José Evaristo Uriburu: La langosta salteña
Por Eduardo Lazzari
El mes de octubre bien puede ser considerado el mes presidencial. Son decenas de primeros mandatarios argentinos que han nacido, han muerto o han asumido en el mes de la llegada del hombre europeo a América aquel 12 de octubre de 1492, fecha que también ha sido la del comienzo de las grandes presidencias argentinas: Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca en dos ocasiones, Miguel Juárez Celman, Luis Sáenz Peña y su hijo Roque, Manuel Quintana, Hipólito Yrigoyen dos veces, Marcelo Torcuato de Alvear, Arturo Umberto Illia y Juan Domingo Perón en la última de sus tres presidencias.
Hoy recordamos a José Evaristo Uriburu, quien murió una semana después que el tucumano Julio Argentino Roca, ambos políticos del norte argentino, en 1914. La provincia de Salta brindó al país tres presidentes, dos constitucionales: Uriburu y Victorino de la Plaza y un gobernante de facto, José Félix Uriburu. En otros tiempos, de menos conciencia sobre el daño que significó para el país el ejercicio de los gobiernos de facto, solían los salteños jactarse de sus tres mandatarios. Pero sobre todo, de poseer la única casa en el país en la que habían nacido dos presidentes: la casa de los Uriburu, a metros de la plaza central de Salta.
Pero la sana reinterpretación de la historia, tomando en cuenta las consecuencias de los hechos del pasado, ha permitido que el orgullo salteño se dirija solamente a los dos presidentes constitucionales. Y hoy nos ocuparemos del primer oriundo de Salta que llegó a la presidencia, a pesar de haber sido elegido vicepresidente. Vale aclarar también que los dos Uriburu eran parientes, uno nieto y otro bisnieto del vasco que se radicó en Salta, por ramas diferentes.
Su origen ancestral y su formación jurídica
José Félix Evaristo Uriburu Arenales nació en la ciudad de Salta el 19 de noviembre de 1831, y fue bautizado en la Catedral de Nuestro Señor y la Virgen del Milagro al día siguiente. Hay discrepancias en documentos posteriores, alguno de los cuales ubica el nacimiento de este salteño tres años antes. Eran los tiempos de la guerra civil que había comenzado con el fusilamiento del gobernador porteño Dorrego en 1828 y el enfrentamiento entre los federales Juan Bautista Bustos y Juan Facundo Quiroga y el unitario José María Paz, período que terminaría en la batalla de Caseros en 1852. Eran costumbres de la época las persecuciones políticas y los exilios.
Los Uriburu Arenales emprendieron el camino hacia Chuquisaca, en Bolivia, donde José Evaristo estudió el bachillerato. Vale destacar que en 1834 se produjo la rebelión de los jujeños contra Salta, que culminó en la autonomía provincial. La familia provenía del matrimonio de un vasco llegado a Salta en tiempos coloniales, y de la hija del general Juan Antonio Álvarez de Arenales, héroe de la independencia y jefe de la campaña de las Sierras en el Perú bajo las órdenes del libertador José de San Martín, cuya estatua se encuentra frente al Cabildo y a la Catedral de Salta.
Hacia mediados del siglo XIX, cuando se perfilaba el fin del gobierno de Juan Manuel de Rosas, el joven Uriburu llegó a Buenos Aires, para estudiar derecho en la Universidad. Ya caído el restaurador de las leyes, en 1854 se graduó de doctor en Derecho. Tiempo antes, había colaborado con el gobernador Vicente López, y luego se enroló en las tropas al mando del general Paz, durante el sitio de la ciudad.
El político y el diplomático
En 1855, regresó a su Salta natal, y es nombrado secretario de la Convención que, presidida por su padre Evaristo, redactará la Constitución provincial ajustada al texto nacional sancionado en Santa Fe de la Veracruz en 1853. Fundará un periódico llamado "El Comercio" y fue fiel a la Confederación Argentina durante la época de la secesión del Estado de Buenos Aires. Su creciente prestigio hizo que el presidente Urquiza lo nombrara secretario de la delegación diplomática ante el gobierno de Bolivia, tierra que el salteño quería fervorosamente desde los tiempos del exilio. En Chuquisaca, se casa con su prima Virginia Uriburu en 1857.
El matrimonio tendrá seis hijos, de los cuales sólo tres llegarán a edad adulta. La muerte de su tío y suegro, el embajador Dámaso Uriburu, a tres semanas del casamiento, lo convierte en su sucesor hasta 1860. Vuelto a su tierra, es nombrado juez y luego ministro de gobierno. Al unificarse el país luego de la batalla de Pavón en septiembre de 1861, será elegido diputado por Salta e integra el Congreso, que por primera vez se forma con representantes de las catorce provincias históricas. Fue vicepresidente de la Cámara y cuatro años después, presidente del cuerpo.
