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Interior

Una buena: el clima arrasó con la plaga de chicharritas en el país

Las condiciones son mejores que las de hace un año. El INTA advierte que no monitorear ya no es opción.

El 52º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, que incluye datos aportados por el INTA Quimilí a través de las AER de Añatuya, Malbrán, Quimilí y Sachájoy, muestra que la primera mitad de octubre, con su combinación de lluvias abundantes y grandes amplitudes térmicas, provocó una nueva y contundente retracción de las chicharritas en las cinco regiones maiceras del país.

"Hoy, las condiciones respecto de la plaga son incluso mejores que las del año pasado esta altura, sobre todo en las zonas endémicas del NOA y NEA", resaltó el informe.

No obstante, desde la epifitia que se llevó casi 20% de la producción de la campaña 2023/24, está claro que nunca hay que bajar la guardia con esta plaga. Por eso, los especialistas insisten en que es clave mantener un monitoreo activo y sistemático de Dalbulus maidis, eliminar los maíces voluntarios ("guachos") para evitar el "puente verde" que le permita al vector y sus patógenos pasar de una campaña a la otra, y monitorear frecuentemente a la chicharrita en lotes con maíz de primera, desde la emergencia del cultivo, para detectar a tiempo una eventual aparición del vector y así tener chances de minimizar futuros daños.

Otro tanto ocurrió en el NEA, donde el 67% de las localidades registró ausencia de Dalbulus maidis, mientras que un 25% tuvo la categoría de menor presencia. La localidad que presentó mayor abundancia fue Lilo Viejo (Santiago del Estero), con 16 adultos por trampa. No obstante, el promedio de capturas fue de 1,18 adultos por trampa, contra 6,85 del informe anterior y 3,83 de hace un año.

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