Se refugió en casa de su amiga al ser golpeada por su novio, policía
La víctima, que cursa un embarazo de 10 semanas, se negó a denunciarlo. Autoridades policiales le secuestraron el arma reglamentaria.
Un grave caso de violencia de género que involucra a un efectivo policial fue descubierto durante la madrugada de ayer tras una fiesta en el barrio Los Flores. La víctima, una joven de 25 años domiciliada en el barrio 8 de Abril, cursa un embarazo de diez semanas.
El acusado de las reiteradas agresiones físicas es un agente de apellido Gerez (32), quien presta servicios en la Comisaría 6. Según la versión de una amiga, la pareja asistió durante la tarde-noche del domingo a un cumpleaños en una finca de calle Víctor Alcorta.
Según consta en el informe de los uniformados, horas más tarde, la joven embarazada llegó en estado de shock al domicilio de su amiga sin poder hablar.
La agredida debió ser trasladada de urgencia al Hospital Regional tras sufrir descompensaciones por el maltrato. Posteriormente, personal policial llevó a la joven hacia una dependencia, pero esta se negó a denunciar a su pareja. Asimismo, la víctima rechazó ser examinada por el médico policial, no observándose lesiones visibles a simple vista.
Ante el complejo escenario, la fiscal Silvia Luna Jaime dispuso confeccionar actas de abstención y negativa médica. Debido a la falta de denuncia formal de la agredida, la representante del Ministerio Público no impartió directivas penales. Sin embargo, solicitó a la Jefatura de Policía aplicar las medidas administrativas que correspondan al agente.
En respuesta al delicado episodio, autoridades de Jefatura tomaron intervención inmediata. Allí un alto mando ordenó la aplicación estricta del protocolo preventivo para el funcionario policial involucrado. Entre las primeras decisiones adoptadas se dispuso el inminente secuestro preventivo del arma reglamentaria.
La fuerza de seguridad provincial inició un sumario administrativo interno para deslindar las responsabilidades del caso. Las autoridades mantendrán el monitoreo sobre la situación de la joven gestante para garantizar su resguardo. El caso puso en alerta a los mandos policiales ante la gravedad de la conducta atribuida al uniformado.