Francia en llamas: 272 detenidos y disturbios en la protesta nacional contra Macron por la vida cara
París bajo gases en Plaza de la República, Lyon con su oficina de turismo incendiada y Marsella con la alcaldía destrozada. Regresaron los Chalecos Amarillos junto a estudiantes y sindicatos.
Fenomenal caos en Francia. Ya hay 272 detenidos en la jornada nacional contra la vida cara que marca el regreso de los Chalecos Amarillos, el movimiento que desestabilizó a Emmanuel Macron.
El epicentro es París. En Plaza de la República, antes del inicio oficial de la marcha, los Black Blocs y los "casseurs" se enfrentan a la policía con morteros y proyectiles. La respuesta es con gases lacrimógenos. La plaza partida lo resume: al sur, música, familias y banderas al ritmo de "Samba de Janeiro"; al norte, capuchas negras y humo.
A las 8 de la mañana de este sábado 17 de octubre, un centenar de encapuchados atacó la sede de CNews y Europe 1, del magnate Vincent Bolloré. Bloquearon el parking, rompieron cristales y lanzaron proyectiles. "La libertad de prensa se basa en que cada periodista ejerza con seguridad", comunicó el canal.
Lyon, Marsella y Saint-Étienne
En Lyon, la oficina de turismo fue saqueada y prendida fuego. Los bomberos no pueden entrar por falta de garantías de seguridad. En Marsella, manifestantes ingresaron al Hôtel de Ville, destrozaron muebles, televisores y derribaron el busto de Marianne. El alcalde Benoît Payan defendió la protesta estudiantil pero exigió detener a los vándalos y llamó a Macron a Bruselas para pedir refuerzos.
Hay un herido grave en Saint-Étienne al que le mutilaron la mano.
En Rouen ardió el frente de la universidad.
90 marchas y zona prohibida
Interior contabiliza cerca de 500 acciones y 90 manifestaciones. Se esperan entre 60.000 y 110.000 personas en todo el país sin contar París, y entre 20.000 y 40.000 solo en la capital, con 40 compañías antidisturbios desplegadas.
El prefecto Patrice Faure prohibió manifestaciones en Elíseo, Matignon y Campos Elíseos, el objetivo final de los Chalecos. Los comercios tapiaron vidrieras con madera como ante un huracán. El recuerdo de Le Fouquet incendiado pesa. Metro cerrado en Bastille, Concorde y Champs-Élysées-Clemenceau.
El ministro del Interior Laurent Núñez advirtió que la ultraizquierda buscará "hacer degenerar" la marcha y autorizó granadas aturdidoras en caso de violencia urbana.
El fondo es una inflación del 20%, diésel impagable y escuelas sin presupuesto, sin docentes y sin clases. Una conjunción inédita: clase urbano-rural empobrecida, estudiantes secundarios desilusionados, sindicatos, agricultores y La Francia Insumisa.
La exministra Najat Vallaud-Belkacem habla de "desesperanza juvenil". Ségolène Royal pide a Macron no escalar: "Manifestarse es un derecho".