La psicopedagogía y el bullying como problemática y desafío actual
Por: Lic. En psicopedagogía: María de los Ángeles Darchuk. MP. 263.
Al referirnos al ámbito psicopedagógico; comúnmente se nos enmarca dentro del trabajo en consultorio y en ocasiones también se hace una relación directa con el trabajo en un servicio de orientación educativa. Pues la tarea ha trascendido y nos hacemos presentes en toda situación de aprendizaje que contribuya de manera integral en cada persona.
Desde la disciplina, hablamos sobre esta temática, referido a que el bullying ha salido del local escolar y ha dejado de ser un hecho que sucede en el rango etario de la adolescencia. El bullying, al igual que los avances de la humanidad, ha mutado, es decir que no se encuentra únicamente presente dentro de local escolar o en el ámbito de la escolaridad secundaria, sino que no distingue rangos etarios, como así también lugares físicos o virtuales. Necesitamos entender con precisión frente a qué tipo de dinámica escolar nos encontramos, para elegir las herramientas de intervención más adecuada.
Sí, bien etimológicamente, volvemos al término bullying, el cual ha sido acuñado en la década del 90'. Donde en ese entonces se lo había denominado dicho término como " acoso escolar". También tenemos en cuenta que el término Bull significa Toro, entonces se toma a uno de los agentes en representación de este Toro, debido a su temperamento. Y bull tomado desde el verbo se traduce como "intimidar" y al conjugar el verbo, se traduce como bullying = intimando.
Para que se considere como un hecho de bullying, debe ser tres características principales: intencionalidad, persistencia en el tiempo y abuso del poder.
Es importante destacar que en esta escena de bullying, se consideran tres actores fundamentales: el bully: que es quien ejerce el hostigamiento y el acoso escolar. La víctima que es que recibe constantemente abuso. Y los espectadores: que son todos aquellos que rodean este cena, los cuales tienen el papel fundamental de continuar con la institución a hostigamiento y el odio, o bien dar conocer la situación para que esta finalice.
Aquí el quehacer psicopedagógico es un elemento clave, debido a que al ver la perspectiva integral del aprendizaje, el profesional lo que busca y aporta en estas problemáticas es referido a:
-Detección: Identificar cambios de conducta, baja motivación o aislamiento en el estudiante afectado.
-Observación grupal: Analizar las dinámicas de poder y los roles (víctima, agresor y espectadores) dentro del aula
-Asesoramiento docente: Brindar herramientas prácticas a los maestros para anticipar y frenar situaciones de hostigamiento.
-Mediación: Trabajar la empatía y la responsabilidad afectiva con el agresor, proponiendo acciones reparadoras en lugar de solo castigos
Hay indicios en cuanto a lo no dicho del alumno; es decir, conductas o situaciones en las que debemos estar alerta, tales así como: el bajo rendimiento escolar, la escasa motivación ante la asistencia a la escuela, la escasa tolerancia a la frustración, el aislamiento y retraimiento social, entre otros factores.
En este entramado, la psicopedagogía interviene para la acción y prevención activa de este fenómeno. ¿Cómo? Interviniendo de manera directa, ya que este actúa como un ancla en el proceso de aprendizaje. En la escuela se actúa; haciendo la activación del correspondiente protocolo. En la sociedad: dando aviso a las familias y a los locales escolares en reuniones y a través de informes pertinentes para la comunicación y observaciones de los indicios del fenómeno. En la sociedad: charlas preventivas o de identificación de situaciones referidas al bullying.
De modo que buscamos promover e inculcar en adultos a cargo, tutores, profesores, equipo docente y no docente e incitarlos a: una escucha activa, una mirada crítica y el reconocimiento de barreras que impiden que circule el aprendizaje de manera adecuada.