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México, en alerta por el huracán Simón: temen inundaciones, deslaves y olas de hasta 9 metros

El ciclón avanza frente a la costa del Pacífico y podría provocar precipitaciones de hasta 760 milímetros en algunas regiones. Las autoridades evacuaron poblaciones costeras, habilitaron refugios y suspendieron las clases en 22 municipios de Jalisco ante el riesgo de inundaciones, deslaves y un fuerte oleaje.

México se prepara para enfrentar el impacto del huracán Simón, un poderoso ciclón de categoría 4 que avanza sobre el océano Pacífico con vientos sostenidos de hasta 250 kilómetros por hora. Aunque los últimos pronósticos indican que el centro del fenómeno podría pasar a unos 15 kilómetros de la costa del estado de Jalisco, las autoridades mantienen la alerta por las lluvias torrenciales, las ráfagas intensas y el peligroso oleaje que afectará a las localidades costeras.

El desplazamiento lento del sistema meteorológico aumenta la preocupación, ya que prolonga la exposición de las zonas amenazadas a sus efectos. Según las previsiones, el fenómeno podría acercarse a la costa durante la tarde del domingo, unas seis horas después de lo estimado inicialmente, sin que eso implique necesariamente que su núcleo toque tierra.

Sin embargo, las bandas nubosas y los sectores más intensos del huracán podrían afectar de lleno a las poblaciones cercanas al litoral. El director del Servicio Meteorológico Nacional de México, Fabián Vázquez, advirtió sobre la magnitud del peligro: "Vamos a tener efectos muy severos sobre todo de viento en la costa".

El funcionario también alertó sobre la posibilidad de que se registren olas de hasta nueve metros, acompañadas de precipitaciones extraordinarias.

Por su parte, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) pronosticó acumulaciones de lluvia de entre 250 y 500 milímetros en sectores del suroeste mexicano. En algunas zonas de Michoacán, Colima y Jalisco, los registros podrían llegar a los 760 milímetros.

Estas condiciones elevan el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra potencialmente mortales, especialmente en áreas montañosas y de terrenos escarpados. También existe preocupación por la formación de una peligrosa marejada ciclónica, que podría generar inundaciones costeras y olas de gran tamaño.

Ante este escenario, las autoridades de Jalisco dispusieron la suspensión de clases durante el viernes y el lunes en 22 municipios, además de restringir actividades no esenciales en distintas localidades. También comenzaron los operativos de evacuación en los sectores considerados de mayor riesgo.

En Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos de la región, se pidió a los establecimientos hoteleros garantizar que tanto los trabajadores como los visitantes permanecieran en refugios o lugares seguros durante el paso del ciclón.

La Marina mexicana trasladó por vía marítima a cerca de un centenar de habitantes de comunidades costeras amenazadas hasta Puerto Vallarta. Algunos pudieron alojarse con familiares, mientras que otros fueron derivados a los cinco refugios habilitados en la ciudad, que hasta el sábado habían recibido a 95 personas.

Entre quienes decidieron abandonar sus hogares estuvo Elena Glumas, de 63 años, quien llegó desde la localidad de Yelapa acompañada por sus perros. La mujer recordó los daños que sufrió su comunidad durante el paso del huracán Lidia, en 2023, y explicó por qué esta vez prefirió ponerse a salvo.

"Hace tres años perdimos todo, ahora digo: la vida es primero", afirmó al llegar en ferry.

Mientras tanto, en Puerto Vallarta, comerciantes y empresarios comenzaron a reforzar sus negocios para reducir los daños que podrían ocasionar el viento y el agua. Hoteles, tiendas y locales colocaron protecciones en puertas y ventanas, mientras las calles mostraban una actividad cada vez menor ante la llegada del fenómeno.

Algunos comerciantes también recurrieron al humor para sobrellevar la incertidumbre. En la fachada de un negocio se podía leer la frase "Simón dice: 'todo va a estar bien'", en referencia al conocido juego infantil.

Paulina Pérez, propietaria de una mueblería, también dejó un mensaje en su establecimiento: "Simón, sé breve, pacífico". La frase estaba acompañada por un dibujo de un tiburón y rostros sonrientes.

"Es positivismo más que nada", explicó a la agencia AFP.

Pese a estos gestos, las autoridades mantienen las medidas preventivas ante la posibilidad de que el huracán provoque daños importantes. La combinación de vientos extremos, lluvias persistentes y oleaje destructivo mantiene en alerta a las comunidades del Pacífico mexicano, donde la prioridad es evacuar las zonas vulnerables y evitar víctimas durante el paso de Simón.

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