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Santiago

Trombosis: cuando un coágulo cambia el destino de un órgano

Por la Dra. Yanina Cangelosi Alba

Un coágulo puede formarse en una vena de la pierna, desprenderse y viajar hasta el pulmón. También puede aparecer en una arteria del corazón o del cerebro.

La palabra trombosis describe justamente eso: la formación de un coágulo dentro de un vaso sanguíneo.

No es una enfermedad única. Es un mecanismo capaz de producir problemas muy diferentes según dónde ocurra. La Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia señala que las enfermedades relacionadas con trombosis participan en alrededor de una de cada cuatro muertes en el mundo.

En esta nota vamos a detenernos especialmente en dos de sus formas más frecuentes y potencialmente graves: la trombosis venosa profunda (TVP) y el tromboembolismo pulmonar (TEP).

¿Por qué se forma un trombo?

Hace más de 150 años, Rudolf Virchow describió tres situaciones que favorecen la aparición de un coágulo: que la sangre circule más lentamente, que exista daño en la pared del vaso o que aumente la tendencia de la sangre a coagular.

En la vida cotidiana esos factores suelen combinarse.

Una cirugía puede producir lesión vascular e inmovilidad. El cáncer puede aumentar la tendencia a coagular. Un viaje prolongado favorece la estasis sanguínea. El embarazo y el puerperio modifican fisiológicamente la coagulación.

El tabaquismo también favorece un estado protrombótico porque activa las plaquetas, daña el endotelio y altera el equilibrio entre coagulación y fibrinólisis.

No necesitamos recordar cada mecanismo. Lo importante es entender algo sencillo:

Cuando la sangre circula menos, el vaso está lesionado o aumenta la tendencia a coagular, el riesgo de trombosis aumenta.

Cuando el trombo aparece en una vena

La enfermedad tromboembólica venosa incluye principalmente la TVP y el TEP.

Un estudio prospectivo argentino realizado en Buenos Aires estimó una incidencia de tromboembolismo venoso sintomático de 1,65 casos por cada 1.000 personas por año, con un aumento muy marcado con la edad: en mayores de 80 años llegó a 5,92 por 1.000 personas/año.

Una TVP aparece con mayor frecuencia en las venas profundas de las piernas. Puede producir:

-Hinchazón nueva de una pierna;

-Dolor o sensibilidad, especialmente en pantorrilla o muslo;

-Sensación de calor / aumento de temperatura;

-Cambio de coloración de la piel.

No todos los pacientes presentan todos estos síntomas y algunas trombosis pueden pasar inicialmente desapercibidas.

Importante: Pero hay una escena que conviene recordar: Una pierna que de repente se hincha y duele más que la otra merece evaluación médica.

Cuando el coágulo viaja al pulmón

El mayor riesgo de una TVP es que parte del trombo se desprenda y viaje a través de las venas hasta las arterias pulmonares. Eso es un tromboembolismo pulmonar (TEP).

Puede manifestarse con falta de aire de aparición brusca, dolor torácico —a veces más intenso al respirar—, aumento de la frecuencia cardíaca, mareo, desmayo o, en ocasiones, tos con sangre.

En los casos más graves puede disminuir la presión arterial y comprometer rápidamente la circulación.

Por eso: Falta de aire brusca, dolor de pecho o desmayo requiere consulta urgente.

La TVP y el TEP son dos manifestaciones de una misma enfermedad: el trombo puede comenzar en una vena y terminar afectando el pulmón.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Entre las situaciones que aumentan el riesgo se encuentran:

-Inmovilización prolongada;

-Cirugía o traumatismo reciente;

-Hospitalización;

-Cáncer;

-Antecedente previo de TVP o TEP;

-Edad avanzada;

-Embarazo y puerperio;

-Obesidad;

-Tabaquismo;

-Anticonceptivos u otros tratamientos hormonales en determinadas personas;

-Determinadas trombofilias.

Lo importante es comprender que los factores de riesgo se suman. Una persona joven puede tener un riesgo basal muy bajo, pero cirugía + inmovilidad + otros factores pueden cambiar considerablemente el escenario.

En una mujer que fuma, presenta obesidad o tiene antecedentes personales o familiares de trombosis, por ejemplo, la elección del método anticonceptivo merece una evaluación individual del riesgo.

Hospitalización: un momento especialmente importante

La hospitalización es uno de los escenarios en los que más factores predisponentes pueden coincidir. El 60% de los eventos tromboembólicos venosos ocurren durante una hospitalización o después de ella.

Enfermedad aguda, cirugía, reposo en cama, cáncer o edad avanzada pueden combinarse. Por eso, cuando una persona ingresa a un hospital, debería evaluarse su riesgo de trombosis.

En algunos pacientes alcanza con favorecer la movilización precoz. En otros pueden indicarse medidas mecánicas o anticoagulantes en dosis preventivas.

La Sociedad Argentina de Cardiología y la Sociedad Argentina de Hematología cuentan con recomendaciones específicas para prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad tromboembólica venosa.

¿Y los viajes largos?

Un viaje prolongado también implica permanecer muchas horas sentado y puede aumentar modestamente el riesgo, especialmente en personas que ya presentan otros factores predisponentes.

Para la mayoría, las medidas son sencillas: levantarse periódicamente, mover los tobillos y piernas y evitar permanecer inmóvil durante muchas horas.

No corresponde tomar aspirina o anticoagulantes "por las dudas". La prevención farmacológica se reserva para personas con riesgo particular y debe indicarse de manera individual.

¿Cómo se diagnostica?

Ni el dolor de una pierna ni la falta de aire permiten confirmar por sí solos una trombosis. El diagnóstico combina la historia clínica, la probabilidad de que exista una trombosis y estudios complementarios.

En la TVP, la herramienta principal suele ser la ecografía Doppler venosa.

En el TEP pueden utilizarse análisis de laboratorio y estudios por imágenes, como la angiotomografía pulmonar, según la probabilidad clínica y la situación del paciente. Por eso no conviene intentar diagnosticar una trombosis en casa.

¿Cómo se trata?

En la mayoría de las TVP y TEP, el tratamiento principal es la anticoagulación.

Estos medicamentos no hacen desaparecer instantáneamente el coágulo. Su función fundamental es evitar que continúe creciendo y prevenir nuevos trombos mientras el organismo comienza a degradarlo.

La elección del anticoagulante y la duración del tratamiento dependen de la causa de la trombosis, la función renal, el riesgo de sangrado, la presencia de cáncer, el embarazo y otras características individuales.

En determinados TEP graves, cuando existe inestabilidad circulatoria, pueden ser necesarios tratamientos más agresivos para intentar restablecer rápidamente el flujo pulmonar. Por eso, tampoco existe un único tratamiento válido para todas las trombosis.

Para recordar

Un trombo puede empezar en una pierna y terminar comprometiendo un pulmón. Saber identificar las señales de alarma también puede salvar una vida.

Acercar la ciencia a todos mejora la salud pública. Podés hacerme llegar tus comentarios y propuestas de temas a @tucardiologavegana.

Anexo: Resumen de la Infografía

-La trombosis en números: 1 de cada 4 muertes en el mundo está relacionada con enfermedades asociadas a trombosis.

-Tríada de Virchow: Estasis (la sangre circula más lentamente), Lesión vascular (daño en la pared del vaso sanguíneo), Hipercoagulabilidad (mayor tendencia a coagular).

-Localizaciones principales: TVP (venas de la pierna), TEP (arterias del pulmón), Infarto de miocardio (arterias coronarias), ACV (arterias cerebrales).

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