"El diario en papel logró acercar a las familias"
Por Cintia Cecilia Zamora | Licenciada en Gestión Educativa, Profesora en Educación Primaria.
En tiempos en los que las pantallas captan la atención, no solo de niños sino de nosotros lo grandes, volver al diario en papel significa mucho más que recuperar un formato tradicional en el colegio, implicó redescubrir el poder de la palabra escrita para despertar la curiosidad, atrapar miradas y acercar a mis alumnos del Colegio Big Ben al placer de la lectura.
Entre noticias, crónicas y relatos que transforman los hechos cotidianos en historias dignas de ser contadas, comprobé que no siempre se necesita tecnología para innovar. A veces, volver a las bases es el camino para generar nuevas experiencias, recuperar el interés por los textos informativos y demostrar que, cuando la lectura se convierte en una aventura, el papel puede conquistar lectores.
Durante el presente ciclo lectivo, desde 5° a 7° grado abordé el texto expositivo en su formato informativo, con una secuencia didáctica graduada y progresiva que tuvo como eje central el uso del diario, tanto en su formato físico como digital. El recorrido didáctico incluyó el trabajo sistemático con la noticia, la crónica, la entrevista y el reportaje, entendiendo que cada uno de estos géneros, si bien comparte la finalidad de informar, posee rasgos propios que debían ser reconocidos, analizados y posteriormente producidos por los alumnos. En lo particular mi idea es correrlos del mundo de las pantallas y volver al papel mientras descubren que las ganas de leer también se imprimen.
El producto final de esta secuencia fue la puesta en común para la Muestra Pedagógica realizada el 29 de septiembre en el colegio, donde cada grupo pudo compartir el proceso transitado y los aprendizajes construidos.
En 5° grado, el cierre de la secuencia se concretó con la puesta de un Noticiero, pero para llegar a ser periodistas, primero tuvimos que convertirnos en lectores diarios y críticos. Desde el inicio de clases instalamos la consulta constante del diario físico y digital como una práctica cotidiana. Cada mañana, los alumnos llegaban con una noticia y la necesidad de contar qué había pasado. Fue muy significativo descubrir que todos tenían una sección de preferencia: deporte, psicología, espectáculo, política, sociedad, por el mundo entre otras que ofrecía EL LIBERAL. Esa preferencia personal fue el motor para la lectura diaria. Los hechos de actualidad no se leían solo para informarse, sino que se convertían en una instancia de reflexión constante, de debate, de opiniones y de preguntas.
En ese recorrido, si bien trabajamos con diversos autores, mi foco pedagógico estuvo puesto especialmente en la escritora Belén Cianferoni. Sus crónicas, que se publican los días domingos, se transformaron en nuestra espera semana tras semana. Vaya la confianza que deposite ante la espera, no solo de sus crónicas sino del diario que las publicara y no me fallaron. Ya que cada domingo significaba un nuevo texto para analizar, para desmenuzar su estructura, su modo de mirar, su tono y su manera tan particular de narrar lo cotidiano. Tomamos los escritos de Belén como modelo de escritura para aprender el género desde adentro. Leíamos, subrayábamos, identificábamos recursos y luego completábamos un escrito más, tomando su estilo como inspiración para animarnos a contar nuestras propias historias.
Lo mágico de este proyecto fue que el diario logró lo que muchas veces la tecnología no logra: acercó a las familias. A pesar de que hoy lo tenemos al alcance en formato digital, muchos alumnos y sus familias redescubrieron y prefirieron el formato papel. El diario volvió a estar sobre la mesa de la cocina. Muchas familias retomaron el hábito de comprarlo, de recortarlo, de comentarlo. Ese vínculo intergeneracional le dio un sentido aún más profundo al trabajo escolar.
Retomando la secuencia didáctica, comenzamos con la noticia. Marcamos su estructura clásica - volanta, título, copete, cuerpo -, respondimos a las preguntas básicas para su comprensión: ¿qué?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿por qué?, y a partir de allí, los alumnos elaboraron noticias similares a las leídas en el diario. Fue un ejercicio que los ayudó a comprender la importancia de la objetividad y la claridad.
El desarrollo de la crónica marcó, sin dudas, el momento más rico. Los alumnos consiguieron diarios de meses pasados y, de repente, en el aula teníamos cantidades de crónicas para leer y analizar. Estaban verdaderamente empapados del modo de escribir de una crónica. Una de las que más les gustó y los marcó fue "La crónica del comedido". A partir de ella comprendieron que un mismo hecho puede ser contado desde diferentes visiones y puntos de vista. Tomaron esa crónica de Belén como referencia para escribir las suyas, pero trasladándola a su mundo: así como existe el comedido, supieron escribir con humor, ternura y crítica sobre los diversos tipos de maestros, de primos, de amigos, de hermanos. Estos escritos de los alumnos de 6°grado, pudieron publicarse en el diario generando en cada uno de ellos una motivación a continuar escribiendo, sus familias alegres y orgullos de que sus letras sean plasmadas en papel, esa frase del día lunes quedará en mi memoria: "Seño, salimos en el diario". Ver sus caritas alegres ha sido una satisfacción enorme, pero más allá de eso, estaban felices por el medio de comunicación que más hoy está en poca preferencia entre los niños y adolescentes, lo que me confirmo que llegar hasta allí sigue siendo de importancia, como lo fue para las generaciones pasadas.
En 5° grado, en tanto, se enfocaron en la crónica periodística con compromiso social. Buscaron temáticas que les interpelaran: el maltrato animal, el maltrato infantil, la contaminación, y también temáticas más cercanas y emotivas como el Día de la Madre, entre otras. Pusieron en palabras aquello que les preocupa y les importa.
Ya en 7° grado, la propuesta tomó otro matiz. Volviendo de su viaje de estudios, decidieron narrar sus propias crónicas desde la temática del viaje de egresados de primaria. Allí la crónica se hizo memoria, anécdota y despedida. Pudieron contar en primera persona lo vivido, con el estilo narrativo y reflexivo que habían aprendido.
El diario no fue un recurso más. Ha sido un puente entre la escuela y el mundo, entre los chicos y sus familias, entre la lectura y la escritura con sentido. Nos enseñó que la palabra periodística está viva, que nos espera cada día y que nosotros también podemos ser cronistas de nuestra propia realidad.
¡Hasta pronto!