Argentina pagó más de US$800 millones al FMI y crece la presión sobre las reservas
Tras cancelar un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional, las reservas internacionales cerraron en US$49.642 millones. El Ejecutivo espera un nuevo desembolso del organismo en diciembre, mientras enfrenta compromisos de deuda por unos US$5.000 millones entre el cierre de 2026 y el inicio de 2027.
El pago de un nuevo compromiso con el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a impactar en las cuentas externas de la Argentina. Luego de transferir más de US$800 millones al organismo, las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) finalizaron la jornada en US$49.642 millones y quedaron nuevamente por debajo de la barrera de los US$50.000 millones.
La operación correspondió a un vencimiento que tenía fecha original el 1° de noviembre y se concretó en un contexto de atención sobre la disponibilidad de dólares del Tesoro. Aunque el Gobierno consiguió avanzar en las negociaciones técnicas con el FMI para completar la tercera revisión del programa acordado en 2025, los recursos asociados a ese entendimiento todavía no ingresaron al país.
De acuerdo con el cronograma del organismo, la obligación de noviembre alcanzaba los US$876,7 millones. La Argentina contaba con todo el mes para concretar la cancelación sin quedar en situación de atraso financiero.
El acuerdo técnico alcanzado por el equipo económico permitirá habilitar un desembolso cercano a los US$900 millones, pero aún resta que el Directorio Ejecutivo del Fondo dé su aprobación definitiva. Según informó el propio organismo, la revisión será elevada a consideración de sus autoridades a principios de diciembre, por lo que los dólares podrían llegar durante ese mes.
La expectativa oficial es contar con esos recursos antes del último pago al FMI previsto para 2026, que asciende a aproximadamente US$338 millones y tiene vencimiento el próximo 28 de diciembre.
La demora en la llegada de nuevos fondos representa un desafío para el ministro de Economía, Luis Caputo, que debe reunir las divisas necesarias para afrontar las obligaciones internacionales sin generar una presión adicional sobre las reservas del Banco Central.
Un informe de la consultora Outlier estimó que las necesidades de financiamiento para el final de este año y el comienzo de 2027 rondan los US$5.000 millones. Ese cálculo contempla los compromisos pendientes con el FMI y otros organismos internacionales, además de los vencimientos de bonos Bonares y Globales previstos para los primeros días de enero.
La consultora advirtió que, si no se concretan nuevas emisiones de deuda, préstamos, acuerdos de swap o mecanismos de financiamiento respaldados por organismos multilaterales, el Tesoro deberá obtener las divisas mediante compras al Banco Central o directamente en el mercado cambiario.
Entre las alternativas que analiza el Ejecutivo aparece la posibilidad de conseguir alrededor de US$1.000 millones adicionales antes de finalizar el año, mediante gestiones que, según trascendió en el último comunicado del FMI, se encuentran avanzadas y podrían involucrar a organismos internacionales.
A ese ingreso se sumarían unos US$340 millones provenientes de la privatización de AySA. Sin embargo, ambos recursos quedarían por debajo de los US$3.700 millones que el Gobierno había contemplado en su programa financiero presentado en julio.
El panorama también está condicionado por el calendario de vencimientos de los próximos años. Durante 2026, los pagos de la Argentina al Fondo Monetario Internacional alcanzarán aproximadamente los US$4.483 millones. Para 2027, la cifra trepará a US$7.840 millones.
La mayor concentración de obligaciones se registrará entre 2028 y 2032, período en el que los compromisos anuales superarán los US$8.000 millones. En una perspectiva más amplia, entre 2027 y 2046 el país deberá afrontar pagos al organismo por más de US$73.500 millones.
Recién a partir de 2036 el calendario comenzará a mostrar una reducción significativa de las obligaciones. Desde ese año y hasta 2046, los vencimientos anuales serán de US$300 millones o menos.
Con las reservas nuevamente por debajo de los US$50.000 millones, el desafío del equipo económico pasa por conseguir financiamiento externo suficiente para cumplir con los compromisos de deuda y sostener la estabilidad cambiaria, mientras espera que el FMI autorice el próximo desembolso.