¿Cómo afecta la exposición a las pantallas en los niños?
Por el Dr. Ricardo Passone. Médico Oftalmólogo.
En sucesivos artículos publicados en este espacio durante los años 2022, 2023, 2024 y 2025, ya advertíamos sobre los riesgos de la exposición a las pantallas en los niños. En esta oportunidad, abordamos nuevamente una temática que ocupa cada vez más espacio en los medios de comunicación.
Aunque las recomendaciones pediátricas aconsejan evitar las pantallas en los primeros años de vida y limitar su uso a medida que los niños crecen, la realidad es que muchos menores no cumplen estas pautas y permanecen frente al celular, la tablet o los videojuegos durante varias horas al día.
La miopía, la hipermetropía y el estrabismo son algunas de las afecciones visuales cuya evolución puede verse perjudicada por hábitos inadecuados de uso de dispositivos electrónicos.
¿Cuánto tiempo frente a las pantallas se considera excesivo?
El uso prolongado de dispositivos electrónicos y el esfuerzo continuo de enfoque a corta distancia, especialmente durante la infancia, pueden generar molestias visuales y afectar el desarrollo de la visión.
Por eso, es fundamental equilibrar el tiempo frente a las pantallas con actividades que estimulen la vista de manera natural, como jugar al aire libre. Se recomienda que los niños pasen al menos dos horas al día en espacios exteriores, ya que la exposición a la luz natural se asocia con un menor riesgo de desarrollar miopía.
En cuanto al tiempo de uso, las recomendaciones varían según la edad. En general, se aconseja evitar las pantallas en menores de dos años y establecer límites claros para los niños mayores, especialmente en el tiempo destinado al entretenimiento.
También es importante utilizar los dispositivos con una iluminación ambiental adecuada, preferentemente natural, y evitar el uso de celulares y tablets antes de dormir, ya que puede interferir en el descanso.
¿Cómo afecta el uso excesivo de pantallas a la miopía, la hipermetropía y el estrabismo?
En el caso de la miopía, diversos estudios relacionan el trabajo visual prolongado a corta distancia y la falta de actividades al aire libre con un mayor riesgo de aparición y progresión de esta afección.
Por otro lado, en los niños con hipermetropía, especialmente aquellos con grados leves que habitualmente no requieren corrección, el esfuerzo de enfoque puede provocar síntomas como dolor de cabeza, fatiga visual, dificultades de concentración y problemas en el aprendizaje.
Además, el uso prolongado de pantallas puede favorecer la sequedad ocular. Cuando los niños concentran la mirada en un dispositivo, disminuye la frecuencia del parpadeo, lo que puede provocar irritación y enrojecimiento. Frotarse los ojos de manera constante también puede resultar perjudicial para la córnea.
En cuanto al estrabismo, el esfuerzo visual sostenido puede favorecer la aparición de síntomas o hacer más evidente una desviación en niños que ya presentan factores de riesgo o alteraciones visuales previas.
¿Qué problemas visuales pueden aparecer por el uso prolongado de pantallas?
La exposición prolongada a dispositivos electrónicos puede provocar molestias relacionadas principalmente con la fatiga visual. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
-Sequedad, irritación y enrojecimiento ocular.
-Visión borrosa.
-Dificultad para enfocar correctamente.
-Dolores de cabeza.
-Cansancio visual.
Para reducir estas molestias, es importante establecer límites de uso, realizar descansos frecuentes, mantener una distancia adecuada de la pantalla y garantizar una buena iluminación. También es fundamental alternar las actividades de cerca con momentos de juego y actividad al aire libre.
En caso de sequedad ocular persistente, las lágrimas artificiales pueden ser una opción, pero su utilización debe consultarse con un profesional de la salud.
Asimismo, el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse puede alterar el sueño, por lo que conviene evitar esta práctica.
Los síntomas que indican cuándo acudir al oftalmólogo
Cuando las molestias aparecen de manera puntual y desaparecen después de descansar, generalmente no son motivo de alarma. Sin embargo, si los síntomas se repiten con frecuencia o interfieren en las actividades habituales del niño, es recomendable realizar una consulta oftalmológica.
También hay que prestar atención a determinadas señales que pueden indicar dificultades visuales:
-Acercarse demasiado a las pantallas o a los libros.
