Kicillof y La Cámpora firman precaria tregua
Más allá de esta pacificación temporal, de fondo se mantiene la puja por las candidaturas y la conducción del movimiento justicialista.
En medio de un clima persistente de sospechas mutuas, el gobernador bonaerense y presidente del Partido Justicialista provincial, Axel Kicillof, firmó una tregua con el sector del kirchnerismo duro durante una reunión del Consejo partidario, y refrendó el acuerdo para que el diputado nacional y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, presida el Congreso del PJ que se reunirá el sábado 21 de este mes.
El cónclave se desarrolló en el 6º piso de la sede del partido en La Plata, y culminó con la firma de un documento para exigir la libertad de la ex presidenta Cristina Kirchner y la recuperación de sus derechos políticos.
Luego de una semana de operaciones políticas y ataques del camporismo hacia el gobernador enmarcados en la disputa por el liderazgo en el peronismo, Kicillof y Máximo Kirchner pusieron en stand by sus diferencias el martes por la noche en una sorpresiva cumbre preparatoria que sirvió para acercar posiciones y pacificar la interna, al menos por un tiempo.
De fondo se mantiene la puja por las candidaturas y la conducción del movimiento justicialista, con Kicillof que busca tomar el bastón de mariscal para construir su propia referencia autónoma mientras La Cámpora le exige sumisión a las decisiones de Cristina Kirchner, a quien piden como candidata presidencial pese a la condena judicial que la tiene inhabilitada para tal fin.
Más allá de las fricciones, se pudo avanzar con algunos acuerdos básicos, como por ejemplo que el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, continuará al frente de la Junta Electoral del PJ bonaerense.
En el encuentro del martes, se discutió sobre las reelecciones indefinidas, un reclamo constante que los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) le hacen al gobernador, y que el Frente Renovador de Sergio Massa rechaza categóricamente.
Con ese mar de fondo, Cristina Kirchner le concedió una entrevista a The Washington Post donde por primera vez sugirió que estaría dispuesta a aceptar una nueva candidatura presidencial en el caso de recuperar sus derechos políticos.