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Economía

Exportaciones argentinas: el país apunta a superar los US$100.000 millones y ganar mercados

Foto: X/@NYP999

Las ventas al exterior acumulan dos años de crecimiento y podrían superar los US$100.000 millones este año, según estimaciones privadas. La agroindustria, Vaca Muerta, la minería y la economía del conocimiento aparecen como sectores estratégicos para impulsar las exportaciones y alcanzar casi US$180.000 millones en 2035.

La Argentina busca consolidar la recuperación de sus exportaciones y mejorar su posición en el comercio internacional. Después de dos años consecutivos de crecimiento, las proyecciones privadas anticipan que las ventas de bienes al exterior podrían superar los US$100.000 millones en 2026, un resultado que permitiría recuperar parte del terreno perdido durante los últimos años.

El avance estaría relacionado con la apertura económica, la demanda internacional de materias primas y el desarrollo de actividades con potencial exportador, como la energía y la minería. En ese escenario, el país intenta ampliar su participación en los mercados globales y reducir la dependencia histórica de los productos agropecuarios tradicionales.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Argentina ocupó el puesto 46 entre los principales exportadores de bienes en 2025, con ventas por alrededor de US$87.000 millones. Su participación en el intercambio mundial se ubicó en torno al 0,37%, según las cifras citadas en el informe.

Para este año, las estimaciones del especialista en comercio exterior Marcelo Elizondo plantean que las exportaciones podrían alcanzar un nivel superior a los US$100.000 millones. De concretarse ese escenario, la participación argentina en el comercio global llegaría aproximadamente al 0,39%.

"Argentina está recuperando posiciones porque sus exportaciones están creciendo más que el promedio mundial", señaló Elizondo.

La mejora representaría un avance significativo frente a 2023, cuando la sequía provocó un fuerte retroceso de las ventas externas, que rondaron los US$67.000 millones. En aquel momento, la participación argentina en el comercio global descendió al 0,29% y el país cayó al puesto 50 del ranking internacional.

Sin embargo, el camino para recuperar el protagonismo de otras décadas todavía es largo. En 2021, la Argentina había alcanzado el puesto 43 entre los exportadores mundiales, mientras que durante los años 50 y 60 llegó a integrar el grupo de los 25 países con mayores ventas internacionales de bienes.

Las proyecciones para los próximos años plantean un escenario de expansión todavía mayor. Según un análisis de Elizondo, la Argentina podría llegar a exportar bienes por casi US$180.000 millones en 2035, con una participación cercana al 0,55% del comercio mundial. Se trata de una estimación condicionada por la evolución de las inversiones, la infraestructura y la demanda internacional.

El camino hacia esa meta contempla varios hitos. Para 2027, las proyecciones ubican las exportaciones en US$114.085 millones, impulsadas por una mayor producción agrícola y el desarrollo de infraestructura para transportar petróleo y gas.

En 2028, el monto podría ascender a US$122.300 millones, con un aporte creciente de los proyectos vinculados al litio. Un año después, las ventas externas llegarían a US$130.615 millones, favorecidas por el crecimiento del gas natural licuado (GNL) y de los servicios basados en el conocimiento.

Para 2030, el escenario proyectado contempla exportaciones por US$142.900 millones. Entre los factores que podrían contribuir a ese salto se encuentra la entrada en producción de grandes proyectos de cobre, algunos de ellos alcanzados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En 2035, la cifra estimada se acercaría a los US$180.000 millones, con una mayor participación de la energía y los minerales estratégicos.

Para sostener este crecimiento, el país necesitará fortalecer cuatro grandes sectores productivos. La agroindustria seguirá teniendo un papel central, con la posibilidad de ampliar el valor agregado de los alimentos y consolidar la capacidad logística y portuaria del Gran Rosario, uno de los principales nodos exportadores argentinos.

El segundo motor es la energía, con Vaca Muerta como protagonista. El incremento de la producción de hidrocarburos y las inversiones en oleoductos, gasoductos y plantas de licuefacción podrían abrir nuevas oportunidades para colocar petróleo y gas en los mercados internacionales.

La minería también aparece como una actividad clave para los próximos años. Los proyectos de cobre y litio podrían aprovechar la demanda mundial de minerales utilizados en la electrificación, las baterías y la transición energética. Para concretar ese potencial, será determinante avanzar con las inversiones y la infraestructura necesaria para desarrollar los yacimientos.

Por último, la economía del conocimiento ofrece una vía para diversificar las exportaciones más allá de los bienes físicos. El software, los servicios profesionales, las soluciones tecnológicas y las producciones audiovisuales pueden aportar ingresos en divisas y ampliar la presencia argentina en mercados de alto valor agregado.

El desafío será transformar las proyecciones en resultados sostenidos. La evolución de los precios internacionales, las condiciones macroeconómicas, la llegada de inversiones y la capacidad de ampliar la infraestructura productiva serán factores determinantes para que la Argentina aumente sus exportaciones y recupere participación en el comercio mundial durante la próxima década.

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