos no lineales en la síntesis orgánica asimétrica.

El trabajo conjunto de ambos especialistas permitió darle respuesta a un interrogante histórico que desvelaba a los químicos: cuál es el mecanismo por el cual, durante una reacción, una de las dos formas especulares de una molécula logra imponerse y predominar sobre su variante refleja.

Durante la ceremonia de anuncio, Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química, dimensionó el impacto del hallazgo y elogió las labores premiadas. "Henri Kagan y Kenso Soai han aportado una solución a un misterio químico de más de un siglo de antigüedad: cómo puede surgir espontáneamente la homoquiralidad", afirmó. En ese mismo marco, Linke calificó de "espectaculares" a las reacciones químicas logradas por los expertos para direccionar dichos procesos.

El comportamiento de las moléculas y la homoquiralidad

Para comprender la magnitud de este descubrimiento, es necesario detenerse en una particularidad de ciertas moléculas, como ocurre con los aminoácidos. Estas pueden presentarse en dos variantes que poseen la misma composición, pero que actúan como imágenes reflejadas entre sí. En el ámbito científico, esto suele compararse con las manos de una persona: la derecha y la izquierda son estructuralmente iguales, pero es imposible superponerlas de manera exacta.

La naturaleza tiene una preferencia clara: los sistemas biológicos no utilizan estas dos versiones de forma indistinta. Por el contrario, en las proteínas de las células predomina casi con exclusividad una sola de las variantes. Este fenómeno vital recibe el nombre de homoquiralidad, un concepto derivado de términos griegos que aluden a "igual" y "mano".

El gran desafío para la comunidad científica durante más de cien años fue intentar replicar esa asimetría natural en un laboratorio. El problema radicaba en que, al llevar a cabo experimentos in vitro para generar las variantes, el resultado solía arrojar proporciones idénticas de ambas moléculas.

Resolver este dilema excede el mero interés teórico y tiene un valor incalculable en la industria farmacéutica. A la hora de diseñar sustancias que deban interactuar con los organismos vivos, obtener una única imagen especular resulta fundamental. Al crear medicamentos, por ejemplo, es frecuente que una de las variantes genere el efecto terapéutico buscado, mientras que la otra no produce necesariamente la misma respuesta.

El aporte clave de Kagan y Soai

El camino hacia este hito tuvo a Kagan como pionero. En el año 1986, el investigador francés descubrió un método para manipular reacciones químicas y lograr un exceso de una de las dos imágenes especulares. A través de estos efectos no lineales, consiguió una diferencia entre ambas variantes muy superior a la que la ciencia consideraba posible en aquella época.

Kagan nació en la localidad francesa de Boulogne-Billancourt en 1930. Obtuvo su doctorado en 1960 en el prestigioso Collège de France y, posteriormente, se desempeñó como profesor emérito en la entonces Université Paris-Sud.

Tomando como punto de partida los hallazgos del investigador francés, Soai profundizó los estudios. El científico japonés (nacido en Hiroshima en 1950, doctorado en la Universidad de Tokio en 1979 y profesor emérito de la Universidad de Ciencias de Tokio) presentó en 1995 una publicación donde describió el diseño de la primera reacción química con un potencial real para alcanzar la homoquiralidad.

El paso definitivo lo dio en 2003, cuando logró presentar una reacción que culminó con la formación de una sola de las dos imágenes especulares posibles. Según destacó la Academia, hasta ese histórico experimento nadie había conseguido un resultado de tales características por fuera de la propia vida.

En conjunto, las investigaciones de ambos galardonados demostraron cómo una diferencia minúscula en la etapa inicial de una reacción puede amplificarse hasta dominar el proceso completo, sellando así uno de los capítulos más complejos de la química moderna.

Ir a la nota original

MáS NOTICIAS