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Santiago

¿Quo vadis, Matemática?

¿Dónde se ubica la Matemática en nuestras vidas? – La Matemática en la vida de "cualquier mortal".

Por el Ing. Héctor Rubén Paz - Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnologías UNSE.

¿Matemática, a dónde vas?

Responder esta pregunta merece una amplia reflexión sobre el lugar que ocupa la matemática en nuestras vidas hoy. Esta reflexión abarca desde los ámbitos académicos donde se forman los grandes matemáticos, hasta la vida diaria en la que como padres escuchamos decir a nuestros hijos que les cuesta aprender matemática o simplemente nos dicen "no me gusta la Matemática". ¿Cómo hacemos para que se interesen por la Matemática?, ¿Qué rol nos cabe a los docentes para lograr el interés de los jóvenes? Anhelamos que nuestros hijos triunfen en la vida, sean estudiosos, vayan a la universidad y obtengan un título que les permita ganarse la vida dignamente, realizada como personas y sirvan a la sociedad. En ese sentido a todos nos gustaría vivir en primera persona aquella célebre frase: "M'Hijo el Dotor", del gran dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, expresando el orgullo y las esperanzas puestas en el estudio de nuestros hijos ante la posibilidad de un cambio de vida por haber obtenido un título universitario, patentizando las aspiraciones de ascenso social. Para ello nos preguntamos por aquellas profesiones más rentables, estudios que les permitirán tener acceso a puestos de trabajos bien remunerados y en ese mercado laboral hoy escuchamos hablar de ciencia de datos, programación, sistemas de información y algunas otras ciencias.

La Matemática en un contexto global 

Los avances tecnológicos, la Inteligencia Artificial, los algoritmos genéticos, las redes neuronales, la Lógica Difusa, los sistemas expertos, la Realidad Virtual, la Realidad Aumentada, la nanobiotecnología, la simulación, la remotización, la automatización, las telecomunicaciones, la interdisciplinariedad, transdisciplinariedad, multidisciplinariedad; están cambiando la mano de obra tradicional de los científicos y especialmente de los matemáticos, ya que la matemática subyace y es generadora de conocimientos ante la llegada de nuevas herramientas derivadas de estos emergentes. Del mismo modo ha evolucionado la educación y las prácticas educativas, replanteando la manera de lo que se enseña y cómo se generan nuevos descubrimientos en la era digital por parte de nuestros estudiantes.

La UNESCO (organización de las Naciones Unidas que promueve la cooperación en educación, ciencia, cultura y comunicación para fomentar la paz en todo el mundo) se reunió en Samarcanda (Uzbekistán) con motivo de la 43ª Conferencia General de la UNESCO del 30 de octubre al 13 de noviembre de 2025, definiendo las competencias claves que deben aprender los estudiantes para el 2030: digitales, competencias verdes, pensamiento crítico, resolución de problemas y desarrollo socioemocional. Estas áreas ya no son opcionales, sino fundamentales para enfrentar un mundo en rápida transformación. Durante la misma, Stefania Giannini, Subdirectora General de la UNESCO, expresó que los jóvenes deben adaptarse a entornos que cambian con rapidez. Para 2030, la automatización podría sustituir 90 millones de puestos de trabajo, pero también generar otros 170 millones nuevos. Para mantenerse al día, los sistemas educativos deben centrarse en esas competencias. "Más de 730 millones de adultos en todo el mundo siguen sin saber leer ni escribir. Muchos de los Ministros de Educación evocaron la grave brecha que existe en materia de habilidades básicas en lectoescritura y matemáticas, e hicieron hincapié en el hecho de que estas competencias se han estancado o han disminuido en diversos países. Se planteó la necesidad de equilibrar la utilización de la tecnología en los centros educativos". Kari Nessa Nordtun, Ministra de Educación de Noruega, consideró que el problema es que, cuando se introdujeron las nuevas tecnologías en las aulas, no empezamos por plantearnos suficientes preguntas claves... "Quiero dejar muy claro que la competencia digital es esencial, especialmente en la era de la inteligencia artificial, pero la capacidad de pensamiento crítico y de criterio digital es fundamental".

Desde una perspectiva ecléctica podemos decir que, para liderar los procesos de transformación en la educación, bajo la pretensión de excelencia académica, debemos incorporar a la Matemática como denominador común en la educación en ciencias, haciendo referencia a ciencias tales como la Matemática, Física, Química, Biología e Informática. 