-Entrecerrar los ojos para enfocar.
-Perderse al leer o tener dificultades para seguir un texto.
-Evitar actividades que requieren ver a distancia.
-Presentar una disminución del rendimiento escolar sin una causa aparente.
Estas señales no necesariamente indican un problema visual específico, pero justifican una evaluación profesional.
¿Qué sucede con los niños que usan lentes de contacto?
Los menores que utilizan lentes de contacto también pueden experimentar molestias cuando pasan mucho tiempo frente a las pantallas.
La sequedad ocular puede ser más intensa, debido a que las lentillas pueden favorecer esta sensación. Además, si no se respetan los tiempos de uso y las medidas de higiene, pueden aumentar los riesgos de irritación y otros problemas en la córnea.
Por eso, en sesiones prolongadas frente a dispositivos electrónicos, puede ser conveniente alternar el uso de lentes de contacto con anteojos, siempre siguiendo las indicaciones del especialista.
Cómo usar las pantallas sin perjudicar la salud visual
Para minimizar los riesgos, es importante prestar atención tanto a las condiciones del entorno como a la postura y la distancia desde la que se utilizan los dispositivos.
En primer lugar, se recomienda evitar el uso de pantallas en habitaciones completamente oscuras. Lo ideal es contar con una iluminación ambiental suficiente y uniforme, sin reflejos directos sobre el dispositivo. El brillo de la pantalla debe ajustarse a la luz del lugar.
También es importante mantener una postura cómoda, con la espalda y el cuello relajados, y evitar acercarse demasiado al dispositivo.
Como referencia, se aconseja mantener las siguientes distancias aproximadas:
-Celular: al menos 30 centímetros.
-Tablet: al menos 40 centímetros.
-Computadora: al menos 50 centímetros.
En el caso de las computadoras, el monitor debe ubicarse ligeramente por debajo de la línea de los ojos.
Otra recomendación útil es aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, apartar la mirada de la pantalla durante 20 segundos y observar un objeto situado a unos seis metros de distancia.
¿Sirven las gafas con filtro azul para proteger los ojos?
Actualmente, no existe evidencia científica suficiente para afirmar que las gafas con filtro azul protejan los ojos de los niños frente al uso de dispositivos digitales o reduzcan significativamente la fatiga visual.
Las molestias suelen estar más relacionadas con mantener la mirada a corta distancia durante períodos prolongados, parpadear menos de lo habitual y utilizar las pantallas con una iluminación o una distancia inadecuadas.
Por eso, las principales recomendaciones apuntan a incorporar hábitos saludables: realizar pausas, mantener una distancia correcta, cuidar la iluminación y alternar las actividades de cerca con el tiempo al aire libre.
Qué hacer si un niño siente sequedad ocular después de usar pantallas
La primera medida es interrumpir el uso del dispositivo y permitir que los ojos descansen. También conviene recordarles a los niños que parpadeen con frecuencia, ya que la concentración frente a una pantalla puede reducir el parpadeo y favorecer la sequedad ocular.
Además, es importante revisar las condiciones de uso: evitar reflejos, mantener una iluminación adecuada y comprobar que la distancia sea correcta.
Si las molestias son frecuentes o persisten, se recomienda consultar con un oftalmólogo para identificar la causa y determinar el tratamiento necesario.
Cuando aparecen síntomas recurrentes como ojo rojo, dolor, visión borrosa o molestias que no desaparecen después de descansar, no deben atribuirse automáticamente al uso de pantallas. En esos casos, es importante realizar una evaluación profesional.
La mejor medida para cuidar la salud visual de los niños
Más allá de reducir el tiempo frente a las computadoras, los celulares y las tablets, una de las medidas con mayor respaldo científico para prevenir la miopía es fomentar las actividades al aire libre.
La exposición a la luz natural y el juego en espacios exteriores se asocian con un menor riesgo de desarrollar esta afección. Por eso, es importante que los niños incorporen diariamente momentos de recreación fuera de casa.
A esto se suman las revisiones oftalmológicas pediátricas periódicas, que permiten detectar a tiempo posibles alteraciones visuales y actuar antes de que se agraven.
En definitiva, cuidar la salud visual durante la infancia requiere combinar límites razonables al uso de pantallas, hábitos adecuados, actividad al aire libre y controles profesionales.