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Santiago

Qué le pasa a nuestro cuerpo: por qué cada vez nos cuesta más mantener un peso saludable

Comer dejó de responder exclusivamente a una necesidad fisiológica. El peso corporal está regulado por una compleja interacción entre factores genéticos, hormonales, metabólicos, ambientales y conductuales.

"Durante años nos hicieron creer que mantener un peso saludable era simplemente una cuestión de voluntad, sin embargo la realidad es mucho más compleja", sostiene la Lic. Alexandra Din, licenciada en Nutrición, en diálogo con EL LIBERAL.

La especialista analiza la realidad social y su impacto en el organismo, desde una mirada nutricional.

"Hoy vivimos en una sociedad donde el sobrepeso y la obesidad representan uno de los principales desafíos para la salud pública. Y frente a esta realidad surge una pregunta que merece una reflexión: ¿por qué, a pesar de tener cada vez más información sobre alimentación y salud, nos resulta tan difícil mantener un peso saludable? Vivimos en un entorno que favorece el aumento de peso. Nuestra forma de vivir cambió profundamente en las últimas décadas. Pasamos muchas horas sentados, utilizamos vehículos para desplazamientos cortos, dormimos menos de lo necesario y convivimos con niveles elevados de estrés. Al mismo tiempo, estamos expuestos a una enorme disponibilidad de alimentos de alta densidad energética, muchas veces económicos, prácticos y diseñados para resultar especialmente atractivos", advierte Din.

Comer dejó de responder exclusivamente a una necesidad fisiológica. Hoy también se come por costumbre, por ansiedad, por aburrimiento, por falta de tiempo o simplemente porque tener alimentos disponibles a nuestro alrededor.

"Esto no significa que las decisiones individuales no importen, sino que esas decisiones se toman dentro de un entorno que muchas veces dificulta sostener hábitos saludables", sostiene.

LIC. ALEXANDRA DIN. Especialista en Nutrición.

El organismo no es una calculadora

El peso corporal está regulado por una compleja interacción entre factores genéticos, hormonales, metabólicos, ambientales y conductuales.

Cuando una persona pierde peso, el organismo puede poner en marcha mecanismos de adaptación: disminuye el gasto energético y pueden aumentar las señales biológicas que estimulan el apetito.

Esto ayuda a explicar por qué muchas personas logran adelgazar, pero encuentran dificultades para mantener los resultados a largo plazo.

Cómo influye el estrés, el sueño y las emociones

"Cuando hablamos de peso corporal, generalmente pensamos en calorías, proteínas, carbohidratos y grasas. Pero pocas veces consideramos cuánto influyen el descanso, la salud mental y nuestras emociones", indica la Lic. Din, invitando a repensar la situación.

"El estrés crónico puede modificar el apetito y favorecer determinadas conductas alimentarias. Dormir insuficientemente también puede alterar los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad. A esto se suma una realidad frecuente: muchas personas utilizan la comida como una herramienta para aliviar emociones desagradables. Por eso, abordar el exceso de peso exclusivamente desde una dieta restrictiva no es la solución, al contrario podría ser contraproducente", indica la especialista.

"Necesitamos dejar de perseguir exclusivamente un número en la balanza"

Para entender lo que sucede en estos caso, la especialista advirtió que "quizás el verdadero desafío no sea seguir buscando la próxima dieta que nos permita adelgazar rápidamente, sino comprender qué está ocurriendo con nuestros hábitos, nuestro entorno y nuestra relación con la alimentación".

Y agregó: "Necesitamos dejar de perseguir exclusivamente un número en la balanza y comenzar a construir una relación más saludable con nuestro cuerpo. Porque la salud no se define únicamente por cuánto pesamos, sino también por cómo nos alimentamos, cómo nos movemos, cómo descansamos y cómo cuidamos nuestro cuerpo a lo largo del tiempo".

"El número de la balanza no cuenta toda la historia": la importancia de saber lo que el cuerpo necesita

Durante mucho tiempo, el peso corporal fue considerado el principal indicador del éxito de un tratamiento nutricional.

Sin embargo, dos personas con el mismo peso pueden presentar composiciones corporales muy diferentes.

En este sentido, la Lic. Alexandra Din sostiene que "la cantidad y distribución de grasa corporal, la masa muscular y otros indicadores metabólicos aportan información que la balanza, por sí sola, no puede mostrar. Perder peso no siempre significa mejorar la salud, especialmente cuando ese descenso se acompaña de una pérdida importante de masa muscular. Por eso, el verdadero objetivo no debería limitarse a pesar menos, sino a mejorar la composición corporal, preservar la funcionalidad y reducir los riesgos para la salud".

"Necesitamos cambiar la manera de abordar el problema"

"La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. No puede reducirse a una cuestión estética ni a una simple elección personal. Su abordaje requiere educación alimentaria, actividad física, descanso adecuado, acompañamiento profesional y, en determinados casos, tratamientos farmacológicos o quirúrgicos", cerró Din.

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