Cómo se gestó la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil: contactos diplomáticos y temor a la Justicia
El senador del Partido Liberal activó un operativo de salida durante el recuento de votos del domingo ante el riesgo de perder fueros y enfrentar causas judiciales, en una maniobra que involucró gestiones con Estados Unidos y la Argentina.
El desenlace electoral en Brasil no solo marcó la derrota del Partido Liberal (PL), sino que precipitó la salida del país de su candidato presidencial, Flávio Bolsonaro. El plan para dejar el territorio brasileño comenzó a ejecutarse en pleno desarrollo del escrutinio del balotaje, cuando la tendencia del conteo de votos inclinaba la balanza de manera irreversible a favor de Luiz Inácio Lula da Silva.
Hacia las 20 del domingo, mientras el ritmo de carga de sufragios mostraba la remontada de Lula da Silva frente al postulante opositor y el debate público se centraba en la extensión del horario de votación, el círculo de confianza de Bolsonaro puso en marcha una estrategia de escape que ya se encontraba delineada con anterioridad.
Los motivos y las gestiones externasLa determinación de abandonar Brasil respondió al temor del legislador a quedar bajo el foco de investigaciones judiciales profundas, un riesgo inminente a partir del 1 de enero, fecha en que finalizará su mandato como senador y perderá la inmunidad parlamentaria que le otorgan los fueros.
En ese escenario, se abrieron canales de diálogo reservado en el más alto nivel con autoridades de la Argentina para coordinar alternativas de salida. De manera paralela, intervino el gobierno de los Estados Unidos, que garantizó el ingreso de Bolsonaro y de su grupo familiar mediante una visa o permiso humanitario, con la perspectiva de avanzar hacia un asilo político definitivo.
La orden judicial y las versiones de tránsito
La reacción en los tribunales no tardó en llegar. El lunes posterior a los comicios, el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, dispuso que el dirigente entregara sus pasaportes al advertir peligro de fuga. No obstante, la Policía Federal no consiguió dar con su paradero y, al día siguiente, fuentes de la propia fuerza confirmaron que el excandidato ya se encontraba en viaje hacia suelo estadounidense. Pese a que circularon versiones sobre un eventual paso por territorio argentino, las autoridades de dicho país desmintieron de forma oficial esa posibilidad.
El accionar de Moraes despertó interrogantes en el ámbito político de Brasilia acerca de si el magistrado contaba con información de inteligencia precisa sobre la huida antes de dictar la prohibición de salida. A su vez, la medida generó malestar en sectores del Partido de los Trabajadores (PT), donde consideraron que la repercusión judicial opacó el impacto político del triunfo de Lula, sumado al debate sobre el verdadero margen de influencia que mantendrá Bolsonaro desde el extranjero.
Fisuras en el arco opositor
La partida del dirigente aceleró tensiones internas en el espacio conservador. Diversos sectores de la centroderecha tomaron distancia del referente libertario en los días posteriores.
Incluso dentro del propio PL surgieron reproches públicos: el titular de la fuerza política, Valdemar Costa Neto, expresó de manera abierta el desacuerdo del espacio con los términos expuestos en la primera carta pública que Bolsonaro difundió tras arribar a los Estados Unidos.