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Caso Loan Peña: María Victoria Caillava declaró por primera vez en el juicio, negó el secuestro y apuntó contra un excomisario

La exfuncionaria, una de las siete acusadas por la desaparición del menor en Corrientes, rompió el silencio ante el Tribunal Oral Federal. A lo largo de su testimonio, reconstruyó los hechos previos y posteriores al almuerzo del 13 de junio, rechazó haber trasladado al niño en su vehículo y lanzó fuertes acusaciones sobre el manejo de las pruebas policiales.

Al presentarse ante el Tribunal Oral Federal, María Victoria Caillava brindó su primera declaración indagatoria en el marco del juicio que investiga la sustracción y ocultamiento de Loan Peña, desaparecido en la localidad correntina de 9 de Julio. Frente a los magistrados, la exfuncionaria municipal se desligó por completo del hecho.

"Me duele que me acusen del secuestro de un niño. Es algo horrible lo que nos está pasando a nosotros. Jamás en mi vida haría daño a un niño. En mi vida haría daño a un niño, nunca", expresó la acusada para rechazar cualquier grado de participación en la desaparición del menor.

Durante su exposición, Caillava detalló cómo se gestó su presencia en el paraje Algarrobal el pasado 13 de junio de 2024. Explicó que la invitación para asistir al almuerzo en la casa de Catalina llegó el día anterior a través de un audio enviado por Laudelina Peña, aparentemente en nombre de la abuela del niño. Además, mencionó que días antes ya había visitado esa misma propiedad junto a su esposo, Carlos Pérez, quien también se encuentra imputado en la causa.

La llegada y el almuerzo familiar

Sobre la jornada en que Loan fue visto por última vez, la acusada precisó que ella y su marido arribaron a la vivienda de Catalina "entre las 12.10 y las 12.15".

En ese punto de su relato, la exfuncionaria enumeró a los presentes y describió cómo vestía el niño: "En ese momento estaban presentes la abuela, Laudelina Peña, Macarena Peña, Benítez, Camila Núñez con su hija y José Peña con Loan. Recuerdo que Loan llevaba una remera negra que decía Messi en rosado, un pantaloncito y una gorrita celeste con una tirita roja".

A su vez, añadió que "a los 15 o 20 minutos llegaron Daniel Ramírez, Mónica Millapi con su hija y dos sobrinos". Una vez reunidos todos los invitados, procedieron a organizar la comida.

"Armamos la mesa. Los adultos nos sentamos en una mesa larga y los chicos, en otra al lado. En la cabecera estaba la abuela Catalina; a su lado estábamos yo, mi esposo y José Peña. Loan fue el único menor que se sentó con nosotros, junto a su papá. También estaban Macarena y, en la otra punta, junto a Catalina, la hija menor de Benítez, M. Además, se encontraban Antonio Benítez, Daniel Ramírez, Mónica Millapi y Camila Núñez. En la otra cabecera estaba Laudelina Peña, que se levantaba para servir la comida", detalló ante el Tribunal.

La sobremesa y el momento de la desaparición

Para Caillava, el encuentro transcurrió de manera habitual. "Terminamos de almorzar aproximadamente a las 13.40. Después, las señoras se levantaron a lavar los platos en la mesa donde habían comido los chicos. Quedamos de sobremesa la abuela Catalina, mi esposo, José Peña y yo. Los chicos andaban por ahí", narró.

La situación habría cambiado momentos después, de acuerdo a la cronología de la imputada. "En un momento vi que Antonio Benítez pasaba con los chicos hacia el fondo. Luego volvieron a pasar todos juntos. No puedo precisar quién iba en cada lugar porque vi al grupo en conjunto mientras charlaba con la abuela. Después se sentaron a comer frutas. En algún momento desaparecieron todos y yo no me di cuenta", aseveró.

La exfuncionaria afirmó que se quedó dialogando con Pérez, José Peña y Catalina, a quien luego acompañó a recolectar mandarinas. En esa circunstancia, Laudelina Peña recibió una comunicación telefónica y avisó que iría a buscar a Loan. Caillava remarcó que en ese momento ignoraba por completo que el menor había sido trasladado a un naranjal situado a 600 metros de la vivienda.

El regreso, el aviso policial y la búsqueda

Al retirarse del paraje Algarrobal, Caillava y Pérez subieron a su camioneta y, según su versión, se dirigieron directamente a su domicilio sin efectuar paradas. Para respaldar este punto, instó a que se revisen los datos de geolocalización de su teléfono móvil: "Van a comprobar que no fuimos nosotros, que jamás paramos y que nunca alzamos a Loan".

Ya en su casa, alrededor de las 15 horas, recibió un llamado de la abuela Catalina consultando si habían cruzado al niño en el trayecto de vuelta. Ante la negativa, la pareja revisó su vehículo por si el menor se había ocultado allí, pero el resultado fue negativo.

Luego de que Laudelina confirmara telefónicamente que Loan seguía sin aparecer, Caillava decidió contactar al policía Hernando Arte. Posteriormente, un efectivo de apellido Torres se comunicó con la acusada "a las 15.42 aproximadamente".

"El nieto de Catalina se perdió en el campo. Por favor, si pueden ir a ayudarnos a buscar", fue el pedido que Caillava recordó haberle hecho a las autoridades. Tras dar aviso, el matrimonio regresó a las inmediaciones de la casa de Catalina para sumarse a los rastrillajes en el monte.

Las pericias vehiculares y la acusación contra Walter Maciel

Durante su indagatoria, la imputada también dio explicaciones sobre el viaje que efectuó horas más tarde hacia la ciudad de Corrientes por la Ruta Nacional 12. Allí señaló que fueron detenidos en un control policial y negó haber realizado cualquier tipo de desvío.

Respecto a por qué sus vehículos terminaron bajo custodia en la Comisaría de 9 de Julio, argumentó que los entregaron de forma voluntaria. La decisión, según justificó, se debió al miedo a sufrir represalias, ya que previamente había radicado denuncias por comercialización de estupefacientes en la zona.

Sin embargo, Caillava aprovechó este tramo para sembrar sospechas sobre los peritajes que hallaron rastros odoríferos de Loan en los rodados. "Algo pasó en esa comisaría con nuestros vehículos", lanzó, para luego sentenciar: "Nunca paramos, nunca lo tuvimos a Loan en nuestros vehículos".

Finalmente, la declaración apuntó con dureza contra el accionar del excomisario Walter Maciel. La mujer expuso que las llaves de sus vehículos y las del canil de uno de los perros de rastreo quedaron bajo el control de Maciel en su propia oficina. A modo de cierre, denunció la existencia de irregularidades en el proceso investigativo y sostuvo que hubo presiones dirigidas a varios de los acusados con el objetivo de forzar incriminaciones cruzadas.

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