Los foros que reúnen a los académicos más importantes del mundo para debatir sobre educación superior, se ocupan, entre otros temas, de analizar hacia donde se dirige la enseñanza en relación a la demanda de los Estados Nacionales y los grandes mercados. Surge que estudiar ciencias STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es fundamental para el desarrollo de un país porque impulsa la innovación, fomenta la resolución de problemas complejos y genera empleos altamente calificados. El bienestar de una sociedad en gran medida está sujeto al crecimiento de su industria, al desarrollo tecnológico, la optimización de sus recursos naturales, la potenciación de las fuentes energéticas, en definitiva, al crecimiento económico per cápita. Las profesiones vinculadas a estas áreas de conocimiento se cuentan entre las de mayor demanda y mejores remuneraciones.

La Matemática en la vida cotidiana (se podrían incluir imágenes sobre geometría en las hojas de las plantas y flores, caracoles, la matemática en las estadísticas que se publican en el diario, etc)

Muchas veces vemos a la Matemática como un conjunto de fórmulas frías, abstractas y encerradas entre las cuatro paredes de un aula. Para ser precisos diremos que, epistemológicamente, la Matemática es una ciencia formal cuyos objetos de conocimientos son entes abstractos, entelequias que solo existen en el mundo de las ideas (hiperurano – topus urano), a decir de Platón, mundo inteligible, eterno e inmutable donde habitan las verdades absolutas, independientemente de la existencia humana. Tal vez sea esta la razón por la que aislamos del mundo "real e imperfecto" a la Matemática. Pero hay una apropiación pedagógica de la matemática desde nuestros aprendizajes de niños en el nivel inicial, con los conceptos de cantidad, orden y forma, que se extiende hasta la universidad, vinculando a ese mundo de las ideas con el mundo real. El mayor desafío docente es derribar esa barrera invisible que separaría estos mundos. 

En definitiva, la matemática no pertenece solamente a las aulas; es, ante todo, un lenguaje universal, una herramienta de trabajo real y una de las muchas artes que reflejan la naturaleza y nuestra realidad. Si ahondamos en grandes pensadores filósofos matemáticos de la historia, encontramos a Pitágoras que en su escuela sostenía que "todo es número", considerando a los números como la esencia y el principio organizador del universo. Galileo Galilei en la frase "La naturaleza está escrita en lenguaje matemático", frecuentemente parafraseada también como que la Matemática es el lenguaje con el que se escribió el universo, haciendo referencia a las leyes de la Física que lo rigen, expresadas en fórmulas matemáticas. También en el cumplimiento de la famosa secuencia de Fibonacci (Leonardo de Pisa), como un patrón numérico que se repite constantemente en la estructura de las plantas, flores, en la naturaleza y el cosmos.

Para las "personas de a pie", para los "simples mortales", la Matemática está a vuelta de la esquina, cada vez que caminamos por las calles se manifiesta de formas tan naturales que a menudo nos pasan inadvertidas. Está presente en la proporción de los materiales que un albañil utiliza para levantar una pared que resiste el peso de los techos; está en la determinación de las cantidades y tiempos de los ciclos de siembra, tan bien manejados por los trabajadores rurales; Está en la "Doctora en Matemática" que no estudió en ninguna universidad y que lleva adelante los números de la economía doméstica, encarnada en cada mujer que, con admirable destreza, administra y optimiza las pocas monedas para estirarlas y llegar a fin de mes.

Los docentes que ejercemos la Educación Matemática, sostenemos que enseñar la disciplina es encender la pasión por el pensamiento crítico, la lógica y la resolución de problemas reales. Desarrollamos competencias matemáticas básicas que sostengan la capacidad de tomar decisiones racionales, comprender como se calcula el interés de un crédito, evaluar la conveniencia de una compra, o interpretar las estadísticas que impactan en las políticas públicas cada vez que leemos estos datos en el diario El Liberal. La Matemática nos enseña a mirar todo de manera estructurada, sistémica, a dudar de las respuestas simplistas, sesgadas, ya continuar insistiendo sobre soluciones a problemas no resueltos.

La Matemática es un juego

De niños (mediados del siglo pasado, o sea en el anterior milenio, aunque pasaron apenas un poco más de 50 años) nuestros padres compraron en el kiosco de la esquina del mercado una conocida revista con actividades escolares, de la cual nosotros recortábamos las figuritas y los retratos de los próceres, efemérides, adivinanzas y juegos para pensar que nos desafiaban a encontrar la solución a problemas de geometría, aritmética o álgebra; y una vez resueltos corrimos a mostrarle a la "Seño" en la escuela. 

