Tensión en el Gobierno: posponen la definición sobre el futuro de Patricia Bullrich tras la visita del papa León XIV
La Casa Rosada atraviesa días de máxima presión por el operativo de seguridad papal, la inestabilidad financiera global y una feroz interna oficialista. Mientras se acumulan proyectos clave sin dictamen en el Congreso, el entorno de Javier Milei posterga hasta la próxima semana el inminente cara a cara con la líder del PRO para definir su rol dentro del espacio libertario de cara a 2027.
La llegada del papa León XIV a la Argentina monopoliza por estas horas la agenda y la energía de los principales despachos del Ejecutivo nacional. El cansancio entre los funcionarios es palpable, y el temor a que falle el operativo de seguridad supera incluso la preocupación por posibles mensajes eclesiásticos adversos al oficialismo.
La gira papal aterrizó en un escenario complejo para la administración de Javier Milei. Al impacto de la histórica caída de Wall Street y el salto del riesgo país local a más de 900 puntos básicos, se le suma una interna feroz que amenaza con paralizar la gestión.
"Los tiempos de Dios son perfectos, aunque para algunos ese principio puede ser relativo", ironizó uno de los encargados de la organización del evento religioso, en alusión al inoportuno clima político y económico.
La interna oficialista: "Un todos contra todos"
El tablero interno de La Libertad Avanza sumó nuevos frentes de conflicto. Las tensiones originales entre los entornos de Karina Milei y el asesor Santiago Caputo escalaron hacia enfrentamientos cruzados entre diversas áreas del Estado. "Es un todos contra todos", resumió un funcionario.
Este descalabro interno coincide con la recta final de las sesiones ordinarias en el Congreso, donde proyectos prioritarios para el Presidente, como el Presupuesto 2027 y la Reforma Política, aún no consiguieron dictamen. Además, la Casa Rosada presiona por la aprobación de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).
Según aseguran en los pasillos de Balcarce 50, el cese de las actividades papales marcará el inicio de la reconfiguración interna. "Las cosas van a tender a acomodarse. Y los asuntos que quedaron pendientes van a tener que hablarse", garantizó un integrante del Ejecutivo con oficina en Casa Rosada.
El factor Patricia Bullrich y el fantasma de unas PASO
La principal incógnita a resolver es el vínculo con Patricia Bullrich. Las recurrentes críticas de la líder del PRO a ciertas medidas oficiales, su atribución de políticas impulsadas por Caputo y sus presiones por el armado de las comisiones legislativas agotaron la paciencia del primer mandatario y de su hermana.
La tensión alcanzó su punto máximo el pasado martes, cuando Bullrich reunió a sus 15 diputados nacionales y difundió una foto que en Casa Rosada fue decodificada como un claro mensaje de advertencia. "Van a tomar cartas en el asunto. Está tensando demasiado la cuerda. Hay que poner los puntos de qué quiere y qué se le puede dar", alertaron desde el entorno de Olivos.
Durante dicho cónclave legislativo, la exministra de Seguridad trazó un sombrío panorama económico, cuestionó las chances de reelección de Milei y blanqueó su malestar con la mesa chica oficialista: "Siento que no me están dando el lugar que me merezco".
En la cúpula del Gobierno analizan que Bullrich pretende posicionarse como la única figura oficialista, además del Presidente, con peso electoral propio, frente a una Mesa Política que ella considera copada por dirigentes "inexpertos".
Aunque en la reunión con sus legisladores no verbalizó su intención de competir por el Sillón de Rivadavia en unas eventuales PASO, asistentes al encuentro señalaron que "lo dio a entender". Esta postura rupturista genera divisiones incluso dentro del bullrichismo. "Me preocupa que pienses que hay una tercera vía. Es imposible pedir unas PASO", le recriminó uno de los presentes durante la cumbre del martes.
La economía, a la espera de la política
Mientras el sector dialoguista del PRO sugiere aconsejarle paciencia a Bullrich en lugar de confrontación directa, en las filas libertarias desestiman su poder de fuego. "No se va a animar", desafían desde una de las principales tribus de La Libertad Avanza.
Por su parte, el equipo económico observa con inquietud la parálisis política. Agotadas las herramientas macroeconómicas de corto plazo, el Palacio de Hacienda ruega por acuerdos legislativos e institucionales que cambien el clima de negocios. "Hay una impaciencia muy grande en ver los resultados de lo que estamos haciendo", reconoció el viceministro de Economía, José Luis Daza.
La resolución de este laberinto político recae, en última instancia, sobre los hombros de Javier Milei. Será el propio Jefe de Estado quien defina si, tras la partida del Papa, convoca finalmente a Bullrich a Olivos para cerrar, de una vez por todas, el capítulo de la interna.