En 1864 varios miembros de su familia participan de una revolución provincial que fue bautizada "de los Uriburu". José Evaristo, desde Buenos Aires, fue el único Uriburu que repudió el levantamiento contra el gobierno salteño. Su carrera avanzaba y fue nombrado ministro de Justicia por Mitre, y luego Procurador del Tesoro por Sarmiento. La epidemia de fiebre amarilla de 1871 será dramática para la vida familiar, ya que muere su esposa Virginia y uno de sus hijos. Es nombrado juez federal y finalmente vuelve a la diplomacia.
Es nombrado embajador en Bolivia en 1874 y suma posteriormente a sus tareas la embajada en el Perú. Estalla en 1879 la guerra del Pacífico, que enfrentó a los países donde Uriburu representaba a la Argentina, contra Chile. El presidente Roca lo envía a Santiago de Chile en 1883, al terminar el conflicto, y los tres gobiernos lo aceptan como árbitro para resolver el fin de la guerra: su fallo fue aceptado por todas las partes. Durante su estancia en Lima, en 1878 se casa con una peruana, Leonor de Tezanos Pinto, con quien tendrá dos hijos. El varón de este matrimonio se casará con una hija de Roca, quien será desde entonces su consuegro. La hija, Leonor, se casará con Emilio de Anchorena.
El presidente inesperado
Luego de superada la crisis financiera de 1890, el Partido Autonomista Nacional, liderado por Roca y Pellegrini, propusieron la fórmula Luis Sáenz Peña - José Evaristo Uriburu para frenar a los modernistas, que llevaban a la cabeza a Roque Sáenz Peña, luego de haber logrado evitar la candidatura de Bartolomé Mitre. El joven Roque no se atrevió a desafiar a su padre en una elección y levantó su candidatura. El 12 de octubre de 1892 el porteño Luis y el salteño José Evaristo asumieron sus cargos. La recuperación de la economía causó curiosamente una crisis política que obligó a Sáenz Peña a renunciar en enero de 1895. Dijo "seguro que seré más respetado como ciudadano de lo que he sido desde que fui investido con la autoridad suprema de la Nación". Asumió entonces Uriburu.
Eran tiempos de periodismo mordaz, que rápidamente tomó la delgada figura del presidente, sumada a cierto desgarbo, como una langosta, y así lo representaron los caricaturistas de su tiempo. Su cara triangular, sus anteojos delicados y su elegancia discreta lo caracterizaron para siempre. Como muestra de la llegada de la modernidad, fue el primer presidente fotografiado en su casa, con la banda presidencial, posando con su esposa.
Inauguró la Casa Rosada tal como la conocemos ahora. Se fundó la Escuela Industrial de la Nación y se aceleró la construcción del teatro Colón. Pero los esfuerzos de gobierno estuvieron destinados al fortalecimiento de las fuerzas armadas ante el riesgo de una guerra contra Chile. Se adquirieron varios acorazados en Italia, se construyeron la base naval de Puerto Belgrano y el ferrocarril al Neuquén. Se modernizó el armamento del ejército. Al mismo tiempo, puso todo su empeño en solucionar diplomáticamente el conflicto. En Santiago del Estero eran tiempos de cierta inestabilidad política, pero de progresos materiales. Fueron gobernadores Gelasio Lagar, médico, cuyo mandato fue intervenido por el abogado jujeño Julián Aguirre, a quien sucedió Adolfo Ruiz, que fue desalojado por otra intervención federal en setiembre de 1898, a raíz del asesinato del diputado nacional Pedro García. Sin embargo, en la provincia avanzaron obras en los canales de riego, los hospitales, las escuelas y obras de defensa contra las inundaciones del río Dulce.
Uriburu entregó los atributos del mando a su consuegro Roca el 12 de octubre de 1898. Su última función pública fue la de senador por Salta, entre 1901 y 1910.
Su paso a la inmortalidad y los homenajes posteriores
El 25 de octubre de 1914 murió José Evaristo Uriburu en su casa. Tenía 85 años. Dos meses antes había fallecido el presidente Roque Sáenz Peña y sólo una semana antes que él, Roca. Fue el segundo canto de cisne del régimen conservador, que iba a abandonar el poder dos años después. Sus funerales fueron los correspondientes a un jefe de estado y fue sepultado en el cementerio de la Recoleta. Rápidamente comenzaron los homenajes. Una calle y un parque de Buenos Aires recibieron su nombre. Dos décadas después se levantó un monumento en el barrio Norte. La provincia de Salta tiene un museo dedicado a él y a su familia en su casa natal. Su carruaje personal, que usó como presidente, es parte de la colección del Museo de la Casa Rosada, lo mismo que su bastón y su banda presidencial.