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Jugada de Lula: Brasil da luz verde al fin de la jornada 6x1 antes del balotaje

EVARISTO SA - AFP

A solo 11 días de la segunda vuelta electoral, la Cámara alta sancionó de forma exprés la enmienda constitucional que baja el tope de trabajo de 44 a 40 horas semanales sin recortes salariales, marcando un triunfo político clave para el gobierno.

En una definición de alto impacto político y laboral, el Senado brasileño convirtió en realidad este miércoles una reforma clave impulsada por el mandatario Luiz Inacio Lula da Silva. A través de una modificación en la Carta Magna que cosechó 75 adhesiones y un único voto negativo, la jornada semanal de trabajo disminuirá de 44 a 40 horas, poniendo punto final al tradicional esquema conocido como "escala 6x1".

La medida, tramitada a escasos 11 días de celebrarse el balotaje presidencial, garantiza a los asalariados dos jornadas de descanso cada siete días —priorizando el domingo para una de ellas— y establece de manera expresa que la adecuación horaria no acarreará ninguna merma en los haberes percibidos.

Aprobación en doble turno y trámite acelerado

El tratamiento legislativo requirió dos instancias sucesivas de sufragio por tratarse de una modificación constitucional, instancia en la que se exigía el respaldo mínimo de 49 de los 81 integrantes de la Cámara alta. En el segundo turno, concebido como una ratificación directa donde únicamente caben ajustes de estilo y no de fondo, el oficialismo logró sortear el receso habitual de cinco sesiones reglamentarias entre votaciones para sellar la aprobación definitiva durante la misma jornada.

La iniciativa ya contaba con el visto bueno de la Cámara de Diputados por amplio margen, aunque había permanecido demorada en el Senado a lo largo de varios meses. Con esta sanción, el país sudamericano concreta su primera baja de carga horaria legal desde la sanción de la Constitución de 1988, marco en el que se había recortado el límite de 48 a 44 horas semanales.

Esquema de implementación y alcance laboral

La normativa incluye una ventana de adaptación gradual para el sector productivo y comercial. Una vez promulgada la enmienda:

-A los 60 días entrará en vigencia un tope intermedio de 42 horas semanales.

-Cumplido un año de esa primera etapa, se aplicará de forma plena el límite final de 40 horas.

Estimaciones del Ministerio de Trabajo indican que alrededor de 14,8 millones de brasileños —equivalentes a un tercio de la masa laboral registrada— desempeñan tareas bajo la modalidad 6x1 con cargas iguales o superiores a 44 horas por semana. Este régimen concentra su presencia en los rubros de comercio, transporte y servicios, actividades caracterizadas por ingresos más reducidos y prolongados tiempos de viaje diarios en las grandes urbes.

El debate y las repercusiones en el recinto

Desde el bloque oficialista, el senador Randolfe Rodrigues ponderó el avance del proyecto: "Los trabajadores brasileños esperaron esto durante casi 40 años. Hizo falta un gobierno como el del presidente Lula para llegar al día de hoy y votar el fin de una de las jornadas laborales más largas del mundo". En esa línea, el legislador remarcó: "El trabajador brasileño tiene el tercer promedio de horas trabajadas más alto del planeta. La vida tiene que estar más allá del trabajo".

Por su parte, la máxima autoridad del Senado, Davi Alcolumbre, se refirió al efecto social y económico que conllevará la medida: "A primera vista, puede parecer un cambio sutil. Pero, para quien se levanta temprano, se sube a un colectivo lleno, cumple su jornada y vuelve a su casa al final del día, este cambio es gigantesco". De igual modo, apuntó que un proceso de estas dimensiones demanda un ejercicio continuo de diálogo y responsabilidad entre todos los sectores involucrados.

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