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Santiago

Fortaleza: su única hija recibió un diagnóstico inesperado y el amor las fortaleció en la batalla

Hace cuatro años, Yanina y Alma iniciaron una nueva vida, la lucha permanente, pero cimentada en un amor sin fronteras.

Los desafíos de la maternidad varían de mamá a mamá. Sin embargo, para la mayoría, el motor que impulsa es el mismo: el amor por sus hijos y el deseo de verlos siempre bien.

Pero hay situaciones en las que la vida desafía a unas más que a otras, y es eso los que las convierten en seres especiales, capaces de sobrellevar y ganar las batallas aún más difíciles porque el amor de madre se multiplica que acobijar a sus hijos de una manera quizás inimaginable.

Yanina Santa Cruz es un fiel reflejo de que el amor todo lo puede. Ella es mamá de una niña con artritis idiopática juvenil, un diagnóstico que les cambió la vida por completo, y las "obligó" a permanecer aún más unidas que nunca. 

"Soy mamá de una niña con artritis idiopática juvenil. En este camino aprendí que hay dolores que no siempre se ven y batallas que se libran en silencio. Hay momentos en los que quisiera ocupar su lugar, para evitar su sufrimiento. Hay noches de desvelo, calmando su llanto de tanto dolor, corridas inesperadas hacia el hospital, sentir desesperación, angustia, tristeza y la pregunta del ¿porqué? ¿por qué a mí hija? y a la vez pensar también en su futuro. Porque esta enfermedad es una enfermedad autoinmune y de por vida, una enfermedad discapacitante, afectando sus articulaciones y partes de su organismo", cuenta Yanina a EL LIBERAL, y explica además que la fortaleza de la maternidad es lo que la ayuda en cada nuevo desafío, en cada nueva situación que la vida le pone a prueba.

"Este proceso me llevó a aprender y acompañar tratamientos, a enfrentar preocupaciones, a encontrar fuerzas, incluso en los días más difíciles. Es aquí donde conocí a ángeles que tomaron nuestras manos y nuestras almas derrotadas, como lo fueron los integrantes de la Asociación de EARy F, quienes me ayudaron en mi desesperación como madre, brindándome todo su apoyo, contención, concientización y el acceso a todo lo que mi hija necesita para calmar sus dolores", agrega.

El amor por su hija la llevó además a estar hoy integrando el grupo de Mamás de los Mini gigantes (los niños con la misma dolencia). Allí con otras mamás se ayudan a transitar esta vida de desafíos permanentes.

"Aquí cada encuentro es inolvidable, compartimos nuestras experiencias, dudas, miedos y nos contenemos con mucho afecto y amor", expresa. 

El camino se inició hace 4 años 

"Ya pasaron cuatro años del diagnóstico de mi hija Alma, mi única hija, mi princesa, mi único amor. Al principio la aceptación costó, y mucho.

Hoy quiero compartir mi experiencia para que otras mamás, otras familias sepan que no están solas y sentirse como nosotras incluidas, escuchadas y valoradas. Por eso creo que es tan importante hablar de este diagnóstico en las escuelas, donde los niños sufren de Bullying ,falta de empatía. La información derriba perjuicios y permiten que cada niño y niña reciba el acompañamiento qué necesita", reza Yanina.

Y cierra: "Porque detrás de cada consulta y cada estudio hay una niña que merece jugar, soñar, reir y disfrutar plenamente de su infancia y adolescencia. Hablo desde mi lugar de mamá, desde lo que duele y desde lo que cuesta aceptar. Hoy quiero que nuestra historia sirva para concientizar, para abrir conversaciones necesarias y para recordar que ninguna familia debería transitar una enfermedad sintiéndose sola".

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