Ser docente es, ante todo, inspirar a nuestros estudiantes a través del asombro, la magia, lo lúdico. Utilizar el juego como método de enseñanza es el mejor camino para hacer "gustar" la Matemática, para acercar a los niños a ese mundo formidable, fantástico, maravilloso de los números y formas, de las proporciones, invariantes y patrones, que más tarde crean estructuras de pensamiento lógico y alientan a desafíos cada vez más difíciles de resolver. Competir en las tradicionales olimpiadas matemáticas, participar en las ferias de las ciencias con proyectos matemáticos. Asombrar, desafiar, trabajar en equipos y construir un conocimiento significativo desde niños, podría ser una buena fórmula a desarrollar en nuestras prácticas docentes.

Juego de leer la mente 

Cuando éramos niños había juegos que parecían mágicos ya que no conocíamos los fundamentos matemáticos que los sostenían, recién en adultos y habiendo estudiado matemática supimos cuáles eran las bases algebraicas para asegurar que no era magia sino solo Matemática. Es el caso del "Juego de leer la mente": mediante seis cartas con números seleccionados según una regla de congruencia, se pedirá a un compañero que elija un número entre el 1 y el 60, sin decirlo, se fijará y señalará en cuál de las cartas figuraba. Con "pases mágicos" adivinábamos ese número con solamente sumar los primeros números de las cartas señaladas.

¿Y por qué estudiar Matemática? 

En base a todo lo dicho hasta ahora podemos afirmar que la Matemática es inclusión, iguala oportunidades a toda la sociedad, aporta al desarrollo productivo, es motor de crecimiento de la economía, genera progreso en la creación de fuentes de trabajo. Países como Alemania, China, India son los que cuentan con mayor porcentaje de graduados en ciencias STEM.

La Matemática nos ayuda a crear estructuras de pensamiento que además nos sirve para razonar en la vida diaria, a ver las cosas de otra manera, a modelizar cada realidad que se nos presenta, analizarla con datos objetivos y en base a ello tomar nuestras decisiones; en definitiva, vivir con el axioma cartesiano "cogito, ergo sum" (pienso, luego existo). Amén de ello la Matemática es arte, combina sonidos, figuras, movimientos, la Matemática está en la perfección de grandes obras musicales, en cada cuadro trazado con líneas de fuga y gradualidad en colores, en la proporción de las formas de cada escultura, en los movimientos de cada danza contando los pasos de cada ritmo. ¿Cómo no estudiar Matemática?, si TODO es MATEMÁTICA.

Para finalizar un testimonio de vida

Yessica Milla es oriunda de Villa Atamisqui, estudió el Profesorado en Matemática en la UNSE y se recibió en abril del año pasado. Pertenece a una familia de doce hermanos y su madre, de profesión telera, siempre el apoyo para cumplir su sueño de ser profesional universitario. Cuando se aprobó su residencia expresó: "Siento una felicidad plena por haber alcanzado esta meta. Ser docente de Matemática es un compromiso que asumo con mucha responsabilidad. Este camino no fue solo de aprendizaje académico, sino de crecimiento personal, superando desafíos paso a paso para llegar a ser la profesional que soy hoy". Y destacó: "Este logro tiene un significado especial porque soy hija de la Educación Pública, gratuita y de calidad. Como joven del interior, nada de esto hubiera sido posible sin un Estado presente y una Universidad que me abrió las puertas. Durante todos estos años, la Residencia Universitaria de la UNSE fue mi hogar; allí encontré mucho más que un techo: encontré una familia y el apoyo necesario para sostenerme lejos de casa". Con gran alegría, manifestó: "Gracias a mis compañeros y amigos de la Residencia y de la carrera, quienes fueron mi refugio constante. También a mis profesores por su guía y por transmitirnos la pasión por la enseñanza". Concluyendo, dijo: "Este título es para mi familia, mi pilar incondicional, y especialmente para mis sobrinos, que son mi motor. Espero que este logro les demuestre que el esfuerzo y la Educación Pública transforman realidades". Al regresar a su localidad, su padre la esperaba ansioso para celebrar este gran logro. La Prof. Milla es la primera en su familia en obtener un título universitario y aspira a conseguir trabajo en su ciudad natal y así volcar sus conocimientos en su comunidad.

Como corolario, podemos decir que se trata de vivir con pasión nuestra vocación, nuestro llamado a esta vida con la convicción que las oportunidades están, aún en las situaciones difíciles que nos toca pasar. Yessica es un testimonio de ello y en este caso "la Matemática" seguramente la encontró en esos caminos atamisqueños y "le dijo": ¿quo vadis, Yessica?.

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