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Santiago

Niños con tos, padres preocupados:  ¿Puede ir a la escuela un paciente que no para de toser?

El profesional asegura que la tos   puede persistir durante dos o tres semanas y, en algunos casos, incluso  por más tiempo.

La tos es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría y una de las principales preocupaciones de las familias, especialmente cuando pasan los días y los chicos siguen tosiendo, aun cuando parecen encontrarse bien.

"En la mayoría de los casos, la tos es un mecanismo de defensa del organismo que ayuda a limpiar las vías respiratorias de secreciones, partículas e irritantes. Por eso, aunque resulte molesta, no siempre debe eliminarse con medicamentos", explica el Dr. Ángel Muratore, médico pediatra, en un exclusivo diálogo con EL LIBERAL.

Una de las causas más frecuentes es la infección viral de las vías respiratorias, como el resfrío común, sostiene.

"Si bien la fiebre, el decaimiento y la congestión suelen mejorar en pocos días, la tos puede persistir durante dos o tres semanas y, en algunos casos, incluso más tiempo. Esto ocurre porque la mucosa respiratoria necesita tiempo para recuperarse y puede quedar temporalmente más sensible a los cambios de temperatura, el aire frío, el polvo y otros irritantes. Además, los niños que asisten al jardín o a la escuela pueden encadenar varias infecciones virales en poco tiempo, lo que genera la impresión de que están tosiendo permanentemente. Sin embargo, no toda tos prolongada debe atribuirse a un resfrío: el asma, las alergias, la sinusitis, la tos convulsa y otras enfermedades también pueden producirla y requieren una evaluación médica", argumenta.

¿Los niños con tos deben ir a la escuela?

"La respuesta depende de cómo se encuentren y de los síntomas que acompañen a la tos. Si el niño tiene buen estado general, respira normalmente, no presenta fiebre y puede participar de las actividades habituales, una tos residual después de un cuadro viral no necesariamente impide que concurra a clases", informa el Dr. Muratore.

Pero aclara: "En cambio, si tiene fiebre, decaimiento importante, dificultad para respirar, accesos intensos de tos o no se encuentra en condiciones de realizar sus actividades, debe permanecer en casa y ser evaluado según corresponda. También es importante respetar las recomendaciones sanitarias y las normas de la institución educativa".

Para reducir los contagios, se recomienda ventilar los ambientes, lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca al toser y evitar compartir vasos y cubiertos. Cuando el niño tenga síntomas respiratorios, es importante enseñar estas medidas y procurar que no esté en contacto estrecho con personas especialmente vulnerables.

¿Cuándo los padres deben preocuparse?

Hay signos de alarma que los padres no deben pasar por alto. Si el niño presenta dificultad para respirar, hundimiento de las costillas, labios azulados, pausas respiratorias o un decaimiento marcado, necesita atención médica inmediata. También requiere evaluación urgente una tos que comienza bruscamente mientras come, por la posibilidad de aspiración de un cuerpo extraño. Se debe consultar si la tos empeora en lugar de mejorar, se acompaña de fiebre persistente o recurrente, silbidos en el pecho, dolor torácico, vómitos repetidos, dificultad para beber o accesos de tos que provocan ahogos. Si la tos diaria se prolonga más de cuatro semanas, es fundamental estudiar su causa, aunque el niño conserve buen estado. No conviene esperar ese tiempo si aparecen signos de alarma.

¿Qué pueden hacer los padres en casa?: algunas recomendaciones válidas para ayudarlos a sentirse mejor

Ofrecer líquidos con frecuencia, evitar el humo del tabaco, los aerosoles irritantes y el polvo, y realizar lavados nasales con solución fisiológica cuando exista congestión son medidas sencillas que pueden ayudar. En niños mayores de un año, una pequeña cantidad de miel puede aliviar la tos, especialmente por la noche. Nunca debe administrarse miel a menores de doce meses.

"No se recomienda dar jarabes antitusivos, descongestivos, antibióticos ni otros medicamentos por cuenta propia. Su utilidad depende de la causa, la edad del niño y la indicación médica; algunos pueden producir efectos adversos y los antibióticos no sirven para tratar las infecciones virales. La tos prolongada no siempre significa que exista una enfermedad grave, pero tampoco debe minimizarse cuando presenta características inusuales o se acompaña de otros síntomas. La mejor conducta es observar al niño en su conjunto: cómo respira, si tiene fiebre, cómo se alimenta, si juega y si mantiene su actividad habitual. Ante las dudas, el pediatra es quien puede determinar si se trata de una tos residual esperable o si es necesario realizar estudios y comenzar un tratamiento específico", cerró Muratore.

Acompañar, observar y consultar a tiempo son las mejores herramientas para cuidar la salud respiratoria de nuestros niños.

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