Tensión con Irán: EE.UU evalúa utilizar la potente bomba MOAB contra instalaciones nucleares y energéticas
Nuevos esquemas militares elaborados por las fuerzas estadounidenses contemplan el posible despliegue del mayor artefacto no nuclear de su arsenal, en caso de que Donald Trump resuelva reactivar las ofensivas sobre objetivos estratégicos iraníes.
El Pentágono diseñó alternativas operativas recientes que contemplan la utilización de la bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast (MOAB), popularmente catalogada como la "madre de todas las bombas", ante un eventual ataque contra la infraestructura nuclear y energética de Irán. La medida dependerá de una orden directa del presidente Donald Trump si determina reactivar las acciones bélicas, según reveló un reporte de la cadena CNN en base al testimonio de funcionarios cercanos a la planificación militar.
El escenario surge en un marco de tirantez diplomática continua entre Teherán y Washington. En relación con este análisis estratégico, el informe remarcó: "el uso por primera vez en el conflicto con Irán de la bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast, conocida como MOAB, la mayor bomba no nuclear del arsenal estadounidense, supondría una notable escalada, aunque existen dudas sobre su eficacia para alcanzar cualquiera de los objetivos estratégicos declarados por Trump o para inclinar la balanza de la guerra".
Pese a los preparativos, el propio mandatario estadounidense manifestó el pasado 8 de octubre que Washington no llevará adelante nuevas incursiones armadas antes de los comicios legislativos fijados para el 3 de noviembre, justificando la pausa en el diálogo diplomático activo con representantes iraníes. No obstante, Trump no descartó reactivar las operaciones bélicas una vez concluido ese proceso electoral.
Características y poder destructivo de la MOAB
Concebida originalmente por Albert L. Weimorts Jr. para las Fuerzas Armadas norteamericanas, la GBU-43/B es una munición convencional de guiado preciso caracterizada por su amplio radio de detonación. Durante su etapa de desarrollo fue catalogada como el artefacto explosivo no atómico más potente del inventario militar global.
Por sus dimensiones y peso, el proyectil requiere ser transportado y arrojado desde aviones de carga Hércules C-130. Entre sus especificaciones técnicas destacan:
Dimensiones y masa: Registra un largo de 9,18 metros y una masa total cercana a los 9.800 kilogramos.
Alcance de impacto: Provoca un diámetro de deflagración aproximado de 1,40 kilómetros, concebido para arrasar posiciones en superficies extensas.
El único antecedente operativo de este armamento en combate real se remonta a abril de 2017, también bajo la gestión de Trump, cuando las fuerzas armadas estadounidenses la arrojaron en el distrito de Achin, dentro de la provincia afgana de Nangarhar, durante una misión dirigida contra posiciones del Estado Islámico.